Valentina Moyano, Red de politólogas: «Tenemos que pasar a la democracia participativa»

Escrito por el noviembre 27, 2020

Los movimientos sociales se han vuelto a tomar las calles ante la falta de respuestas institucionales a numerosas y antiguas demandas. Para la cientista política, «podemos sacar un presidente, pero eso no acabará con el híper presidencialismo», porque Chile es un país de procesos lentos, en donde en esta oportunidad se debe asegurar la participación activa de la ciudadanía para que sea legítimo. 

El mes de noviembre en Chile estuvo marcado por la movilización de miles de personas a favor de demandas como el retiro del diez por ciento, en contra de la violencia contra la mujer, paros en el sector salud, movimiento sindical, entre otras.

Aquello, en un nuevo posicionamiento de los diversos movimientos sociales en nuestro país, que está marcado por la falta de respuestas de la institucionalidad del Estado para entregar justicia y certezas a la ciudadanía.

En este escenario, Radio JGM conversó con la cientista política miembro de la Red de Politólogas, Valentina Moyano. La experta analizó el escenario político actual, el impacto que ha tenido el contexto de protesta internacional y cuál debe ser el rol de los movimientos en el nuevo sistema político que está naciendo.

El movimiento nunca paró

¿Cómo analizas el escenario político considerando este rebrote de los movimientos sociales en nuestro país?

Es un fenómeno que estuvo apaciguado por la pandemia en un comienzo. Pero no creo que hayan cesado completamente durante estos meses, sino que estaba guardado y fue tomando otras formas.

Hemos tenido muchas marchas. Este miércoles 25, por ejemplo, hubo una marcha por el Día Internacional Contra la Violencia a las Mujeres. Entonces, hemos vuelto a ver que se detonan estas olas de protestas y manifestación social porque en realidad no pararon, no tuvieron una respuesta a todas esas demandas. Siempre existieron y siguieron ahí, y si no hay una respuesta a las demandas de la ciudadanía, claramente iban a volver a estallar en algún minuto.

Esto, de cara al proceso constituyente, hará que sea un momento con harta movilización en general. La pauta que se discuta va a estar marcada por eso».

¿Consideras que tuvo impacto el contexto internacional? Con los casos de Perú y Guatemala como ejemplos.

Si bien cada país estalla debido a sus propias características y demandas, hay algo en común que detona todas estas protestas, y es que hay un descontento social con las instituciones políticas principalmente. Ese descontento y malestar transversal a varios países de la región, de distintas ideologías, pero que marcan la pauta de movilización en varios de ellos.

Ahora, las respuestas que se tienen institucionalmente a las demandas de estos movimientos han sido variadas y cambia país a país. Si bien los otros han tenido procesos mucho más abruptos, que detonan los movimientos y se les da una respuesta mucho más rápida, nuestro proceso particular ha sido más lento de parte de la institucionalidad.

Podemos sacar un presidente, pero eso no acabará con el híper presidencialismo

Sobre esta falta de respuestas de la institucionalidad del Estado ¿qué actitudes crees que molestan más a la ciudadanía? Considerando, por ejemplo, que en Perú tomó una semana de movilizaciones sacar al presidente.

Que acá no hemos tenido una respuesta así de abrupta. Puede ser porque nuestra cultura política no ha sido así previamente post dictadura. Cuidamos mucho la democracia porque no queremos volver a ese período tampoco.

Eso ha detonado en que la respuestas a las demandas de los movimientos sociales se canalice mediante la vía institucional, que es la más lenta. Los procesos de cambio son lentos en Chile. El mismo proceso constitucional ha tomado mucho tiempo, iba a durar menos pero llegó la pandemia. Entonces hubo hartas trabas que han ido dilatando estos cambios que van a ser a largo plazo. Cambios que son fuertes y potentes en la estructura de cómo pensamos el sistema político chileno, y esos cambios no se van a dar de un día para otro si de verdad queremos que sean efectivos.

Podemos sacar un presidente, pero eso no acabará con el híper presidencialismo que tenemos hoy en día. Para eso necesitamos cambios que son mucho más a largo plazo».

Sistema en deuda con la ciudadanía

Valentina Moyano, Magíster en Ciencias Políticas PUC y miembro de la Red de Politólogas

A propósito de esta cultura, ¿qué peligros tiene que la movilización muchas veces no sea de base, sino que de una rabia acumulada por años? ¿cómo convive esto con el sistema político?

Los partidos políticos ahí tienen un rol clave que no han sabido cumplir. Tienen el desafío de ser quienes escuchen las demandas de la ciudadanía, que no tiene la obligación de dar la solución institucional a sus necesidades y está bien que tengan rabia y que se levanten esas consignas desde esa trinchera. Pero también tenemos esta bisagra entre la ciudadanía y el gobierno, que son los partidos políticos, quienes deberían escuchar y transformar demandas en salidas institucionales a los problemas.

Eso es clave, y actualmente los partidos no han sabido cumplir ese rol. Algunos, no todos, siguen sin entender gran parte de la causa de estos problemas. Saben que tienen este desafío y no es fácil, porque es una historia larga de varios años en que los partidos no han estado vinculados a bases ciudadanas.

Los partidos políticos ahí tienen un rol clave que no han sabido cumplir.

El estallido social y las recientes manifestaciones muestran que hay una ciudadanía que quiere participar en las decisiones políticas ¿cómo podemos avanzar en mayor participación política de la ciudadanía más allá de los partidos?

Eso es fundamental en distintas fases, más que en simplemente mecanismos de participación y vinculación efectiva en los procesos de toma de decisión en nuestro país.

Va a ser en una primera fase en el proceso constituyente. Es necesario que se implementen mecanismos que permitan que la ciudadanía se haga parte directamente de este proceso. No solo mediante la elección de representantes, sino que en la discusión sustantiva del contenido de la nueva constitución. Y que en ella  se establezcan mecanismos de participación que vuelvan a conectar a la gente con las discusiones políticas. Porque son quienes viven y reciben todo el impacto de lo que se disputa arriba. Tenemos que pasar a la democracia participativa».

Se juega la legitimidad

¿Existen ejemplos cercanos a Chile donde existan mayores mecanismos? Digo, para bajar el tema de la participación efectiva.

Hay distintos ejemplos de democracia participativa y en distintos niveles de política. En nuestro país tenemos ejemplos de presupuestos participativos a nivel municipal, pero que no están instaurados por ley. Muchos son a la voluntad del alcalde o alcaldesa.

Instalar esto, por ejemplo, en los procesos de presupuesto de cada año suena como buena idea. También existen procesos de democracia del siglo XXI, que son procesos de consulta ciudadana, plebiscitar ciertas ideas para transformarlas en ley.

Que existan estos mecanismos que permitan vincular, porque no podemos hacer asambleas a mano alzada, pero sí conjugar lo que es la política a nivel local, en municipios, gobernaciones que tendremos ahora. Democratizar esos espacios en todos sus niveles. Que el panorama general sea mucho más democrático y abierto para todos y todas.

¿Qué riesgos crees que corre el sistema político si no da respuestas a estas demandas de participación?

Lo que está en juego es la legitimidad del proceso de construcción de un nuevo orden político y social para el país. Por eso creo que es clave la participación de la ciudadanía en el proceso, para darle legitimidad.

Uno de los grandes problemas de la constitución actual es que fue hecha en dictadura. Eso trae muchos problemas y cuestionamientos para el funcionamiento diario de las instituciones. Por eso es tan clave que se aprueben los escaños reservados y la participación de personas en situación de discapacidad, porque tenemos que democratizar el proceso y abrirlo lo que más se pueda».

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Comentarios

Opiniones
  1. J. Manuel Calvelo Rios   /   noviembre 28, 2020, (7:46 pm)

    Es la primera vez que leo «democracia participativa». Creo que es necesario explicar que participar es obtener o recuperar espacios de poder social que han sido negados o expropiados. En un sistema de democracia participativa determinados porcentajes de electores pueden proponer nuevas leyes, derogar alguna ya existente, revocar de su cargo a un ciudadano que no haya cumplido con su deber, etc. Todo ello mediante un sistema de plebiscitos o referendums, tal como se practica en paises como Suiza o Uruguay. Sería bueno que desarrollaran y explicaran los términos y las formas en que se ejerce la democracia participativa, en contraposición a la representativa en la que los representantes corren el riesgo de actuar para sí mismos y no para sus electores.

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