PAES: ¿La solución al acceso universitario?
Esta semana miles de personas rindieron la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). En los últimos cinco años, Chile ha pasado por tres mecanismos de selección en busca de un sistema más equitativo y con mayores oportunidades para acceder a la educación universitaria. ¿Es cambiar de prueba la solución o se está obviando el problema de fondo?
Por Rafael González
Desde 1850, chilenas y chilenos rendimos algún tipo de evaluación para acceder a la educación superior. El Bachillerato (1850-1966), la Prueba de Aptitud Académica (1967-2002), la Prueba de Selección Universitaria (2003-2020), la Prueba de Transición Universitaria (2020-2022) y desde noviembre de 2022, la PAES. Ya se cumplen dos años de la prueba vigente, en donde expertos y organizaciones de la sociedad civil, han discutido acerca de su calidad y la «justicia» que viene a proponer.

EL PROBLEMA DE FONDO
En conversación con Mario Sobarzo, Integrante del Comité Ejecutivo del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), comenta que las pruebas cumplen su cometido a la hora de interpretar qué estudiantes pueden ingresar a la universidad. El problema reside en que el test siempre está en relación al sistema escolar que tenemos; diferenciado por clase social y por el tipo de educación, ya sea municipal, particular subvencionado o particular pagado.
A la hora de enfrentar una evaluación como la PAES, estudiantes de los estratos socioeconómicos más bajos se ven perjudicados no por la falta de capacidades, sino por una mala formación. Los liceos públicos cumplen en otorgar los conocimientos requeridos hasta cuarto medio, pero no en entregar una formación integral que los prepare para la eventual admisión universitaria.
Sobarzo declara que el problema no es netamente el proceso de evaluación, sino que se configura a partir de las condiciones sociales y cómo estas determinan nuestro futuro profesional en un país tan segmentado como Chile. Ya lo advertía la actual directora del Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE), Leonor Varas, en las metas de la PAES: “una prueba más justa y de mayor calidad, pero que no puede borrar las inequidades previas de nuestro sistema educacional”.
En países cuyos estándares educativos que no tienden a contar con diferencias socioeconómicas y de capital cultural tan marcadas, la formación suele durar diez años, donde los últimos dos se consideran una especie de formación pre-universitaria para dar una prueba de admisión, el “bachillerato” como es conocido en España, Francia o Alemania.
EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
Una parte que suele quedar fuera de la discusión educativa, son los mismos protagonistas: el estudiantado. Como Radio JGM, pudimos contactar con Anaís Herrera, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES). La agrupación sufrió duramente el periodo de pandemia, quedando de cierta forma desarticulada. Hoy, identifican a la PAES como un instrumento que mide conocimientos que no son iguales para todos, partiendo desde la base de una calidad de educación desigual.
Desde la asamblea admiten que la prueba tiene un sistema de admisión mucho más flexible que hace diez años atrás, pero que solo ha sido posible gracias a la reivindicación del movimiento estudiantil. Los dardos también apuntan hacía la estandarización de los conocimientos y el lento camino hacia una educación gratuita, universal y de calidad.
Anaís declara que el diagnóstico crítico que hacen al sistema educativo es el mismo que desde hace 15 años, afectando principalmente a estudiantes de región y periferia. Hoy, su petitorio considera reparación de infraestructura, alimentación, salud mental y educación sexual. Además, son categóricos en exigir la derogación de la Ley Aula Segura y Anti-Tomas, el fin al SIMCE y la PAES, y el acceso universal a la educación superior.
Sobarzo concluye que mientras no tengamos un sistema de educación pública con recursos adecuados, con pertenencia educativa local, regional, nacional e internacional; mientras no sea la brecha económica la que determine el lugar que ocupa un estudiante a futuro, es muy difícil que podamos tener una mejor posibilidad de acceso al sistema universitario.
Tal vez te puede interesar: «Las universidades privadas son proyectos políticos de la derecha para defender sus intereses», Mario Sobarzo de OPECH
Sigue leyendo en Radio JGM





Deja un comentario