Por qué la paridad de género en el órgano constituyente es un mínimo democrático y no un capricho ideológico

Escrito por el 20 Diciembre 2019

Mientras la sociedad civil en general se manifiesta a favor de los proyectos aprobados el pasado jueves -paridad de género, participación de independientes y escaños reservados para pueblos originarios- su legitimidad no queda clara para todo el mundo. De hecho, no sería raro haber pensado: “Si queremos igualdad entre hombres y mujeres, ¿por qué ellas deben tener un trato diferenciado?”, “¿Acaso no deben salir electos los mejores candidatos?” o “Estos proyectos son antidemocráticos”. A continuación, explicamos por qué la paridad de género en el proceso constituyente es un aporte para la democracia.

Por Camila Magnet Morales

paridad red chilena contra la violencia hacia las mujeres

Foto: Amanda Aravena, Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

El pasado jueves 19 de diciembre se aprobaron en la Cámara de Diputados los proyectos de reforma constitucional para incorporar criterios de paridad de género, de participación de independientes en la presentación de candidaturas y para asegurar cupos reservados para pueblos originarios en el proceso constituyente. Los proyectos pasarán a ser discutidos en el Senado para su segundo trámite legislativo.

Estos temas, ya sea en su modalidad de indicación -que fue rechazada el pasado miércoles- o como proyectos de ley, han encendido el debate, especialmente lo que concierne a la paridad de género.

Mientras la sociedad civil en general se manifiesta a favor de esta medidas, su legitimidad no queda clara para todo el mundo. De hecho, no sería raro haber pensado, leído en un tuit o escuchado a alguien cercano decir: “Si queremos igualdad entre hombres y mujeres, ¿por qué ellas deben tener un trato diferenciado?”, “¿Acaso no deben salir electos los mejores candidatos?”, “Es discriminación” o “Estos proyectos son antidemocráticos”.

A continuación, explicamos con peras y manzanas por qué la demanda de paridad de género, levantada por el movimiento feminista, justamente aporta a la democracia en el sistema de gobierno representativo en el que se mueve Chile.

Un tema de representación política

 

marcha feminista 25 de noviembre

Foto: Camila Magnet Morales

El proceso constituyente involucra una serie de pasos, y a estas alturas ya varios han sido dados. Para el abogado constitucionalista Fernando Atria, el proceso constituyente es “la construcción de una fuerza social y política capaz de vencer las neutralizaciones que hoy día existen y de darnos una nueva constitución”.

Con “neutralización” Atria se refiere a una incapacitación de la política, consagrada en la constitución vigente redactada en dictadura, que tiene como fin proteger el modelo neoliberal y no poder tomar ninguna decisión transformadora, según explicó en el programa Copadas de la Radio JGM.

En este sentido, los cabildos autoconvocados y marchas también son parte del proceso constituyente. Además, la semana pasada mediante consulta ciudadana municipal, el 91% de los encuestados afirmó estar de acuerdo con una nueva constitución. En tanto, el pasado jueves el Senado aprobó el proyecto de ley para cambiarla, con lo que avanzó este proceso, incluyendo el plebiscito de abril del 2020 y sus opciones: convención mixta constitucional (50% de congresistas y 50% asambleístas electos) y convención constitucional (100% representantes electos por la ciudadanía).

La abogada constitucionalista y directora ejecutiva de la Abofem, Bárbara Sepúlveda, sostuvo en el programa Copadas de la Radio JGM que “esta es la primera vez en la historia que vamos a poder decidir quiénes son los representantes para crear una nueva constitución. Esto significa que es una elección como nunca antes hemos visto”.

“Esto no es como elegir los representantes para el Congreso, ni alcaldes, ni siquiera el Presidente de la República; no es algo transitorio. El producto de esta elección es algo que va a regir nuestras vidas, además de un nuevo Chile, porque a eso avanza la movilización social”, agregó la abogada feminista.

Según Atria, lo que se debe buscar en este proceso constituyente es mayor representatividad de la población, lo que está relacionado con un mecanismos participativo e inclusivo, así como con otra serie de decisiones como el tamaño del órgano redactor. “La idea de que la elección popular asegura representatividad es una idea que debemos tomar con cierta distancia”, agregó.

La contienda es desigual

 

marcha feminista red chilena

Foto: Amanda Aravena, Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres

Entre las decisiones y medidas que pueden volver el órgano redactor más representativo, Fernando Atria mencionó la paridad de género: “Ahora es difícil que una asamblea que no sea paritaria pueda producir la representación que buscamos”.

Y es que las mujeres son más de la mitad de la población, por lo que se deberían buscar los medios para que esta realidad se vea reflejada en un órgano constituyente.

La resolución sobre la participación de la mujer en la política aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011, señala que “las mujeres siguen estando marginadas en gran medida de la esfera política en todo el mundo, a menudo como resultado de leyes, prácticas, actitudes y estereotipos de género discriminatorios, bajos niveles de educación, falta de acceso a servicios de atención sanitaria, y debido a que la pobreza las afecta de manera desproporcionada”.

Para enfrentar esta situación, en 2015 se incorporó el principio de equilibrar la cantidad de hombres y mujeres en las listas que presentaran los partidos políticos en las elecciones, para que ningún género pudiera superar el 60% de candidaturas.

Con esta medida, aumentaron de 19 a 35 mujeres en la Cámara de Diputados y en el Senado actualmente hay 10 senadoras, lo que significa un incremento de 7,4 puntos de participación femenina en la cámara alta. Sin embargo, estas cifras están lejos de ser equilibradas: las diputadas mujeres representan solo un 22,6% del total de integrantes de la cámara baja (155), y en el Senado, las mujeres son sólo un 23,2%. Es decir, ambas cámaras son compuestas por más de un 77% de hombres.

“Nadie nos va a representar mejor que nosotras mismas”

 

paridad de género

Foto: Fernando Ramírez

A diferencia de las últimas elecciones, lo que se está impulsando actualmente es que exista una paridad en el resultado de la elección y no solo en las listas de candidaturas, para que haya una representación acorde a las características del país, lo que también se relaciona con las medidas de escaños reservados para pueblos originarios (12% de la población), para la diversidad sexual y para personas con discapacidad, así como con la participación de independientes.

Para la abogada experta en derechos humanos y presidenta de Corporación Humanas, Lorena Fríes, “las mujeres tenemos que decidir cómo queremos que sea este país y cómo queremos que nos incluya después de una historia que nos excluye. Eso se hace incorporando a este 50% de la población, que tiene los mismos problemas de todos pero agravados, y además algunos que solo vivimos las mujeres, que tienen que estar considerados”.

“Hay ciertos temas que no salen al debate si no hay mujeres, y si no hay muchas mujeres. Porque que haya dos las inhibe frente a un auditorio de hombres discutiendo sobre ‘las cosas realmente importantes’. Si no aseguran que habrá paridad, para mí, es una traición a las mujeres chilenas”, agregó Fríes en Copadas.

De hecho, el proyecto que establece el 19 de diciembre como el Día Nacional contra el Femicidio, la Ley Gabriela (que modifica la tipificación de femicidio), el proyecto del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, el que sanciona al que explota eróticamente la imagen infantil o adolescente, el de “sin consentimiento es violación”, y el que declara el 7 de febrero como Día Nacional contra la Violencia en el Pololeo -solo por dar un ejemplo-, todos son proyectos ingresados por mujeres, tanto de izquierda como de derecha.

En definitiva, la paridad de género no es anti-democrática sino que busca una mayor representación y participación femenina en este espacio de decisión que será el órgano redactor de una nueva constitución.

Una declaración pública de Comunidad Mujer también va en esa línea: “(La paridad de género) es un estándar de no discriminación y una oportunidad para garantizar que nuestras opiniones e intereses sean escuchados y debidamente representados a la hora de definir un nuevo acuerdo constitucional (…) Porque nadie nos va a representar mejor que nosotras mismas”.

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