No se han ido… y nunca se irán

Escrito por el 6 Noviembre 2018

Desde la galería se escucha que gritan: “¡Sapos de la yuta!” y una marea aurinegra  se avalancha en contra de una masa color verde que viste cascos, escudos y lumas. Es el enfrentamiento último que ha tenido al fútbol chileno entre hinchas y Carabineros de Chile. Sí, esos que se supone no estarían más en el estadio.

Treinta de noviembre de 2012, y los medios replicaban la nueva normativa y actualización de la Ley de Violencia en los Estadios que estipulaba la salida de Carabineros de Chile de los estadios nacionales en las competencias de Primera A y B. “Por ley, en el torneo que comienza a fines de enero vamos a comenzar a retirar paulatinamente a los efectivos de los estadios”, decía Cristián  Barra, jefe del Plan Estadio Seguro, en aquel entonces. Hoy, casi seis años después de estas declaraciones, esto no ha sucedido.

Los efectivos policiales siguen dentro de los estadios, aunque sus facultades han disminuido, ya que son los equipos que ofician de local los que se encargan de contratar empresas de seguridad privadas, intentando imitar el sistema de seguridad en los recintos deportivos como sucede en Inglaterra.

Fuerzas especiales y un amplio despliegue de carabineros se puede ver en partidos semana a semana, y por mi propia experiencia en los estadios, sé que están en todos los alrededores del coliseo.

En El Teniente de Rancagua, por ejemplo, el operativo puede llevar a cerca de 500 efectivos en un partido normal, los cuales se separan por los cuatro sectores principales donde llega el público, donde mantienen su uniforme y son visiblemente reconocibles, más los que se mantienen en la parte alta “monitoreando” las cámaras de seguridad de “alta definición” que hay en toda la construcción. Aún no hemos mencionado a los policías que se infiltran en el público como civiles y hacen como que disfrutan del espectáculo.

Según las mismas declaraciones de Barra, “El fútbol es una actividad privada y como toda actividad privada debe asumir los costos de seguridad”. ¿Por qué entonces mantenemos a los policías en un número extenso en el estadio a seis años de estas declaraciones?, ¿Por qué ellos siguen interviniendo en muchas situaciones golpeando a los hinchas?

No es que esté en contra es esta institución, pero, si por medio de una regulación legal se habla de la salida de los agentes policiales, lo esperable es que se cumpla.

Ahora, ¿por qué es que estamos hablando de esto? Porque durante la jornada de este lunes se dio a conocer la llegada de Leonidas Venegas a la gerencia de operaciones Colo Colo, luego de la salida de Gustavo Poblete. Nadie sabe quién es Venegas, ¿cierto? Pues, vamos a aclararlo.

Leonidas Venegas Briceño, general inspector en retiro de Carabineros, estuvo a punto de asumir el alto cargo jerárquico de la institución tras la salida de Bruno Villalobos. Con un amplio currículum fue contactado por la administración de Blanco y Negro para tomar el puesto vacante y poder regularizar la situación al interior del Estadio Monumental luego de los incidentes vividos en el clásico frente a la Universidad de Chile en agosto pasado.

Los pacos nunca se han ido del estadio, y nunca se van a ir, menos ahora cuando hay un ex alto mando a cargo de las operaciones y la seguridad en el Monumental. No se asuste si para entrar al David Arellano le hacen un escaneo como en el aeropuerto, porque vamos derecho a ese tipo de revisiones permitiendo que ellos sigan en el estadio.

El fútbol nunca se va a democratizar ni va a dejar de ser violento, mientras los hinchas, los medios y los mismos asistentes seamos conscientes de lo que sucede y dejemos de permitir este tipo de situaciones.

Estadio Seguro no nos asegura nada. Carabineros puede seguir imponiéndose ante nosotros y nuestras pertenencias… y esto continuará.

 

 

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