Gracias y adiós, Bonini

Escrito por el 23 Noviembre 2017

Por Sebastián Rojas Yeza y Rosario Soto Cáceres

Ante la muerte de Luis María Bonini las reacciones no se hicieron esperar; el lamento de los hinchas, el recogimiento de los comunicadores que compartieron con él, el dolor de sus dirigidos -en el marco del camino de Chile a Sudáfrica 2010- y, por supuesto, sus familiares.

El fallecimiento del “profe” trajo a nuestra memoria la arenga que tuvo para Humberto Suazo en el camino a la cancha del Centenario de Uruguay, al inicio de las clasificatorias. Momento que lo levantó a ser la figura que generaba ese espíritu de unión y sacrificio que el proceso de Bielsa demandaba con el objetivo de clasificar al mundial.

Ese es, quizás, el legado más grande que nos dejó el “escudero de Bielsa”. En primera instancia a los jugadores, y después a los miles de hinchas que lloran su partida. Más que su legado futbolístico o deportivo, el legado que dejó fuera de la cancha es inmensamente grande. La huella que dejó en cada chileno con su frase sobrepasa a todo.

Es cierto que la icónica arenga se supo tiempo después de haber clasificado al mundial. Pero, sin saberlo en su momento, la figura de Bonini se consolidó en la mente de todos quienes siguieron la campaña de “La Roja”.

Luis María, quien en sus inicios comenzó siendo preparador físico de basquetbol, encarnó el ímpetu y la motivación que le hacía falta a este país. Era un motivador que se metió en el corazón de los hinchas que, en ese momento, comenzaban a creer que las dichas deportivas no eran tan ilusorias en nuestra tierra.

Su partida lo levanta aún más. Su trabajo con Marcelo Bielsa fue un sello que imprimieron en cada desafío que enfrentaron juntos. Ya se sabe lo que ocurrió en Chile. En Argentina lograron convencer a las super estrellas de la selección para impregnarse con el espíritu del deportista amateur y lograron conseguir el oro en Atenas 2004. En España, es sabido el éxito de Bielsa y Bonini, que con un modesto Atletic de Bilbao, logaron meterse a la final de la UEFA Europe Ligue.

Ya alejado de Marcelo, por el desgaste de trabajar más de 15 años juntos, Bonini volvió a Chile, país en el que se sentía cómodo y en el que siempre le hicieron sentir cariño y admiración. Fue parte del staff de Sebasián Beccacece en su última aventura deportiva en la Universidad de Chile y también parte del equipo de Televisión Nacional de Chile como comentarista en partidos.

Decirle adiós a un hombre histriónico hoy nos choca. Decirle adiós a un hombre que marcó un precedente importantísimo en el fútbol de nuestro país de la mano de Marcelo Bielsa. Nos choca que una enfermedad tan agresiva se lo haya llevado tan rápido.

Para los que lo conocieron, se va un buen compañero que siempre tenía una palabra de aliento o buenas anécdotas que contar. Para los que nos quedamos con la imagen de Ojos Rojos, perdimos a uno de los mejores preparadores físicos de la historia de nuestro fútbol.

La altura con la cual se hablaba de Luis María Bonini ya era mucha. Su muerte se lleva su cuerpo. Pero hoy su legado empieza a ser inmortal.

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