César Pizarro, 81 Razones: «A 10 años de la masacre siguen torturando en las cárceles»

Escrito por el diciembre 4, 2020

Ad portas de una década del incendio en la cárcel de San Miguel, el presidente de 81 razones, César Pizarro, conversó con Radio JGM respecto a la impunidad tras esta masacre, las condiciones en las cárceles y la falta de acciones por parte del Estado en la prevención de hechos similares.

Foto de archivo: Cárcel

Foto de archivo: Cárcel

El próximo martes 8 de diciembre se conmemoran 10 años del incendio en la cárcel de San Miguel, hecho que provocó la muerte de 81 personas privadas de libertad.

Y si bien, hace un par de semanas el Séptimo Juzgado Civil de Santiago condenó al Fisco el pago total de tres mil millones de pesos a familiares de las víctimas de esta masacre, de acuerdo a lo publicado por La Tercera, los familiares han señalado que aún existe impunidad alrededor de esta tragedia.

En este contexto, Radio JGM conversó con el presidente de la ONG 81 Razones, César Pizarro, quien ahondó en la sentencia y en las condiciones de las cárceles chilenas a una década del incendio.

¿Cómo tomaron esta sentencia? ¿Es suficiente o se tiene que ir por otro camino?

Nos tomó por sorpresa que el dictamen haya salido justo un poco antes de los 10 años. Igual lo esperábamos, porque supuestamente tenía que salir a fines del año pasado, pero con el estallido social y la pandemia, sabíamos que se iba a demorar un poco. Al leer la sentencia que nos llegó de manera informal con unos periodistas, nos dimos cuenta que cada familia percibía 150, 200 o 250 millones. Las demandas fueron super bajas. En el mío, que soy hermano de una víctima, fueron 5 millones de pesos. Hay hermanos que tuvieron 3 millones, algunos hijos 20 millones, que son quienes sacaron más plata.

César Pizarro, presidente 81 Razones

La mayoría de las familias nos quedamos disconformes porque encontramos que es muy poco. Los montos comparados con otras demandas civiles, como el caso del avión de la Fuerza Aérea (FACh) cuando cayó Camiroaga, a las familias se les indemnizó con 130 o 150 millones de pesos por persona. Con nosotros terminó siendo una discriminación directa, porque la jueza del séptimo juzgado civil dijo que tenía que cuidarle la plata al Fisco.

La sentencia habla de forma discriminatoria porque dice que una mamá no cuidaba a su hijo, que no se preocupó de él y se va en detalles personales, cuando se debieron pronunciar respecto a la muerte y el dolor que causa en las familias (…) Hay que sumarle que murieron 81 personas calcinadas dentro de una cárcel. Queda la sensación de impunidad porque no hubo justicia criminal, nadie fue responsable.

Para conciliar un poco nos dan estas chauchas. Es una vergüenza de plata que no se justifica ni por un sueldo mínimo de mi hermano, a comparación de otras demandas. 

Nos tratan como ciudadanos de segunda categoría, y es lo mismo que hace el Estado con su pueblo hoy en día.

La sentencia habla de forma discriminatoria porque dice que una mamá no cuidaba a su hijo, que no se preocupó de él y se va en detalles personales, cuando se debieron pronunciar respecto a la muerte y el dolor que causa en las familias

Hacinamiento y malas condiciones 10 años después

¿Han visto que las condiciones en las cárceles han cambiado para evitar algo así nuevamente? ¿El hacinamiento y la relación con Gendarmería siguen de la misma manera?

Para la gente que es religiosa y cree en dios, por milagro no ha ocurrido otra masacre. Después de San Miguel se quemó la cárcel de Quillota, en donde Gendarmería salió como héroe por decir que apagaron el incendio. Luego se quemó la galería 7 de la Penitenciaría, y han habido muchos otros amagos de incendio en donde no ha muerto gente. Esto porque Gendarmería ha abierto las puertas, los presos han avisado con anticipación o han reventado los candados, pero la situación en las cárceles chilenas no ha mejorado para nada.

Cárcel

Foto: RadioUChile

Para mí, que transformé el dolor en acciones, mirar el comportamiento de la institución frente a lo que puede ocurrir dentro una cárcel es doloroso. Ver que siguen con el sentimiento de que se mueran no más, que se maten. Y también lo que produce en el ser humano el estar preso. Querer romper y quemar todo, y que no le importe que hay gente que quiere vivir, que no quiere morir quemada ni apuñalada.

El enajenamiento que produce la cárcel en Chile es super cruel. Obviamente se ha encrudecido con la pandemia, en donde estuvimos en alerta estos meses porque la bomba de tiempo estaba que explotaba en varias cárceles.

El mismo estallido que ocurrió en las calles ha ocurrido dentro de las cárcelesSe invierte menos en reinserción social. Terminamos teniendo un Estado carcelario y lo único que les beneficia a ellos es endurecer las penas, cuando deberías trabajar por la reinserción y ayudar a la gente.

Para mí, que transformé el dolor en acciones, mirar el comportamiento de la institución frente a lo que puede ocurrir dentro una cárcel es doloroso.

¿Por qué cree que no se ha hecho nada por cambiar estas condiciones?

Porque la élite que maneja el mundo quiere mantenernos controlados y con el miedo a la cárcel. Que cualquiera que se revele de alguna forma que no sea legal, será aprisionado y condenado por no seguir las normas y las leyes, cuando todos nos damos cuenta de que los que cometen más ilícitos y robos a destajo son ellos mismos, pero amparados en sus propias leyes. Tienen la facilidad y libertad de poder arreglar, ordenar y aparejar las leyes para que no se vayan presos.

Nosotros terminamos siendo ratas de laboratorio, siendo encerrados en las mazmorras que son cárceles asquerosas que manejan ellos, y obviamente detrás de las cárceles hay una infinidad de inversión millonaria que mucha gente no sabe. Dicen que los presos se mueran y se pudran, pero alguien con eso está lucrando. Se está haciendo millonario, disfrutando con la plata del sufrimiento de otra persona.

Encrudecimiento de condiciones en pandemia

Este lunes un grupo de personas privadas de libertad de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago (CAS) iniciaron una huelga de hambre líquida exigiendo la restitución de las visitas que se suspendieron al inicio de la pandemia. ¿Cómo ve el actuar de Gendarmería y el Estado en este tipo de toma de decisiones en este año? ¿Cree que las condiciones en las cárceles se han agudizado debido a la pandemia?

Normalmente Gendarmería tiene que notificar a los juzgados cuando hay huelga, pero no hay preocupación directa en darles una respuesta. Deberíamos tener a los jueces visita cárcel, a la gente del Poder Judicial que visitar a las y los presos, pero hay una “presión” porque los presos terminan castigados. El CAS ha sido de las pocas cárceles de Chile que nos apoya como 81 Razones. Nos han donado sus meriendas desde que empezó la crisis alimentaria en el país por la pandemia, los presos se organizaron. Nos dieron sus meriendas para entregarlas en el barrio, a amigos y vecinos. 

Cárcel San Miguel

Foto archivo: Cárcel San Miguel

Hemos estado bastante agradecidos de los chiquillos y les mandamos toda la fuerza del mundo en estos momentos de huelga. Están dando cara por muchas cárceles que están tomando la decisión de irse a huelga por visitas dignas. Queremos abrazar a nuestros seres queridos y correr los mismos riesgos que teníamos con Gendarmería. Ellos no nos daban ningún implemento. Nuestras familias tenían que trabajar más, arriesgarse cruzando toda la ciudad para ir a dejar las encomiendas a las cárceles para que combatan el coronavirus. No los dejaban entrar, las dejaban afuera. Los presos tenían que hacer sus propias cosas. Terminamos enrabiados por una situación que debía ser de ayuda plena.

El Estado nuevamente olvidó a los presos sin entregar los medios para combatir el coronavirus. Apoyamos como organización a los presos del CAS y la sección de máxima seguridad en donde torturan a los presos. Hay regímenes de aislamiento con 20 o 23 horas de encierro, y eso es completamente ilegal. El Estado tortura y viola los derechos humanos. El encierro excesivo es tortura, y la tortura está tipificada como delito en Chile. Lamentablemente lo siguen haciendo.

El Estado nuevamente olvidó a los presos sin entregar los medios para combatir el coronavirus.

(…) Creo que si hubiésemos vivido esta pandemia unos 20 años atrás, estaríamos con bastantes motines y muchas personas muertas. Gracias a la tecnología han podido ver crecer a sus hijos y ver a su familia, pero la situación ha seguido empeorando y no tienen el ánimo ni la voluntad para ayudar a los presos. Tenemos que hacer algo para que vivan un poco más dignamente. Existe la aceptación social de que se mueran, que sigan castigados, de por qué tenemos que ayudar a estos desgraciados si viven de nuestros impuestos.

Presas y presos de la revuelta

Diferentes agrupaciones de familiares de presas y presos políticos de la revuelta han señalado que en todo este tiempo no han recibido ayuda psicológica y el derecho a visita ha sido restringido. ¿Cree que estas condiciones se han visto más agravadas por ser, precisamente, presos de la revuelta popular?

En todos los sentidos se ha visto un maltrato. Si hablamos de de ayuda psicológica o social, quizá algunos profesionales que han estado en las cárceles han hecho los esfuerzos, que no tienen de dónde sacar para poder ayudar a los presos, conversando o charlando. No contestan los teléfonos ni los correos. De manera informal pedimos ayuda a un departamento de derechos humanos de Gendarmería, pero nadie más nos responde. Del total de la institución, hay un cinco por ciento de ayuda del personal de la institución. Nada más.

Libertad a lxs presxs de la revuelta

Foto: Coordinadora 18 de Octubre

Es decadente el estado de los chiquillos. La tristeza, la frustración, la rabia y la ira. Está todo acumulado y no aguantamos más como para poder aconsejarles de que no se violenten más y no se corten. El martes un preso se cortó en un módulo de la Penitenciaría, casi al extremo de llegar a sus huesos y a la vena. Quiere salir de ahí porque está viviendo con un baño lleno de caca, sin luz, cable ni agua. Y el gendarme lo encierra como si no fuera nadie. No está guardando un mueble en una bodega, está guardando a un ser humano que tiene hijos y familia, que piensa y siente. Cómo no habrá alguien que atine. 

Lo que pasó en Los Andes hace poco es porque le tiraron gas pimienta y quizá le pegaron. No tenemos certeza, pero además le pegaron a todos los otros presos en la espalda. Les sacaron la mierda. Les rompen sus pertenencias, con lo que cuesta para nosotros llevar las cosas. Los apalean directamente, autorizados por el alcaide, el regional y todos silencian. Todos callan.

Lamentablemente en las cárceles se sigue torturando. A 10 años de la masacre en la cárcel de San Miguel, en las cárceles chilenas siguen torturando

Foto: 81 razones

Foto: 81 razones

Conmemoración

81 Razones realizará una serie de actividades en torno a la conmemoración de los 10 años del incendio en la cárcel de San Miguel. Este viernes estarán en Plaza Dignidad con lienzos exigiendo justicia por sus familiares víctimas de la masacre. En tanto, el martes realizarán una olla común, feria y diferentes actos, remarcando la fecha en el contexto de la crisis de las y los presos políticos de la revuelta popular.

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