Sergio Jara, Periodista: “Piñera genera mecanismos para que empresarios sigan usando ciertos privilegios”

Escrito por el 19 Noviembre 2019

Sergio Jara es un periodista chileno especializado en economía. Ha trabajado para medios como AméricaEconomía,  El Mercurio Inversiones e Interferencia. A un año del lanzamiento de su libro “Piñera y los leones de Sanhattan”, se refiere a la revolución ciudadana que ha puesto en jaque a Sebastián Piñera. 

“El rol del empresariado chileno es relevante en esta crisis social”, afirma a modo de prólogo mientras los helicópteros sobrevuelan el lugar y suenan los disparos de bombas lacrimógenas.

¿Qué implicancias tiene que en Chile tengamos un Presidente que es empresario?

Lo deseable es que la persona que gobierne el país esté conectada con los intereses del pueblo, de la gente, de las mayorías, y las mayorías no son empresarios. Las mayorías son personas que andan al tres y al cuatro, que llegan apenas a fin de mes. Para esas personas hay que hacer un buen Gobierno y poder sacarlas de esa precariedad, que tengan mayores accesos, mayores derechos, garantizar eso.

Hay que hacer un cambio de paradigma importante hoy día y tiene que ver con un cambio generacional. Yo no veo a los cabros alegando por comunismo o socialismo en la calle, ellos están velando por un cambio estructural en una red de protección hacia el pueblo: que no paguemos por educación; que no paguemos por la salud y que tengamos acceso garantizado y estable a ella; que tengamos pensiones dignas; que tengamos un sueldo digno que nos permita vivir bien. Después de eso, vemos cómo generamos un marco para que los empresarios puedan seguir haciendo sus negocios, pero hemos estado siempre al revés, esperando que las utilidades chorreen hacia abajo.

¿Sabes qué pasa con las utilidades de los empresarios? Las guardan en Fondo de Utilidad Tributaria (FUT), las sacan a las Islas Vírgenes Británicas, las sacan del país, hacen fraudes en el Servicio de Impuestos Internos y pasan factura por boleta para ir al supermercado. El mismo Piñera tiene gran parte de su fortuna en las Islas Vírgenes Británicas o en Luxemburgo. Sacan esa plata del país y después esperan “perdonazos” para traer esa plata con un impuesto más bajo, que son los blanqueos. Le llaman “repatriación de capitales” en Chile, pero en todos lados se llama blanqueo, porque es una medida casi corrupta

Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique, ¿Gerente o Presidente?

Conocido es el historial de empresario de Sebastián Piñera, quien en ese mismo rol ha cometido irregularidades que, por sus jugadas estratégicas, no le han pasado la cuenta y ha logrado de manera indemne ocupar el sillón presidencial por dos períodos. 

La ciudadanía ha calificado las soluciones que el Presidente ha entregado como “parches”, que mantienen los mismos privilegios para algunos ¿por qué lo hace?

Porque hay un tema de ideología bien potente acá. Él representa un sector ideológico de neoliberalismo que es bien profundo y potente. Él es parte de todo ese proceso en los últimos 30 ó 40 años y lo defiende y lo promueve, porque a él mismo le ha sido útil. Piñera no era un millonario con chapa Forbes antes de ser adulto. Él era una persona del estrato bajo de la clase alta, pero no tenía una fortuna de 3 mil o 4 mil millones de dólares como la tiene hoy. Nada explica que una persona se pueda hacer esa cantidad de dinero en una vida o menos de una vida. Siempre se deja hartos heridos en el camino. En el caso de Piñera es más patente, pues ha sido sancionado o se ha visto involucrado en muchos casos que pueden explicar el origen de su fortuna. 

Entonces, la ideología neoliberal, a él y a todo su sector económico, los representa y les sirve. Son sus convicciones de fondo. Ellos pueden hacer algunos cambios, como esta agenda social, donde plantean una pensión básica solidaria de 130 lucas. Estaba en 110, la suben 20 lucas y el ministro sale diciendo que esto significa un gran cambio para la vida.

Se nota que no tienen sintonía con la gente. 

¿Qué rol ha cumplido Sebastián Piñera, considerando esta doble vida de político y empresario, en el estallido social?

Lo que hace él está en dos ámbitos de acción. Primero, proteger los intereses del empresariado o del “aparato económico”, como él le llama. Nosotros, más que un libre mercado o un promercado, lo que tenemos es un país proempresas, lo cual atenta incluso contra el mercado. Por eso tenemos dos ferreterías, tres supermercados, tres multitiendas, una línea aérea. La concentración es muy grande y él la protege.

El otro rol que tiene Piñera es generar nuevos mecanismos para que los empresarios puedan seguir aprovechándose de ciertos privilegios. Uno de ellos, por ejemplo, que ya murió, era la Reforma Tributaria que estaba haciendo ahora y que planteaba nuevamente integrar el sistema.

Entonces, ¿Sebastián Piñera está protegiendo los intereses económicos del empresariado en este momento?

Al hacer ese tipo de reformas, sí. Lo que pasa es que hay dos momentos: antes y después del estallido social. El programa de Sebastián Piñera se acabó con el estallido social. Ya no puede seguir implementando el programa económico que venía desarrollando desde antes y va a tener que hacer suyo el programa político y económico de Bachelet.

En el fondo se trata de eso, porque Bachelet había hecho el diagnóstico correcto de lo que estaba pasando. Presentó un programa de Gobierno en línea con eso y no lo pudo implementar por errores propios y obstruccionismo de la derecha. Por ejemplo, la nueva Constitución estaba en el programa de Bachelet y fue constantemente atacado. Dicen que lo presentó a última hora, pero porque fue constantemente atacado. Una reforma de pensiones estaba también en el programa de Bachelet y fue atacada por la derecha nuevamente, junto con parte del empresariado. Todas esas discusiones van a tener que ser planteadas ahora y Piñera las va a tener que acoger, no porque quiera, sino que porque si no las acoge, su Gobierno termina hoy día y no en dos años más. 

Creo que él ya internalizó eso. Está tratando de conducir ese proceso. Presenta una agenda social que es bien precaria, pero que va a tener que ir sumando más elementos y que, si no lo hace, tiene los días contados.

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Jara, al investigar la vida de Sebastián Piñera, ha hecho un análisis al tratamiento político que ha hecho el Presidente e incluso se aventuró a hacer una radiografía a la imagen de sí mismo que el mandatario ha generado en la últimas cuatro semanas de movilización:

  • Él empezó con una salida militar antes de ofrecer una salida política. Ahora está en la salida política. El tipo deja mucho que desear. El tipo es delirante. O sea, han muerto más de 20 personas. Sacó los militares a la calle. Es un tipo que tiene su futuro político muerto y lo encuentro un poco desquiciado al llegar a este tipo de medidas. Alguien que llega a ese nivel, me parece que es una persona que tiene un desequilibrio más o menos importante.
  • Me parece que Piñera lo que ha hecho es una locura y una persona como él no puede gobernar un país, porque es capaz de hacer cualquier locura. Yo no sé si a Piñera alguna vez le habrán matado a un ser querido en la calle, pero si él medita eso y se pone en los zapatos de quienes sí, de quienes han perdido un ojo, de todas las personas que han muerto, daría cuenta de la locura en la que está metido, pero él no lo hace y la gente que lo defiende tampoco. Vemos a cada rato noticias que muestran el descontrol político del Gobierno. Después de todas estas atrocidades, yo le pido inmediatamente la renuncia al general director de Carabineros.

  • Piñera puede caer preso luego de perder la inmunidad de Presidente. Ya le han presentado muchas querellas y afuera también lo están esperando. En la primera gira internacional que haga Piñera le van a caer encima. Entonces, el tipo está evaluando todos esos escenarios.
  • Piñera tiene encima acusaciones judiciales importantes y, dado su poder político y económico, ha logrado surfear y salir de ellas. No así cualquier otro chileno, como el muchacho que rompió un torniquete y que arriesga siete años de presidio, hoy está en prision preventiva. ¿Por qué es más grave eso que lo que ha hecho este tipo que ha operado con información privilegiada? Creo que él pasó una línea ahí y el juicio de la historia le va a caer fuerte. Y ni siquiera la historia, sino que los juicios que se van a dar ahora cuando termine todo este proceso. Va a ser potente. Yo no sé si Piñera va a poder salir del país, por ejemplo. Recuerden que a Pinochet lo tomaron preso afuera. Sobre él van a caer todas estas cosas.

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La élite empresarial

Tras el acuerdo constitucional presentado por el oficialismo y gran parte de la oposición, varias han sido las dudas y las disputas ciudadanas sobre cómo llevar el proceso sin caer en los mismos errores de la Constitución de 1980. Uno de los temas en conflicto es el rol del empresariado en este nuevo camino a seguir.

¿Qué rol se espera que ocupe el empresariado en un futuro proceso constituyente y qué distancia debería tomar la ciudadanía de ese rol?

Mira, yo creo que el empresariado tiene un rol que jugar, si ellos son parte de la comunidad chilena, pero el rol que deben ocupar hoy día es secundario. Ellos tienen que meter su mano al bolsillo y que les duela esa metida al bolsillo.

Entonces, los empresarios tienen que estar receptivos y tienen que escuchar a la movilización social y que las propuestas que vienen desde ahí las hagan suyas también. Si no las hacen suyas, van a seguir de antagonistas y vamos a seguir en disputa con ellos. Y si ellos quieren mantener esa disputa no les va a ir bien al final del día, porque la gente es la que consume, la gente es la que trabaja, la gente es la que se manifiesta y hoy día lo estamos viendo.

¿Se podría decir, entonces, que la base de los problemas que trae la Constitución es precisamente el sistema neoliberal?

Yo no te diría que el sistema económico y político está dado por la Constitución. Nosotros podríamos ser un país más progresista con la misma Constitución, pero de fondo hay algunos cambios conceptuales que la Constitución tiene que hacer. Debe proteger ciertos derechos, garantizar ciertos derechos, pero la letra chica se determina en la discusión legal en el Congreso, en los proyectos de ley.

Entonces, ¿la Constitución hay que cambiarla? Sí, por supuesto que hay que cambiarla, pero eso no soluciona los abusos que hay hoy día en temas, como por ejemplo, las tarifas. Eso va a seguir sucediendo y depende del Gobierno de turno y de lo que se discuta en el Parlamento. 

Ambas cosas son necesarias. Una nueva Constitución para que tengamos un nuevo marco de derechos y de garantías sociales, pero que, a la vez, las leyes que se discutan no sean proempresas ni promercado, sino propueblo. Yo no sé si el Presidente está en condiciones de leer ese escenario hoy día. Creo que no lo ha leído . Todavía creo que él sigue atrincherado en la defensa de su sector y lo ha hecho con jugadas equivocadas. 

Sebastián Piñera y Jacqueline Van Rysselberghe

Sebastián Piñera y Jacqueline Van Rysselberghe

¿Y a qué se debe que la derecha esté oponiéndose constantemente a una reformulación estructural?

Porque tienen miedo a perder sus privilegios. Yo creo que muchos de los privilegios que la derecha tiene hoy día están sobrerepresentados en el aparato político y económico. La UDI no debería tener nunca el margen que tiene de representación, RN tampoco. Debiesen ser partidos mucho más chicos, atomizados. Imagínate que la UDI representa a la élite de Chile y tenía 30 diputados, era una locura. Por eso llega cualquier tipo a ser diputado de la UDI, ponen a cualquier actor o cualquier cosa.

Si uno empieza a mirar los principios ideológicos de la UDI son proempresa totalmente. Mira la presidenta (del partido), Jacqueline Van Rysselberghe. El tipo de Corpesca (Francisco Mujica) le mandaba correos con indicaciones para la Ley de Pesca. A Pablo Longueira, que también es de la UDI, siendo ministro también le mandaba las indicaciones desde SQM para la Ley del Royalty. Laurence Golborne, candidato presidencial de la UDI, lleno de boletas ideológicamente falsas de SQM. Joaquín Lavín, también lleno de boletas falsas de Penta, socio de “Los Penta”.

Entonces, uno se pregunta por qué pasan estos hechos de corrupción en la UDI y ninguno de ellos está preso. Con la impunidad que se vive, uno se da cuenta que están los intereses de esos partidos muy cruzados con los intereses del gran empresariado. Se financian legalmente e ilegalmente. Vienen de las mismas familias. Protegen los mismos intereses. Después son empleados de ellos, socios de ellos, y han dejado la vocación pública en un segundo plano.

Entonces, estamos dominados por una clase política-empresarial bastante mediocre. Yo creo que con este movimiento social se desnudó por completo y se atemorizó de tal forma que hoy día está en una posición de entregar ciertas cosas, pero no cambios estructurales.

Los cambios necesarios

¿Qué debería tener esta nueva Constitución para evitar los errores del pasado?

Tiene que haber un proceso constituyente que sea legítimo, donde participe la ciudadanía. Después, tienen que haber cambios en cosas bien precisas. O sea, el sistema de pensiones tiene que cambiar de fondo. Yo soy de la opinión que las AFPs tienen que desaparecer como administradoras. Si la plata es mía, es mía, pásamela cuando yo quiera y se la paso a alguien para que me la administre o la administro yo o se la paso a una fundación sin fines de lucro que me cobra para pagarse los sueldos, pero no para lucrar. Yo cambiaría el sistema de pensiones por completo, aseguraría un piso mínimo de pensión, ya sea a través de reparto o semi-reparto, de 500 lucas por lo menos. Que nadie, nadie, pero absolutamente nadie tenga menos de 500 lucas.

Cambiaría el sistema de salud también. Eliminaría las Isapres. Con ellas, seguramente haría un seguro privado, pero que sea un gran fondo, como lo es Fonasa. Las isapres se llevan a los mejores cotizantes en términos monetarios, los que más pagan al sistema. Todos tenemos que cotizar el 7% de salud, pero los sueldos más altos no están en Fonasa, están en Isapre, entonces ese 7% se van al sector privado. Tenemos que obligar de alguna forma a que esos grandes sueldos coticen en Fonasa. Entonces, ahí aparece inmediatamente el cuico y te dice “pero si yo cotizo donde quiero po’, huevón”. Oye, viejo, vives en sociedad, y hay ciertas cosas que no son como tú quieres.

Tiene que existir una educación gratuita. Hay que parar con estos planes educativos de las comunidades que quieren educar para que sean todos Opus Dei. No. Tienen que ser todas universidades laicas, colegios laicos, con planes administrados por el Ministerio de Educación, que sean a largo plazo, que no cambien con el Gobierno de turno.

Tiene que haber un sistema de medios de comunicación nuevo también, con un canal estilo BBC. Donde los empresarios no sean controladores de bancos y de medios de comunicación a la vez. Una potencia, más y mejores medios de comunicación independientes, donde el Estado invierta en ellos y no se lleve toda la plata El Mercurio, La Tercera y Bio Bio, que es lo que está pasando.

Es una serie de cambios de garantías en lo social y que sean a largo plazo. Después, reformar el sistema político. Quizás tiene que haber un sistema más que presidencial, parlamentarios. Tienen que haber más diputados, no menos diputados, porque cuando hay menos, se aseguran los grupos de élite, quienes tienen mayores recursos. Por eso la derecha quiere terminar con los diputados. Tiene que existir la capacidad de revocar al Presidente mediante plebiscitos y todo ese tipo de cosas. Esas son todas cuestiones constitucionales y eso es lo que viene ahora: cambiar toda esa estructura base de los servicios. Que el Estado participe en muchas más empresas, sobre todo en las empresas estratégicas de electricidad, de agua, de gas. En todas esas cosas el Estado tiene que estar presente y garantizar suministros y precios bajos. 

¿Sería viable volver a crear empresas estatales que compitan en el mercado?

No se ha pensado, porque tenemos un sistema neoliberal que busca que el privado desarrolle el aparato económico productivo y que el Estado sea un ente fiscalizador, cosa que tampoco hemos cumplido, pero claramente hoy es el momento de hacerlo. Hay muchos sectores donde el Estado debiera estar mucho más potente. Antes de que ocurriera este estallido social, en Osorno se quedaron sin agua, porque una empresa privada lo hizo como el forro. Entonces, el Estado tiene que estar en servicios básicos como ese, no es posible que dejemos en manos de privada el agua. El agua tiene que ser un recurso administrado por el Estado y que garantice el suministro para todos. Cosas como esas no deberían pasar con una empresa estatal, las responsabilidades son otras.

El transporte debe ser público. Yo no me explico por qué el Transantiago es privado. El Estado debiera tener una burocracia profesional que pudiese manejar estos sectores productivos, que generara una gran empresa de transporte público con profesionales que pasen por Alta Dirección Pública  y que después ofrezcan un servicio barato y bueno.

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