Rubén Collío, pareja de Macarena Valdés, muerta en 2016: “No buscamos verdad porque ya la sabemos, a Macarena la mataron. Exigimos que se investigue y se haga justicia”

Escrito por el octubre 23, 2020

Dijeron que fue suicidio, pero sus cercanos no lo creyeron así. A cuatro años del hallazgo del cuerpo de su compañera, Rubén Collío repasa las diligencias realizadas para evitar el cierre de una investigación que no avanza a pesar de numerosos estudios que concluyen que Macarena Valdés estaba muerta cuando la colgaron y que luchó por su vida antes de morir.

Por Joceline Videla

Disculpándose por breves minutos de atraso, Rubén Collío se conecta a esta, la última de las tantas entrevistas agendadas desde agosto, mes en el que se conmemoró el cuarto año desde que Macarena Valdés, su compañera de vida y madre de sus cuatro hijos, fuera encontrada muerta, colgando de una viga al interior de su casa a orillas del río Tranguil en la Comuna de Panguipulli, región de Los Ríos. El hallazgo ocurrió en medio de un conflicto medioambiental que mantenía enfrentadas a comunidades mapuche del sector con la empresa transnacional RP Global.

Como es de costumbre la frente de Collío carga con la protección espiritual de su trarilonko de diseños en negro, para pedir fuerza, y en rojo, para representar la permanencia en pie de guerra. “Todo para mantenerse fortalecido mientras haya que pelear”, explica. Y no es para menos. No ha sido nada fácil mantenerse firme desde aquel 22 de agosto de 2016, cuando su regreso a casa fue interrumpido por el aviso pavoroso de un vecino quien pronunció las palabras que cambiaron el destino de su familia: “Váyase para su casa que su mujer se mató”, recuerda dejando hablar al silencio unos segundos.

Para Rubén tal afirmación nunca tuvo sentido, ni siquiera cuando la primera autopsia firmada por el médico forense Enrique Rocco del Servicio Médico Legal (SML) de Valdivia concluyó como causa de muerte “asfixia por ahorcamiento” y descartó la participación de terceras personas. Aún con eso, y motivado por el recuerdo vital de Macarena, Rubén decidió emprender una lucha que, golpe a golpe, ha conseguido doblar la mano infranqueable de la versión oficial presentando en su lugar múltiples pruebas que la desmienten. “Nosotros ya no luchamos por la búsqueda de la verdad, porque la verdad ya la sabemos: a Macarena la mataron. Lo que nosotros exigimos es que se investigue y se haga justicia”, enfatiza avalado por los peritajes que concluyen uno tras otro el suicidio imposible y el asesinato demasiado probable.

“Me estoy sintiendo mapuche”

Hace siete años, Rubén Collío se desempeñaba como ingeniero medioambiental con proyecciones laborales en la ciudad de Santiago, cuando sintió la necesidad de confesar a Macarena el tenor de sus contradicciones más internas: “Le dije: ‘me estoy sintiendo mapuche’. Y la respuesta de ella fue: ‘Tú eres mapuche; yo soy mapuche y nuestros hijos son mapuche ¿Cuál es el problema?’”, recuerda con una sonrisa agradecida por haber cruzado su camino con una mujer que también compartía el deseo de alejarse de la ciudad para entrar en contacto pleno con la Ñuke Mapu o Madre Tierra.

La oportunidad se presentó al poco tiempo cuando les ofrecieron cuidar un campo perteneciente a Mónica Pailamilla en una comunidad precordillerana a orillas del Tranguil. Con el compromiso asumido de proteger el lugar, la familia se trasladó junto a sus tres hijos al siempre en conflicto Wallmapu, lugar donde fue posible alcanzar el sueño que vino de la mano de su último hijo nacido en el lugar. De ese período, Rubén rescata la inmensa felicidad vivida y la reconstrucción de sus identidades como mapuche. Identidades que no tardarían en ponerse a prueba con la llegada de la trasnacional austríaca RP Global.

La empresa se instaló en el lugar para construir una central hidroeléctrica de paso en territorio ancestral protegido. La Comunidad Francisco Quillempán buscó asesoría en Rubén, quien no tardó en advertir la falta de permisos por parte de la empresa al entubar ocho kilómetros de río y así encausar el ducto de desagüe de una sala de máquinas instalada, negligentemente, sobre un cementerio mapuche.

En junio se presentaron documentos a la Superintendencia del Medio Ambiente y a la Dirección General de Aguas, denunciando que había una empresa vulnerando la Ley de Medio Ambiente y que estábamos siendo afectadas las comunidades. Como no obtuvimos respuesta, hicimos uso de nuestro derecho a manifestarnos y hubo un corte de ruta porque esa fue nuestra forma de exigir que se fiscalizara a esta empresa que estaba pasándonos a llevar”, enfatiza con férrea convicción al recodar el conflicto que contó con la participación activa de parte de la comunidad y también de Macarena.

Collío perdió la cuenta de cuántas veces ha debido relatar de forma cronológica los hechos, para dibujar un esquema que no pierda de vista lo importante: “El día 21 fueron a hacer amenazas a la casa de la lamngen Mónica Pailamilla; el día 22 aparece muerta Macarena; el día 23, mientras vamos a retirar su cuerpo, llegan a instalar el tendido eléctrico afuera de la casa, con fuerzas policiales. La gente que vino al eluwun (funeral) los logró echar, pero volvieron en octubre y lo instalaron igual”, recapitula indignado por el contingente policial desplegado aquel día: ocho carros y una tanqueta para contenerlo a él, un hombre solo en la montaña con sus cuatro hijos menores de edad.

Luchar contra un gigante

 Tras la muerte de Macarena, Rubén entró en un estado de irrealidad: “Era como estar aturdido, bajo el agua, donde todo se movía en cámara lenta”. Una desazón, alimentada por el despojo de la presencia de Macarena; también por el hallazgo del cuerpo que experimentó el mayor de sus hijos con apenas once años y por la imagen de ella apagándose ante los ojos desconcertados del más pequeño de los niños, de un de año y medio de edad.

El abrupto consejo de la primera de sus abogadas lo sacó de ese estado: “Ella me dice: ‘Rubén, sigues vivo. Acá puedes pelear toda la vida, tienes que prepararte para pelear contra un gigante’”, reconstruye esas primeras reflexiones que, a pesar de las pocas esperanzas expresadas, lo motivaron a interponer una querella criminal contra quienes resulten responsables por la muerte de Macarena.

Con el resultado de la primera autopsia del SML, la familia pagó un metaperitaje al médico forense de prestigio nacional, el doctor Luis Ravanal. En él, el experto hizo un exhaustivo estudio de la autopsia emitida por Rocco y concluyó: “No se demuestra que el cuerpo haya sido suspendido vivo” y sugiere la exhumación del cadáver para una segunda evaluación.

Nace una coordinadora

 A casi cinco meses de presentada la querella, la Fiscalía de Panguipulli pidió al Tribunal de Garantía no perseverar en la investigación amparándose en los resultados de la autopsia del SML cuestionada por Ravanal. Ante la temprana amenaza de cierre, Rubén decidió subir un video a internet pidiendo a la comunidad que los acompañe a comparecer el 7 de marzo al tribunal. Rubén no tiene dudas, esa compañía fue determinante para revertir la situación.

 “Nosotros hablamos del newen de la energía vital; de la fuerza. Ese día sentía como entraban al tribunal, oleadas de esa energía vital”. En la audiencia, la abogada de Rubén expuso que aún faltaban diligencias por ejecutar, como la realización de una segunda autopsia sugerida por Ravanal. La Fiscalía respondió que no había dinero para costear el trámite, mientras desde afuera, el afafan (grito de aliento mapuche) de más de cien comuneros traspasaba las seis mamparas de vidrios y las tres puertas dobles de madera, remeciendo todo al interior del tribunal. “El juez movía las hojas de un lado para otro; lo habrá hecho unas cinco veces; con cada afafan daba la impresión de que recibía un chorro de agua fría que lo hacía temblar”, rememora Collío. Recuerda que con su abogada se entendieron con una mirada que duro una fracción de segundos y ofrecieron costear las diligencias para esclarecer la verdad. Tras esta propuesta el juez pronunció las escuetas palabras que dieron la orden de no cerrar el caso.

La Coordinadora Justicia Para Macarena Valdés partió como eso, como una coordinadora de actividades de financiamiento que de a poco se involucró en difusión y presión social, que ha tenido hitos importantes, reuniendo ocho mil personas en el Museo de la Memoria y este año con pandemia y todo, logró mantener la atención a través de la virtualidad, cosa que yo subestimé. Creí que sería un año más tranquilo, pero trabajamos más”, asegura.

Negligencia judicial

Luego de la exhumación, el cuerpo de Macarena fue trasladado al SML de Santiago para realizar la segunda autopsia a cargo de Luis Ravanal y de la doctora Carmen Cerda, directora del Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Chile. “La doctora hizo un análisis célula por célula de una muestra de tejido extraído del cuello y concluyó que Macarena estaba muerta cuando la colgaron”. La misma conclusión no descartó Ravanal quien escribió: “No se confirma la existencia de signos objetivos que permitan sustentar que la víctima se hubiese encontrado con vida al momento de ser suspendida por un cordel o lazo a nivel cervical”.

La solidez de los informes no logró convencer a la Fiscalía: “Insinuaron que se trata de versiones encontradas entre expertos donde juega algún rol la lucha de egos. Entonces decidimos pagar una pericia privada al médico forense de la Corte Interamericana de la Haya, el doctor John Clark”, puntualiza.

Después de analizar la naturaleza de la marca cervical de Macarena, en su informe el doctor Clark recomendó que antes de aceptar las conclusiones de ahorcamiento suicida hay aspectos deben aclararse, y concluyó: “Ciertamente, tiene que tenerse en cuenta las posibilidades alternativas de ahorcamiento forzado o estrangulación por ligadura realizada por otras personas”. Además, Collío destaca que el estudio arrojó algo más: “Dice que hay signos de intento de quitarse la soga por parte de Macarena. Eso no es típico de un suicida”, concluye.

A los estudios anteriores se sumó el informe psicosocial de la perita mexicana Valeria Moscoso, quien viajó a Chile para reconstruir el perfil psicológico de Macarena a partir del comportamiento previo a su muerte. “En su investigación no halló indicios en su conducta que pudieran sugerir que estaba pensando en suicidarse”, recalca.

Todos los estudios fueron ocupando lugar en la carpeta investigativa en Fiscalía, a la espera de que se decida investigar. Un archivo que ha tenido a lo largo del proceso, movimientos que, a lo menos, llaman la atención. “Estuvieron perdidas por más de un año las fotografías de la primera autopsia; también el informe de la doctora Cerda se traspapeló; las abogadas se dieron cuenta que en algunos documentos se hablaba de un informe 215 que no estaba en la carpeta; lo pidieron y cuando apareció supimos que se había detectado presencia de ADN de una tercera persona en la cuerda, en el extremo opuesto del que colgaba el cuerpo de Macarena”, sostiene.

Contra quienes resulten responsables

 En términos legales, hoy la defensa de Rubén Collío se encuentra a la espera de que la Fiscalía entregue una copia actualizada de la carpeta investigativa, situación que esperaba ver realizada durante la quincena del mes de agosto, sin embargo, hasta la fecha eso no ha sucedido. Tampoco ha habido respuesta al reclamo presentado a comienzos de este año, luego de que las abogadas detectaran otro movimiento irregular en la carpeta investigativa; se dio acceso a un abogado de RP Global.

“Las investigaciones tienen que ser por ley privadas. Cuando se le da acceso a una tercera persona se vulnera el secreto investigativo. Nuestra querella es una querella contra quienes responsables, por lo que no hay una contraparte. Eso lo debe determinar la investigación. Entonces ¿cómo se explica si no hay avance?”, alega.

Visiblemente agotado luego de cuatro años de incansable insistencia, Rubén Collío sigue en pie de lucha trabajando para alcanzar justicia. Atribuye también la lentitud del proceso, a las desigualdades que reproduce el sistema judicial el cual, durante estos cuatro años, y a pesar de las numerosas pruebas presentadas, todavía no emite a la PDI una orden para investigar.

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