Preocuparse de la salud mental no es flojera ni exageración

Escrito por el 18 Mayo 2019

La gente muere de depresión todos los días. ¿Y por qué? Obviamente no hay un único factor para esta realidad, pero -aunque suene facilista- vuelvo a pensar que es culpa del sistema, tanto del capitalismo como del patriarcado, que tan bien acoplados están.

Créditos: Cearq UChile

Dicen que la generación millennial es floja, cómoda, que le gustan las cosas fáciles y que nos quejamos por todo. Las personas mayores les echan la culpa a los celulares y al internet en un intento de explicar por qué tenemos ansiedad, crisis de pánico o incluso depresión.

Últimamente el tema de la salud mental ha sido abordado por los y las estudiantes, quienes se han enfrentado a críticas de los mayores, de muchas personas que crecieron sin hablar sobre sus emociones y que consideraron durante años que ir a terapia era de locos.

Nos dicen que estamos dando la pelea incorrecta, que ellos se movilizaban por otras causas en sus tiempos. Y es lógico que con un dictador en el poder y con tantas personas asesinadas, torturadas y hechas desaparecer, sus prioridades fueran distintas. Pero independientemente del trabajo político que realizaron cuando nosotros no habíamos ni nacido, se adaptaron perfectamente al modelo neoliberal que impusieron ese mismo dictador y sus Chicago boys.

Por suerte, los tiempos han cambiado y no sólo nos hemos empezado a cuestionar las formas, sino que además vociferamos las críticas que le hacemos, lo que pareciera molestarles a algunas personas. Cada manifestación y conversación sobre el tema aporta para que se le tome el peso que merece la salud mental, porque es un asunto serio. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, un 6,2% de los chilenos tiene depresión y sólo un 1,6% está en tratamiento. La gente muere de depresión todos los días.

¿Y por qué? Obviamente no hay un único factor para esta realidad, pero -aunque suene facilista- vuelvo a pensar que es culpa del sistema, tanto del capitalismo como del patriarcado, que tan bien acoplados están. Del capitalismo, porque el modelo de producción nos impide pasar tiempo de calidad con las personas que queremos, nos obliga a “dejar los problemas en la casa” y a muchos nos mantiene encerrados en oficinas y salas de clases diariamente sin poder tomar ni un poquito de sol (y con eso, nos priva de vitamina D).

También le echo la culpa al patriarcado porque ha levantado una imagen masculina que no habla de sus sentimientos, que no llora y que es racional ante todo; que relaciona los conceptos de “femenino”, “locura”, “emoción” y “debilidad”, instalándolos en el imaginario colectivo. En tanto, nos impide a las mujeres expresar la rabia, pues seríamos tildadas de “histéricas” o “locas”, pese a que nos hayan dado todos los motivos para sentirnos de esa manera.

Mediante la explotación y la frustración, el sistema se encarga de eliminar a quienes queremos cambiarlo, quitándole el sentido a nuestras vidas, agotándonos. Pero no podemos darnos por vencidas, aunque el panorama sea más desalentador que nunca y sintamos que estamos viviendo un luto eterno en nuestra mente.

Entendamos que somos muchas y muchos quienes tienen problemas de salud mental, que deje de ser un tema tabú; compartamos nuestras experiencias y dolores; relacionémonos en comunidad, cultivemos lazos; mostrémonos vulnerables para recibir cariño y ayuda. Solo de esta manera, podremos salir juntos y juntas del hoyo.

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Escucha el capítulo de Copadas “Salud mental: ni flojera, ni exageración”, en el que profundizamos sobre este tema con la psiquiatra Maritza Bocic:

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