Por qué escuchar cumbia no es de flaite

Escrito por el 21 Diciembre 2018

Escuchar cumbia no es sinónimo de ser flaite. Yo creo que escuchar cumbia es sinónimo de conciencia social y valentía.

De chica me acostumbré a escuchar cumbia. Mi papá que viajaba muy seguido a Argentina, Paraguay y Brasil nos traía cassettes de la música que se oía al otro lado de la cordillera y era un ritual ver todos los sábados el programa “Pasión” en el canal América, una especie de “Sábado Gigantes” pero de puras cumbias. Por ahí pasaron Ráfaga, Damas Gratis, El Pepo y muchos otros exponentes de la cumbia en Argentina.

Me crié entre los ritmos de Antonio Ríos, Ráfaga, Malagata y muchos otros. Con la llegada del sound a inicios de los 2000 a Chile, conocí más de este ritmo tropical iniciado en Colombia años atrás. Además, por herencia de mi abuelo, recibí todas sus cintas de sonoras cafetaleras.

Con el correr del tiempo, para mis amigos y cercanos, el escuchar cumbia entre los jóvenes era sinónimo de ser flaite, lo cual me sorprendió, porque nadie alegaba si Amar Azul sonaba en algún carrete. Todos gritaban y cantaban “Yo tomo vino y cerveza/para olvidarme de ella/tomo y me pongo loco/loco de la cabeza”. Pero tenerlo en el celular o en el mp3 sí era un delito.

En septiembre de 2017 se confirmaba en el cartel de Lollapalooza 2018 la venida de Damas Gratis. Sí, el grupo liderado por Pablito Lescano. ¡Qué emoción! fue lo primero que pensé. Por fin le daban cabida a la cumbia que tan olvidada estaba, pero los comentarios me hicieron cuestionarme. “Se va a llenar de flaites” fue lo primero que leí. De nuevo, la palabra flaite venía a prejuiciar la música de Lescano y todo el movimiento cumbiero trasandino.

¡¿Por qué tacharlos de flaites?! ¿Es por su origen “marginal”? ¿Es por el atreverse a cuestionar lo que otros no hacen? ¿Es por el ritmo tropical? ¿Qué es lo que hace que la gente crea que la cumbia es flaite?

A fines de los años 80 comenzaron a surgir los grupos de cumbia en Argentina que pegarían con fuerza en la década siguiente en la angosta y larga faja de tierra. Esa misma música sonaría muy fuerte en los barrios de la periferia de Santiago y en todos los barrios “marginales” de Chile. De ahí la connotación flaite a este tipo de música.

Me parece de una absoluta estupidez seguir pensando tamaño error, ya que el escuchar cumbia no es sinónimo de ser flaite. Yo creo que escuchar cumbia es sinónimo de conciencia social y valentía.

Sí, leyó bien: CONCIENCIA SOCIAL. Si escuchamos con cuidado algunas letras de grupos como Damas Gratis o los Pibes del Penal nos encontramos con líricas de profundo análisis de la sociedad argentina, de la crudeza de la vida y de realidad. La cumbia representa, la cumbia es discurso de lucha. La cumbia también puede ser feminista (Yo tengo el poder: Tengo el poder de cerrar la puerta o dejarla abierta/ yo sé que soy dueña de mí/ Mano arriba que vengo re cebada/ bailo con las pibas revolucionadas/ Si te dominan/ si estás encerrada/ tomate el palo/ acá te banca la hinchada), la cumbia es transformación. La cumbia es expresión. La cumbia es un mundo.

El sonido de sintetizadores, bajos y keytar continuará propagándose por los barrios de Latinoamérica mientras sus letras sigan identificando al pueblo.

Foto: @pablitolescano

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