Nuevo extractivismo minero amenaza a Región del Biobío

Escrito por el 13 Mayo 2019

El extractivismo en Chile se fortalece día a día, no es suficiente que se produzcan cerca de 1.400.000 toneladas diarias de relaves como consecuencia de la producción de cobre. Ahora en la Región del Biobío la proyección de un nuevo tipo de minería amenaza al ecosistema. Se trata del proyecto minero Biolantánidos, propiedad de la empresa Minería Activa, parte de Larraín Vial. Su representante legal es Arturo Albornoz Wegertseder en representación de la empresa Rare Earth Extraction UNO.

El proyecto, según su Estudio de Impacto Ambiental, consiste en  “la construcción y operación de una faena minera junto con una planta de procesamiento de maicillo granítico con presencia de Lantánidos – conocidos ampliamente como Tierras Raras-, con una capacidad para procesar hasta 240 toneladas/hora de mineral, para producir de 1.700 toneladas anuales de Concentrado de Tierras Raras”.

¿Qué son las tierras raras?

El profesor del departamento de Geología de la Universidad de Chile, Miguel Ángel Parada,  explica qué son estos elementos y las características de sus yacimientos.

“Las tierras raras constituyen un grupo compuesto por 17 elementos, que se encuentran en la parte baja de la tabla periódica, bajo el nombre de tierras raras. La extracción de tierras raras es algo nuevo en Chile, no hay experiencias de yacimientos anteriores”.

El principal uso que se le da a las tierras raras es para el desarrollo tecnológico y producción de armas. Entre sus múltiples usos destaca: desarrollo de inteligencia artificial, aplicaciones cibernéticas, televisores LED, baterías recargables. desarrollo de aleaciones para fuselajes de aeronaves y vehículos espaciales, fabricación de drones y fabricación de dispositivos bélicos.

Los múltiples productos que dependen de las tierras raras lo han convertido en un elemento estratégico para el desarrollo de potencias mundiales. Dos de los principales productores de tierras raras son China y Estados Unidos. 

Litros de problemas

Desde el punto de vista legal el proyecto ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental en diciembre del 2018 y actualmente se encuentra en calificación. Cabe destacar que la misma empresa Rare Earth Extraction UNO, ya había ingresado tres veces un proyecto con similares características bajo el nombre de PROYECTO MINERO EL CABRITO, el cual fue rechazado en una ocasión y desistido en las otras dos. Desde el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, su director Lucio Cuenca, expone lo incompleto del proyecto minero.

“Es un proyecto muy deficiente, incluso los mismos servicios públicos han manifestado que no tienen la información suficiente para que se haga una evaluación del posible impacto social y ambiental del proyecto. Falta mucha información, no están descritos los procesos que se hacen para realizar este tipo de minería”.

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Una de las aristas más complejas dentro del proyecto es el consumo hídrico que tendría la empresa, en su Estudio de Impacto Ambiental (EIA), declaró que usaría 35.000 litros de agua por hora del Estero Penco, sin embargo la empresa solicitó derechos de agua por 176.000 litros por hora. El encargado de comunicaciones de la Coordinadora Penco-Lirquén, Edison Neira, destaca el problema hídrico que significaría la aprobación del proyecto.

 

“Principalmente afectaciones en lo que son los cauces de agua. Por un lado extaerían grandes cantidades de agua del Estero Penco y del Estero El Cabrito de la comuna. Ellos declaran que esas cantidades de agua serían 35 mil litros por hora, sin embargo tienen derechos de agua por tres o cuatro veces más”.

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Una de las principales fuentes de agua para el consumo de la minera provendría el Estero Penco, lo paradójico es que estas aguas están clasificadas por la Dirección General de Aguas como Calidad de Agua excepcional.

¿Qué significa que un cauce sea clasificado como fuente de calidad de agua excepcional?

Según la Dirección General de Aguas, quiere decir que son aguas de extraordinaria pureza y escasez, por lo que forman parte del Patrimonio Ambiental de la República de Chile, ya que no afectan a la salud humana y cumplen los criterios de aceptabilidad del agua potable. ¿Seguirá así después del trabajo de una minera? Esa es la pregunta que se hacen las comunidades.

Bosque nativo en peligro

Otro grave problema que generaría el proyecto minero es el daño que significaría al bosque nativo presente en la zona. Si bien desde la empresa desmienten esta información, las coordenadas entregadas en su EIA coinciden con más de 13 hectáreas de bosque nativo, donde destacan plantaciones de Queule y Pitao, ambas especies han sido declaradas como monumentos naturales por la CONAF.

¿Qué es un monumento Natural?

Según la CONAF: “El monumento natural es un área generalmente reducida, caracterizada por la presencia de especies nativas de flora y fauna o por la existencia de sitios geológicos relevantes desde el punto de vista escénico, cultural o científicos. Su objetivo es preservar el ambiente natural, cultural y escénico, y en la medida que sea compatible con ello, desarrollar actividades educativas, recreacionales o de investigación”. 

Sin duda que la explotación y la destrucción que generan las mineras se ve respaldada por el Estado, desde muchos aspectos. Las leyes mineras preponderan por encima de las demás leyes y queda en las comunidades el rol de defensa de los territorios.

Desde esta misma perspectiva, el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Lucio Cuenca, destaca la importancia que han tenido las comunidades en el rechazo de algunos proyectos mineros.

“Aquí juega un factor determinante la acción de la comunidad. Yo creo que en algunos casos se ha podido paralizar o poner límites a la intervención de la minería y eso se ha debido fundamentalmente a la acción de la comunidad. Por un lado la minería tiene un estatus legal protegido desde la constitución, la ley orgánica de concesiones mineras, el código minero, que pone a la minería en un estatus superior a otras actividades que se desarrollan en el territorio”.

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Desde las comunidades de Penco y Lirquén trabajan organizadamente buscando detener el avance de esta nueva minería. El deficiente trabajo del Estado y de todas las instituciones responsables del cuidado del ecosistema obligan a las organizaciones a emplear gran parte de sus energías en demostrar las múltiples deficiencias y probables consecuencias de los proyectos extractivistas. El caso de Biolantánidos es particularmente grave porque la construcción de la minera significaría la afectación de los cauces de agua, el daño a bosque nativo y las, por ahora, inimaginables consecuencias de la extracción de Tierras Raras.

Se espera que durante el segundo semestre del 2019 el Servicio de Evaluación Ambiental entregue respuesta a la empresa Minería Activa sobre el Estudio presentado en 2018.

Coordinadora Penco-Lirquén.

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