César Díaz, de los laboratorios de química al Maratón de Berlín

Escrito por el 13 Septiembre 2018

Atleta, profesor en un colegio, entrenador de un equipo de runners y fanático de las pastas. Antes, un estudiante de química y ahora, el destacado corredor chileno da un repaso a su vida llena de altos, bajos y muchos kilómetros.

Es pleno otoño y las temperaturas empiezan a bajar. La gente sale de sus casas más abrigada. Lo mismo se aplica para las personas que entrenan en la Pista Atlética Mario Recordón, ubicada en el Estadio Naciona.

Las calzas, cortavientos, gorros y guantes son normales en esta época del año para los atletas y corredores. Entre toda la gente ubicada en distintos carriles del estadio, se divisa alguien que viste con un short y un delgado polerón.

La gente se dispersa siguiendo sus órdenes y se disponen a entrar. Él es Cesar Díaz, destacado maratonista chileno, profesor de atletismo en un colegio de Chicureo, entrenador del equipo Run Club y famoso por sus logros tanto en las carreras de asfalto como en la pista.

Cesar tiene 29 años y gran parte de su vida la ha vivido junto a sus dos hermanos –él es el hermano del medio– y su madre y padre en Maipú. Este año decidió hacer un gran cambio en su vida e irse a vivir a la comuna de Vitacura, junto a su novia de muchos años. “Tengo la misma polola hace cinco años (Sasha) y vivo con ella desde el año pasado. Nos costó mucho, así que ahí estamos los dos esforzándonos”, se sincera Cesar.

Su enseñanza básica la pasó en salones de Maipú y Santiago Centro, hasta que entró a estudiar química en la Universidad Católica. Los estudios no eran algo ajeno para él. “Era mateo, tenía el primer y segundo lugar del curso”, sostiene entre medio de risas.

Pasaron tres años y descubrió que lo suyo estaba ligado por otro lado. Por el lado del deporte. Así que decidió ingresar a cursar Educación Física en la Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación (UMCE). “3 años y me salí. Me puse a trabajar y después ingresa a Educación Física en el ‘peda”, afirma el segundo hijo mayor de la familia Díaz Hernández”.

DEL GIMNASIO AL CROSS: EL INICIO

El running es un deporte muy popular entre la gente. Algunos lo describen como una “droga sana”, ya que si lo pruebas una vez es difícil que lo dejes. Eso le pasó a Cesar, quien empezó a correr en el equipo de Cross Country de la Universidad Católica por invitación del profesor Mauricio Pávez.

Han pasado 11 años de aquello que comenzó como un hobby para liberar tensiones. Con el tiempo se volvió una de las partes más importantes de la vida de Cesar. Su trabajo y pasión.

15 minutos en 5000 metros; 31 minutos en 10 kilómetros; 1 hora y 10 minutos en media maratón y 2 horas y 25 minutos en la prueba madre, la maratón. Estas son las marcas que posicionan al “Yuki Kawauchi chileno” como uno de los mejores corredores del país. Pero, estas marcas no son fruto de suerte ni de un talento innato sino que de esfuerzo y consistencia.

Cuando empecé era de los más malos, pero me dediqué a entrenar dos veces al día, a hacer mis ejercicios. Empecé a mejorar, a avanzar más que el resto, hasta que llegué a ser el mejor”, confiesa Cesar, quien camina entre medio de la pista dándole instrucciones a los miembros de su equipo de runner.

“Antes solo corría para distraerme, para liberar las tensiones de la universidad después de las pruebas. Después me propuse bajar los tiempos y lo logré. Empecé a tomármelo más enserio con el paso del tiempo”, agregó.

UNA DURA CAÍDA Y EL AÑO DE SU DESPEGUE

El 2014 parecía ser un gran año para el actual entrenador de Run Club –equipo de corredores organizado por Nike–.

Venía entrenando bien y fortaleciéndose para buscar mejorar sus récords, pero las desdichas no son ajenas al atletismo y el running. Una rebelde lesión dejó a Cesar fuera de las pistas por cerca de un año. 365 días en el que le pasaron muchas cosas. Unos diagnósticos le hacían pensar en lo peor: dejar de correr.

“Durante 2014 no pude correr durante un año entero por una lesión en la rodilla. Fui a verme a (clínica) MEDS y me dijeron que no podría correr más. Después fui a otro centro en La Dehesa y también me dijeron lo mismo, así que dejé de correr por un tiempo. Me dediqué a hacer gimnasio y después de fortalecerme volví a correr; y de hecho volví corriendo mejor”, confiesa con orgullo, como si estuviera mostrando una de sus más preciadas medallas.

Es sabido que el deporte trae revanchas. Para este destacado maratonista llegó en 2015. Año que fue el punto de inflexión en su carrera deportiva. Un segundo lugar en la Maratón Internacional de Viña del Mar –haciendo su mejor marca– y en la destacada carrera Wings for Life World Run -que se realiza simultáneamente en 35 localidades alrededor del mundo y que termina cuando un auto alcanza al último corredor– le valieron ser conocido por casi todo el país.

“El punto de inflexión en mi carrera atlética fue en 2015, en la Wings For Life y el maratón de Viña. Hice 2 horas y 25 minutos en la maratón, bajando 10 minutos mi anterior marca. Ahí decidí tomármelo más en serio”, asegura.

UN DÍA DE LA SEMANA

Ser atleta, profesor y entrenador no es fácil. Los constantes traslados, las pocas horas de sueño y las enormes responsabilidades son una enorme carga para César, quien debe hacer magia para poder disponer de unas horas para poder entrenar. ¿Hobbies? ¿Descansar? Para eso no hay tiempo.

“En las mañanas me levanto a las 06:30. Desayuno y me voy a entrenar de 8 a 10. Si me toca pista voy al Mario Recordón. Si toca pesas voy al CAR (Centro de Alto Rendimiento), y si toca trote voy por la calle. Después me voy al colegio, donde estoy desde las 12 a las 6 de la tarde y luego me dirijo a los clubes, donde los instruyo de lunes a jueves. Los viernes entreno a doble jornada.  Los sábados en la mañana tengo campeonatos con los alumnos del colegio y durante la tarde entreno. Los domingos me levanto temprano a correr y en la tarde hago los planes de entrenamiento o reviso cosas del colegio”, afirma con un tono seco, sin muestra de fatiga.

Los deportistas son personas que constantemente buscan nuevos desafíos y obstáculos que superar. Para un maratonista esos desafíos pueden ser bajar su marca en una distancia, debutar en algún tipo de carrera o simplemente correr más y mejor.

Para César Díaz, los desafíos de este año son los mismos que se viene poniendo desde hace mucho tiempo: mejorar sus marcas y ser mejor que ayer. Pero, un nuevo destino espera a César el segundo semestre.

El 16 de septiembre de este año se desarrollará la reconocida Maratón de Berlín, uno de los seis maratones que forman parte del circuito World Marathon Majors, el cual reúne a los mejores maratonistas del planeta. César Díaz estará allá, en la línea de partida, en busca de mejorar su marca y, ¿por qué no?, luchar contras las potencias africanas.

“El otro año, o a finales de este espero bajar mis marcas en 5 y 10 kilómetros, además de bajar las 2 horas y 20 minutos en el Maratón de Berlín”, enfatiza con determinación.

Además, señaló que “Berlín lo empecé a preparar ahora. Recién estoy en periodo de fortalecimiento y volviendo a los trotes. El plan está enfocado en hacer trabajos largos en calle y no tanto en pista.”

UNA MIRADA A LO LEJOS

La familia es un tema importante para César, es algo en lo que él se proyecta junto con su novia, Sasha Sepúlveda, estudiante de nutrición y dietética; también una corredora destacada. Aunque, por ahora, ambos tienen una postura diferente.

“Me proyecto a tener una familia grande más adelante. Pienso tener hijos, aunque mi pareja lo duda”, dice entre risas.

Sobre si le gustaría que sus futuros hijos siguieran sus pasos en el atletismo, César es cauto. No le gustaría ponerles una carga así. Según él, la idea es “dejar descendencia y que mis hijos sean deportistas, tal vez no corredores, pero sí deportistas”.

Los grandes atletas tienen distintas claves para el éxito, unos gozan de un talento innato, otros trabajan más que nadie. Por ejemplo: Usain Bolt es talento puro; Mo Farah es consistencia; Eliud Kipchoge es naturalizad y genética. ¿Cómo se describe César Díaz como atleta?

“Ser esforzado me describe como atleta y como persona”, afirma sin titubear. Así es César, una persona que tiene más kilómetros en el cuerpo que ninguna otra; que se traduce en cientos de experiencias y aventuras para contar.

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