Paola Palacios, Negrocéntricas: “Luchamos por el empoderamiento de la mujer negra para enfrentar el racismo”

Escrito por el 10 Junio 2019

La activista por los derechos de las mujeres inmigrantes negras, conversó con la JGM sobre  los casos de Joane Florvil y Rebecca Pierre, de su activismo y de los vínculos con el movimiento feminista chileno.

Paola Palacios es colombiana y afrodescendiente. Reside en Chile hace tres años y su lucha es contra la violencia estatal que sufren las inmigrantes negras en Chile, que materializa en su participación en la Secretaría de las Mujeres Inmigrantes, de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. También forma parte del colectivo Negrocéntricas, que busca fortalecer la identidad de la mujer negra en el país.

Paola dice ser afortunada de estar donde está, siendo negra e inmigrante en un país estructuralmente racista como Chile, según sus palabras.

A través de la estética, resalta el orgullo por su descendencia africana: de turbante y largos aros de madera redondos, la activista abrió las puertas del cowork donde actualmente trabaja. Ahí conversó con la JGM sobre  los bullados casos de violencia y abuso estatal contra mujeres inmigrantes negras en Chile, el activismo que realiza junto con sus compañeras para erradicar la violencia y a los vínculos con el movimiento feminista chileno que se ha tomado la agenda durante los últimos años en nuestro país.

¿Cuáles son las principales discriminaciones dirigidas a la mujer inmigrante en nuestro país?

Lo principal es la violencia estructural, es decir, los espacios de discriminación que están muy inmersos en la cultura. Entonces, hace que tenga representación en todos los espacios en los que uno se mueve, sea laboral, institucional o social. Al referirme a estructura, básicamente me refiero a que la violencia está en todo. Esto condiciona la vida de las mujeres inmigrantes a la hora de encontrar donde vivir, porque te discriminan si eres negra a la hora de arrendar un departamento, o para encontrar un empleo, porque cuando llegas a la entrevista te dicen que no cumples el perfil. A mí me ha pasado y es única y exclusivamente porque soy negra inmigrante, no porque no tenga las capacidades. Además, te miran distinto las personas en la calle. (Violencia estructural es) que mujeres negras vayan al hospital y salgan muertas.

¿Qué es Negrocéntricas y cuál es su principal objetivo?

Es un laboratorio comunitario de mujeres negras y afrodescendientes. Nos organizamos porque ser mujer en la sociedad ya es una condición específica; ser mujer inmigrante es una condición doblemente específica; ser una mujer inmigrante negra es una condición triplemente específica.

Decidimos organizarnos porque al estar interceptadas por tantas características y violencias, hace que las condiciones en las que viven las mujeres negras en Chile sea mucho más precaria que de cualquier mujer inmigrante, y que la de cualquier mujer.

Estamos súper claras que desde que se está manejando el tema migracional, se ha incentivando un clima de xenofobia, discriminación y violencia a muchos decibeles, que por ahora no va a bajar. Nuestra propuesta es que las mujeres negras se empoderen, que entiendan lo valiosas que son desde su ser, que es lo que la sociedad históricamente nos ha dicho que no, que nuestro pelo, nuestra estética, nuestra piel es fea, etc. La idea es tomar todo ese negativismo, empoderarlo y volverlo algo positivo y, desde ese lugar, adquirir herramientas de defensa discursiva y legales, se incentive el resaltar la cultura afrodescendiente.

¿Cuáles son las condiciones y espacios laborales para la mujer negra en nuestro país?, ¿crees que han incentivado un prejuicio a lo que puede o no hacer una mujer afrodescendiente?

Históricamente existe un prejuicio de lo que podemos hacer o no las personas negras dentro de las escalas sociales. Estamos muy ligadas a la servidumbre, a la prostitución, a las cosas fueras del rango de la ley.  Chile no escapa de eso, ya que es un país estructuralmente racista en la esencia. Yo, por ejemplo, al estar aquí soy claramente privilegiada, no hay por dónde mirarlo. No conozco muchas mujeres negras que tengan un trabajo de oficina, pero sí conozco muchas que son profesionales, la gran mayoría. Sin embargo, sin denostar ni un trabajo, la mayoría de los espacios son de aseo, puertas adentro, escobitas para las municipalidades, etc. Siempre es un trabajo de servidumbre, ahí acostumbramos a ver a gente negra, desde esa posición de subyugado. No es que sea negativo, es bueno que las personas puedan tener su empleo, lo malo es que son esos los espacios exclusivos y reducidos para nosotras. De cosas tan pequeñas, como que te digan que te alises el pelo para ir a trabajar, hasta que directamente no calificas al puesto porque eres negra es la realidad que se vive.

¿Cómo evalúas el rol del Estado chileno tras las muertes de mujeres negras en circunstancias de posibles negligencias médicas?

Creo que el Estado de Chile frente a la violencia es totalmente indolente e invisible, ayudando a difundir los discursos racistas y xenófobos. El caso de Joane Florvil, Rebeca Pierre y muchos más. Esto pasa todos los días, a veces uno no llega a saber todos porque no se vuelven mediáticos, pero los casos que llegan a serlo son solo la punta del iceberg de la violencia estatal que hay hacia las mujeres negras en Chile.

Es real y sucede: todos los días muere gente, le dan malos diagnósticos, no le dan los medicamentos o no las atienden directamente, porque hemos tenido casos donde hay mujeres que les rechazan la atención médica, sin importar que la salud es un derecho humano básico universal. Todo estado tiene que legalmente respetar y otorgar el derecho a la salud y a la atención de todas las personas que estén circulando por el territorio.

¿Consideras que el movimiento feminista que resurgió en Chile, ha articulado en su lucha la no discriminación y la igualdad de derechos para las mujeres inmigrantes negras?

Ha sido un proceso, pero creo que en este momento, si bien no está del todo, hay un trabajo. Hemos hablado con las mismas chiquillas, y la crítica a este movimiento es que ha surgido bastante porque tiene su foco en las universidades. Ser una universitaria es vivir una realidad con determinados privilegios. No quiere decir que todas las que van a la universidad no tengan situaciones precarias en sus hogares, pero, aun así, tener la posibilidad de plantearte el ir a la universidad es un privilegio, para el mundo en que vivimos y en Chile, donde la educación es carísima. Entonces, si el movimiento tiene su núcleo en ese privilegio, hace que tenga determinadas características. Si bien ha sido un camino y con las chicas hemos tenido encontrones, disgustos, conversaciones y arreglos creo que vamos en un camino positivo y acertado.

Ellas han entendido que el feminismo es para de todas, no se puede poner categorías al tipo de feminismo porque tenemos que entrar todas, y en este caso, se está luchando por la liberación de las mujeres en una sociedad tan racista, misógina y homofóbica como Chile, y ahí entramos las mujeres afrodescendientes porque somos una realidad, porque somos miles y no se nos puede ignorar. En ese sentido, hemos trabajado juntas en hartas cosas, siento que el movimiento feminista en Chile en estos momentos es bastante abierto a la conversación, a la concordancia y a los acuerdos.

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