Mercedes Bulnes: “Hemos visto perdonazos en el pasado, pero creo que el tiempo ya no da para esto”

Escrito por el mayo 29, 2023

La oposición ha ido ganando terreno. Su triunfo en las elecciones de consejeros constituyentes, donde ganó en su mayoría el Partido Republicano, nos lo demuestra. Esta misma, a manos de los demócratas Ximena Rincón y Matías Walker, buscan salvar a las isapres de una crisis que, según la diputada Mercedes Bulnes, estaban conscientes de que iba a pasar. A partir de ambos temas, la entrevistada nos hace una pregunta: ¿Cómo se puede recuperar la confianza de la gente?

Por María José Muñoz

Crisis de las isapres

Las isapres están en quiebra. No es como si se hablara de un local de comida o de una tienda de ropa. Se trata de un sistema privado con el que millones de chilenas y chilenos acceden a un plan de salud. Hablamos entonces de salud, un derecho básico de los seres humanos. “Las isapres estaban plenamente conscientes de que esto podía pasar”, dice Mercedes Bulnes, quien vuelve a Santiago luego de un arduo día de trabajo en el Congreso Nacional, lugar desde donde hace poco nació un proyecto de reforma constitucional que busca anular el fallo de la corte suprema que estipula la devolución de cerca de USD 4 millones por los excedentes cobrados a sus afiliados desde el 2020.

 

¿Cuál es su opinión sobre el proyecto presentado por los senadores demócratas Ximena Rincón y Matias Walker?

—Este proyecto de reforma constitucional que busca un perdonazo me parece inaceptable. En primer lugar, desde hace muchos años, a lo menos desde el año 2010, que las isapres saben que el aumento de los planes base de los seguros de salud que venden es ilegal. Hay muchas personas que han reclamado y siempre la Corte ha acogido el reclamo por el alza unilateral de los planes base, pero, como hay muchas otras personas que no lo han hecho, se han aprovechado. Además, las isapres cobran por factores de riesgo, de tal manera que exigen una mayor cuota a las mujeres y a los niños. Pero cuando se pasa de la situación de riesgo, por ejemplo, el niño de dos años que paga un mayor factor que el niño de tres años, crece, siguen cobrando la misma cuota. También eso es un cobro ilegal, porque están aplicando un factor de riesgo que no existe, de modo que las isapres, por muchos lados, han cobrado más de lo que tienen derecho a cobrar por el plan de salud que ofrecen, en el cual, además, fijan las normas del contrato que no puede ser variado por los contratantes, pero sí por ellos de forma unilateral. Esto es un abuso, siempre ha sido un abuso, y está en conciencia de las isapres, que durante años han repartido utilidades excesivas a sus socios, y que ahora no quieren devolver la plata que desde el 2020 saben que cobraron de forma excesiva. Esta sería mi opinión política.

— ¿Y su opinión jurídica?

Mi opinión como abogada es que tú estás obligado a pagar lo que debes. Si yo voy y compro algo, tengo que pagar. Si tomo un crédito, tengo que pagarlo. Y si no, bueno, vendrán todos los procedimientos posibles para cobrar. Pero es parte de la honradez, es parte de la credibilidad del sistema, de la certeza jurídica, de la buena fe contractual, de todos los principios del derecho, que tú cumplas tus obligaciones.

— ¿Cree que exista una vía de escape para las isapres, por así decirlo, que suponga un común acuerdo entre la oposición y el oficialismo?

—Yo creo que no va a existir una vía de escape. Puede haber facilidades para que falle, que es lo que pretende el gobierno, lo cual me parece muy correcto porque tampoco se trata de provocar un desastre. Entonces, como a cualquier gran deudor, digamos, tiene que poder dárseles estas facilidades, pero no puede haber un perdonazo. Me parecería que para la opinión pública un perdonazo sería una acción muy escandalosa. Hemos visto perdonazos en el pasado, pero creo que el tiempo ya no da para esto, porque la opinión pública está en contra de los abusos, sienten indignación cuando el grande abusa del chico, y más aún si el grande dice “no, porque si me toca el sistema va a colapsar”, cuando eso no es así.

Mercedes Bulnes cuenta, asimismo, que existe una integración vertical donde las isapres son dueñas de las clínicas y ofrecen planes un poco mejores incluso, con el fin de que sus afiliados se atiendan en dichas clínicas. Otra forma en la que ganan más plata, relata. Pero eso no es todo. Tal como cuenta, por mucho tiempo el sistema público ha financiado al sistema privado comprando servicios sanitarios, como ella los llama, con la finalidad de acortar las listas de espera. Estos servicios son aquellos donde los pacientes prioritarios del GES pueden atenderse a un menor costo en las clínicas. “Durante la pandemia, la transferencia de fondos del sector público al sector privado fue enorme, entonces, evidentemente, las isapres se acostumbraron a ganar mucha más plata, las clínicas se acostumbraron a ganar mucha más plata, y ahora no quieren soltar la posibilidad de seguir ganando”, dice ante la negativa y el proyecto de reforma constitucional propuesto por la oposición, quienes por lo demás, en su conjunto, obtuvieron la gran mayoría de los escaños, el pasado 7 de mayo en lo que será el consejo constitucional.

Consejo constitucional

— ¿A qué cree que se deba este cambio de pensamiento en la sociedad chilena? Digo esto considerando que en algún momento la mayoría votó por una nueva constitución.

—Lo que pasó, en mi opinión personal, representándome a mí misma y a gente que piensa parecido a mí, fue que el 7 de mayo mucha gente votó buscando una forma de protesta contra los problemas de seguridad, delincuencia, inflación, etc. En efecto, por aspectos no constitucionales. Y esto es muy peligroso. No quiero decir que sean ignorantes, porque sería un exceso de arrogancia de mi parte, pero sí creo que la gente votó por razones extra jurídicas. No estaban pensando en la constitución, sino en el temor de que las cosas pudieran empeorar.

— ¿Y qué sucedió con el gran número de abstenciones?

—En el fondo las abstenciones fueron quienes triunfaron en estas elecciones. Hubo un gran número de “no estoy ni ahí”, independientemente del peligro de las multas. O sea, si tú sacas la cuenta de cuántos no votaron y cuántos votaron nulo o blanco, tenemos un 34%. Eso me parece sumamente grave, porque quiere decir que gran parte de la sociedad se siente defraudada, sin esperanza, y sin ilusión. Es un tema muy complejo.

“Una sociedad que no tiene esperanza”. Así cataloga la diputada Bulnes a la sociedad chilena, la cual ha demostrado, al menos desde las elecciones presidenciales de 2009 con una participación de un 59,2%, según cifras electorales, que “no está ni ahí”.

—Hay que analizar profundamente los resultados de estas elecciones para saber cómo podemos recuperar lo que el Cardenal Silva Enríquez llamó “el alma de Chile”, la convicción de que necesitamos construir un nuevo proyecto social que nos incluya a todos nosotros. En ese sentido, la amplísima mayoría del voto a favor del royalty minero en la Cámara de Diputados, donde fuimos más de dos tercios quienes votamos a favor, incluso un 70%, representa un voto muy patriótico e importante para nuestro país, pues va en búsqueda de una mayor justicia territorial y social en el reparto de la riqueza.

A 50 años del golpe militar en Chile

“La confianza puede recuperarse, tiene que recuperarse”, nos dice ella, quien, desde la vulneración a los Derechos Humanos que sufrió durante la dictadura militar en Chile junto a su esposo, Roberto Celedón, tiene claro que fue en este momento donde esta confianza se quebró para siempre. En este contexto, la diputada Bulnes menciona, a propósito de los 50 años del Golpe de Estado, que es muy importante poder recordar, pues “los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla”.

— ¿Cuál es la importancia de conmemorar esta fecha?

—Hace 50 años atrás se produjo un quiebre institucional tremendo… y es importante poder reflexionar sobre lo que pasó, qué es lo que llevó a que la sociedad chilena se fragmentara de esa manera, donde una parte pequeña de la sociedad ejerció tal grado de violencia, intolerancia y discriminación, que separó a Chile de lo que fue su historia. Digo esto porque yo, que tengo 72 años, recuerdo que el diálogo antes era posible, el diálogo democrático, republicano, era posible. No existían los niveles de odio que llevaron a exterminar a gran parte de la población y a considerar al otro no como una persona que piensa distinto, sino como un enemigo. “No había mejor comunista que el comunista muerto”, y se consideraba comunista a cualquiera que no pensara como ellos, no necesariamente a los mismos comunistas. Por esta razón, pienso que tenemos que hacer tanto un acto de conmemoración como de desagravio, pues no puede ser que ante un hecho gravísimo como lo fue la dictadura, nunca se haya pedido perdón.

“Es importante poder conmemorar, reflexionar y pensar en qué es lo que pasó, qué es lo que nos llevó a eso y qué es lo que no puede volver a ocurrir”. Si bien es cierto que desde la vuelta a la democracia, el Estado chileno ha reconocido la grave vulneración de los Derechos Humanos durante la dictadura, realizando diversas investigaciones e informes en los que recopilan los casos de las víctimas mortales en el caso de la Comisión Rettig (1991) y posteriormente sobre víctimas de tortura y prisión política mediante la Comisión Valech (2003 y posteriormente en 2010), Mercedes Bulnes dice sentir que no es suficiente para reparar el daño causado, el cual menciona que aún lo recuerda con horror.

— ¿Qué es lo que espera del Estado durante esta conmemoración?

— Lo que yo espero es que esto se trate con el mayor respeto posible, pero al mismo tiempo con la mayor verdad. A mí me parece que el Estado, y sobre todo el gobierno del presidente Boric, está llevando a cabo una política que busca cerrar las heridas, pero cerrarlas limpias, porque las heridas cuando están emponzoñadas, cuando están con pus, no cierran, lo único que hacen es pudrirse. Entonces es necesario que el Estado busque saber qué pasó con los desaparecidos, que reconozca a las personas que fueron torturadas, enviadas a prisión, enviadas al exilio, a quienes se les desconoció y vulneró sus derechos. Es una actividad de educación cívica el decir “nunca más», y me parece que eso es una tarea del Estado.

— ¿Por qué es una tarea del Estado?

—Porque la represión fue una política de Estado. Es algo que nos cambió para siempre como sociedad. El Estado debe ahora tener una política que diga “esto ocurrió, no puede nunca más volver a ocurrir”, la cual debe recuperar la confianza y limpiar el daño causado. Por eso se habla de los 50 años del golpe, es una manera de decir que es necesario que el Estado, como Estado, pida perdón y limpie sus culpas de manera solemne.

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