[#FECH2017] Diego López: ¿Cómo no pelear por la educación pública?

Escrito por el noviembre 6, 2016

A diferencia de años anteriores Izquierda Autónoma disputa estas elecciones Fech en solitario. Tras un quiebre al interior de la organización, sus miembros aseguran estar en un nuevo momento y con Diego López a la cabeza buscan mantener la presidencia de la Fech para pelear por “lo público”. No es casualidad que sea Diego el rostro de aquella consigna. 

Por Yoselin Fernández

Apenas una veintena de estudiantes escuchan atentamente el debate de listas Fech en la Facultad de Economía y Negocios. Unos tímidos aplausos coronan el cierre de cada candidato. Diego sube corriendo unas escaleras y lo interceptamos “Diego somos de la Radio JGM, ¿podemos conversar un ratito?”, “Sí obvio, déjame ir al baño y hablamos”.

Diego López (25) es estudiante de sexto año de Ingeniería Comercial. Tras un fugaz paso de un año por Derecho en la Universidad de Chile, el 2010 ingresó a Comercial en la misma casa de estudios y ahí comenzó su interés en la política universitaria. “Empieza a surgir de todas esas contradicciones que uno observa en su vida. Y ahí la pregunta básica que tú te haces es ¿qué quiero yo para la sociedad?”

De mamá profesora y papá “obrero”, como él mismo se reconoce, Diego López vivió plenamente las contradicciones y penurias del sistema educacional chileno. Sus padres guardaban mucha expectativa en la educación, mientras que para él la vida escolar no tenía mucho sentido.

“En el colegio pensaba que no tenía ninguna posibilidad de entrar a la universidad, porque tuve hartos problemas cuando chico de que no le veía el sentido a estudiar. Eran cosas de niño más que políticas. No me hacía sentido tener que usar uniforme, tener que rendir unas ciertas materias y ese tipo de cosas”.

Diego López

Diego López, candidato por la Lista C Izquierda en Movimiento

De niño tuvo que dejar el Colegio San Gaspar, el de toda su vida, para migrar al “Heinrich” producto de problemas económicos. En tercero medio tuvo la posibilidad de regresar al San Gaspar y terminar ahí su enseñanza media. Esa posibilidad, asegura Diego, es la que le permitió ingresar a la Universidad de Chile más adelante.

Una vez dentro de la universidad sus conflictos respecto a la educación se agudizaron. Para el 2009 la situación económica de su familia había cambiado radicalmente y no entrar a la universidad significaba “quedar tirado”. “Es brígido eso de la educación, tú crees que no tienes más posibilidades porque la sociedad no tiene otros canales”. 

Luego de un año en Derecho decidió cambiarse a Ingeniería Comercial con la angustia de no haber sido becado en su anterior carrera. “Me apretaba el corazón que no me hubiesen dado beca y sólo Fondo Solidario, que cubre un porcentaje del arancel de referencia. Tenía que pagar 600 lucas y nunca las pagué. No podía (…) Yo pensaba: que brígido tener que demostrarle a esta gente que soy lo suficientemente pobre como para estudiar gratis. Es miserable”.

En su círculo más íntimo Diego se reconoce como alguien de “emocionalidad frágil”. Recuerda con un poco de pesar que para el último día del profesor no podía felicitar a su mamá. “Trabaja todo el día por horas que no le pagan para preparar pruebas, para revisar pruebas y yo no sé si la veo feliz siendo profesora en las circunstancias que enfrenta”. La admiración que siente hacia su madre la resume en tres palabras: rebeldía, vocación y feminismo. “Esa rebeldía de decirle a su hermano hueón, yo no te voy a hacer la cama, no tengo porqué y esa vocación de querer enseñar en cualquier circunstancia”

14906961_385069135157592_5033734851290267620_nPese a que ninguno de sus padres mantiene militancia política, si se define como de una familia de izquierda. Su padre tenía la edad para votar en las elecciones del ’70 y lo hizo por Salvador Allende. “Un día yo le pregunté por qué y él me dijo: ‘¿querís que te sea sincero?, porque esa era la única posibilidad que teníamos los pobres para dejar de ser pobres’. Eso era, ¿cachai? Eso es cuando tu proyecto político representa a una clase”.

Precisamente esa ambición es la que lo mueve políticamente. El año 2011 Diego empezó a descubrir en Izquierda Autónoma la posibilidad de un proyecto político que desafiara a la vieja Concertación y que perfilara un país distinto para las generaciones futuras.

¿Cómo viviste el proceso de quiebre al interior de Izquierda Autónoma? ¿Por qué decides quedarte cuando otros se van?

“Es súper personal. (…) Yo no participé en ninguna de las dos tendencias que después fueron finalmente el foco que quiebra Izquierda Autónoma en dos, porque creía que teníamos que tener un debate abierto, fraterno, etc. Pero me pasó que fui al encuentro nacional que tuvimos y encontraba que había gente que no estaba militando lo mismo que estaba militando yo.

Bueno de ahí fui naturalmente dándome cuenta de quienes eran los que defendían la tesis bajo la cual yo había entrado a militar y quienes tenían una tesis que legítimamente no compartía. Y ahí era inevitable que viniese un quiebre y eso fue bueno. O sea, saber diferenciar cuando en un grupo político hay dos tesis políticas que, más allá si uno quiera reconciliar o no, finalmente si (esa posibilidad) no existe, bueno, separémonos.

Ese proceso fue duro, uno deja de militar con personas que encontraba muy valorables pero finalmente lo central es lo político, por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo y si esa cuestión no te hace sentido no podís estar militando nomás”.

14642192_381681538829685_2766460187834074009_n¿El quiebre de ustedes gatilló en la decisión de ir solos a disputar la Fech este año?

“No me atrevería a intentar cuantificar qué rol jugó nuestro quiebre en particular. Pero me imagino que legítimamente un grupo de personas desconfía actualmente de lo que significa Izquierda Autónoma, por el proceso de quiebre, las cosas que se dijeron y hay que reconocer también que el proceso de quiebre nos aleja de otras fuerzas con las que hemos querido construir, pero creo que se ha demostrado un poco en las elecciones que nuestro centro para el próximo año también es distinto. Yo creo que hoy día uno tiene que velar porque existan opciones de izquierda convocante, pero sin poner la alianza por sobre la política”.

Sentado en los pastos de su facultad Diego se mueve con soltura. Reconoce que no ha sido fácil levantar alternativa desde la FEN. “El sentido común a veces te lo hace difícil, porque todo lo que tú dices y piensas va contra la mayoría”. Pese a todo, cuenta que “ha sido una bonita experiencia forjarse en eso”.

Después de haber sido dos veces delegado de generación, dos veces también Consejero de Escuela, presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Comercial (CEIC) y miembro de la pasada lista que encabezaba Camila Rojas, actual presidenta de la Fech, la experiencia de liderar un nuevo proyecto no deja de producirle nerviosismo.

“Vengo de una organización que ha tenido varias presidentas de federación que no solamente han tenido un puesto, sino que representan algo importante como dirigentas. Eso representa un desafío gigante: poder mirar la universidad desde su heterogeneidad, mirar cómo ven las nuevas generaciones este proceso político; pero siempre con ánimos de entenderlo para centrarlo en lo que creemos importante: pelear para que la reforma tenga en su centro la educación pública”.

Por que no hay primera sin segunda….. Diego Lópezpezpez a la Fech! ? ? ?

Publicado por Nicolas Campos Bijit en domingo, 30 de octubre de 2016

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