Educación no sexista: ¿Qué hay detrás de la consigna?

Escrito por el abril 22, 2018

La desigualdad de género en la educación se manifiesta de múltiples formas. La ausencia de mujeres en textos escolares y el uso del uniforme son algunas de las críticas en la nueva demanda del movimiento estudiantil que es transversal a las etapas educativas.

Para la marcha del jueves 19 de abril convocada por la Confech, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones) y el Colegio de Profesores, tres demandas fueron centrales: fin al lucro, fin a la deuda y educación no sexista. Por primera vez esta última consigna se explicita en un afiche de la Confech y despierta la siguiente duda: ¿A qué se refieren con «sexismo en la educación»?

El sexismo está presente en diferentes áreas del sistema educativo y trae consecuencias tales como la matrícula más o menos feminizada en diferentes carreras de la educación superior. El sitio mifuturo.cl muestra que las mujeres se concentran en carreras que implican cuidados de otras personas y son las menos remuneradas, como pedagogía básica (85%) y enfermería (82%), mientras ellos lideran áreas creativas, como ingeniería mecánica (93%) o electrónica (92%).

De hecho, durante el período 2007-2016, las mujeres representaron a nivel nacional menos del 25 por ciento del total de personas tituladas en carreras profesionales del área de tecnología, de acuerdo con el Sistema de Información de Educación Superior (SIES).

Esta desigualdad se puede explicar por varios motivos que tienen su raíz en la educación parvularia, primaria y secundaria. Por eso, la vocera de la ACES, Amanda Cea, pone énfasis en que la demanda por una educación no sexista contempla todo el sistema educativo:

Asimismo, la Secretaria General de la FECH, Javiera López, explica que es una demanda urgente del movimiento estudiantil y que “para luchar por una educación pública, ésta tiene que ser entendida como una educación laica, no sexista y descentralizada”.

Pero, concretamente, ¿de qué desigualdad habla el movimiento estudiantil?

La coautora del libro “Educación no sexista. Hacia una real transformación” de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, Priscila González, explica cómo se expresa el sexismo en la educación:

Desigualdad en juguetes, expectativas y uniformes

Mientras que a las niñas les regalan cocinas, escobas y muñecos de juguete, los niños se divierten con autos, legos y pelotas. Mientras que a ellas se les fomenta la labor doméstica y la maternidad, a ellos les incentivan la creación, la aventura y el deporte. Es decir, los roles de género son encauzados desde la socialización más temprana de las personas.

Así lo demuestra el Informe “Género, Educación y Trabajo (GET): La brecha persistente”, pues indica que las mujeres aprenden a ser mujeres según las normas sociales que estimulan conductas relacionadas con la maternidad, el cuidado de la estética, el trabajo doméstico y el cuidado de las personas.

A esto el estudio agrega: «Los juguetes, juegos, cuentos infantiles, dibujos animados, entre otros agentes, son tremendamente estereotipados y reproducen la tradicional división sexual del trabajo» y son determinantes en el desarrollo desigual de los sexos y aportan en el arraigo de sus roles en la sociedad.

Por otro lado, en 2016 la Unesco publicó un estudio que revela que niños y niñas ingresan al sistema educativo con las mismas capacidades. Sin embargo, en el Simce de cuarto básico se demuestra que a ellas les va mejor en lenguaje y a ellos en matemática.

Según la antropóloga especializada en Género y académica de la Universidad de Chile, María Elena Acuña, esta desigualdad se relacionan con las expectativas que se tienen de hombres y mujeres.

“No es que las mujeres no puedan aprender matemática. El tema son las vinculaciones simbólicas a las que está asociada la matemática. Es considerada una ciencia racional; hay que ser frío y calculador. Por otro lado, se instruye a las mujeres para no ser frías ni calculadoras, sino como seres sujetos de sus pasiones y emociones. Ahí hay choques que se producen en los procesos de construcción de su identidad”, explica la antropóloga.

Sobre esto, existe un concepto y factor importante: el currículum oculto. Esto significa las normas y valores que habitualmente profesores transmiten de manera implícita, sin que sean parte de los objetivos o contenidos de los planes de estudio. Además, las prácticas sexistas muchas veces son inconscientes de parte de los profesores. Para explicar esta situación, María Elena Acuña pone de ejemplo la forma en que se enseña el sufragio femenino en los libros de historia:

Además, la académica agrega el uniforme como una expresión de lo que llama “disciplinamiento” en la etapa escolar y tiene consecuencias en el desarrollo de su fuerza y desplante a lo largo de la vida.

La mayor o menor movilidad que permite el uniforme se relaciona con otra variable: el uso del espacio. La coautora de «Educación no sexista» lo destaca como otra de las representaciones del sexismo en la escuela, debido a que los hombres abarcan más espacio que las mujeres en sus lugares de estudio.

Según Priscila González, esto se puede ver representado claramente en los recreos, pero también critica las clases de educación física: «Los niños pueden jugar a la pelota toda la hora y las niñas se ponen a bailar. Eso no tendría por qué ser así. Hoy con la Copa América vemos que hay interés de las niñas por los deportes«. A esto agrega que «sería positivo que la clase tuviese un componente de autoestima; de valorar nuestros cuerpos y de saber que se puede tener una relación más armónica con él».

Bibliografía: un problema transversal

Tanto en la escuela como en la educación superior se hacen visibles las diferencias de género en la bibliografía. Esta desigualdad se expresa en el contenido y en los autores de los textos obligatorios en el sistema educativo.

De hecho, a partir de una revisión de 28 textos escolares distribuidos por el Ministerio de Educación a escuelas y liceos en 2012, la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres determinó que «La frecuencia con que las mujeres aparecemos en los textos de Lenguaje es claramente minoritaria respecto de los hombres en autorías; menciones complementarias y recomendaciones para profundizar los contenidos; tramas y papeles protagónicos; referencias a películas, y en ilustraciones».

Además, otro recuento realizado por la organización feminista en 2014 arrojó que, respecto de las referencias bibliográficas utilizadas para la elaboración de los textos escolares, solo un 28,9% son textos escritos por mujeres.

Estos elementos sexistas a nivel escolar también se replican en la educación superior. Así lo explica la representante de la Secretaría de Género y Sexualidad (Sesegen) de la Universidad de Chile, Claudia Osorio, debido a que tampoco hay referentes femeninos en los textos universitarios.

Es por eso que la representante de la Sesegen considera un desafío intervenir en las mallas curriculares para otorgarles un enfoque de género.

Acoso sexual: necesidad de prevención

Dentro de la gran demanda por una educación no sexista se presenta otra gran demanda: los protocolos en caso de acoso sexual en la universidad.

Se entiende por acoso sexual “una conducta de naturaleza sexual o cualquier otra conducta basada en el sexo, no deseada por la persona que la recibe y que afecta a su dignidad al resultar ofensiva, hostil o amenazadora para ella”, según la definición del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH).

Nada menos que el 26% de las integrantes de la Universidad de Chile ha conocido situaciones de acoso sexual en la universidad y un 14,7% lo ha sufrido directamente, de acuerdo con una encuesta realizada por la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de esta casa de estudios.

De todas formas, esta es una realidad que afecta a todas las casas de estudio y, si bien varias universidades han avanzado en la creación de protocolos en casos de acoso sexual -sobre todo desde la vereda estudiantil-, la integrante de la Sesegen Claudia Osorio dice que un protocolo no es totalmente efectivo si no contempla políticas de prevención. «La práctica del acoso sexual sigue ocurriendo en universidades, pero no se está educando a compañeros, a académicos ni a ayudantes para que no se siga realizando», critica la estudiante de la Universidad de Chile.

En estos problemas radica el sexismo en la educación; una serie de aristas que convergieron en una gran demanda que no sólo se ha vuelto una nueva consigna del movimiento estudiantil, sino que también es transversal a las distintas etapas educativas: del chupete al cartón.

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