Bolsonaro en Brasil, La Amazonia en riesgo.

Escrito por el octubre 22, 2018

Jair Bolsonaro, el controvertido candidato ultraderechista, quien sacó la mayoría de los votos en la primera vuelta, lleva la delantera para hacerse con el cargo presidencial este domingo 28 de octubre. El político, que con sus dichos y declaraciones ha causado el repudio de varios sectores de la sociedad no sólo brasileña, sino también a nivel mundial, además estaría representando una amenaza para uno de los mayores reguladores de dióxido de carbono -gases que causan el efecto invernadero, gran productor de oxígeno y hogar de cientos de especies animales y vegetales: La Amazonia. 

La selva amazónica es el bosque tropical de mayor extensión a nivel mundial y corresponde a una de las zonas más biodiversas del globo. Su magnitud alcanza los 7 millones de kilómetros cuadrados cuya mayor parte se encuentra dentro de las fronteras de Perú y Brasil. Declarado desde 2011 como una de las siete maravillas naturales del mundo, este paraíso terrenal está siendo constantemente dañado y arrasado por la tala ilegal, las concesiones mineras, la construcción de carreteras, la agricultura de soya y la ganadería, entre otros.

A comienzos de este año cifras alarmantes sobre el avance de la deforestación comenzaron a circular. Un 17% de la vegetación de la región ya habría sido destruida y el porcentaje estaría aumentando rápidamente. Se especula que si no se realizan políticas o estrategias para reducir el avance de la deforestación para el año 2030 la selva podría perder el 27% (equivalente a 85,4 millones de hectáreas). Una investigación publicada en la revista especializada, Science Advances, plantea que de superar el 20% de pérdida la situación se encontraría en un punto de «no retorno». De los nueve países que contienen parte de este bosque tropical Brasil de momento es la nación con los índices más altos de pérdida de selva.

El panorama para la selva amazónica se ve poco alentador y el posible resultado de las elecciones del próximo domingo podrían ensombrecerlo aún más. Jair Bolsonaro ha hecho una serie de declaraciones que han sembrado polémica y preocupan a gran parte de la sociedad, como lo es plantear que el error de la dictadura fue torturar y no matar o que las mujeres deben ganar menos que los hombres. Sus polémicas no han dejado del lado el Medio Ambiente. El candidato ya ha declarado públicamente que el Acuerdo de París no es de su interés y ha manifestado sus intenciones de seguir los pasos de Donald Trump y salirse del compromiso que pretende reducir las emisiones de carbono a nivel mundial. Esto es de suma relevancia considerando que Brasil es el sexto emisor de gases de efecto invernadero a nivel global, siendo la agricultura y la producción petrolera las principales fuentes de emisiones en el país.

Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha

Jair Bolsonaro, candidato de la ultraderecha.

Por otro lado, el candidato ya ha planteado que eliminará la secretaría del Medio Ambiente para fusionarla con el Ministerio de Agricultura. Esta acción estaría orientada en fomentar e impulsar el sector agroindustrial que se encarga principalmente del cultivo de soya y la ganadería, ambas industrias son señaladas por varios estudios como responsables de gran parte de la deforestación de la selva.

Otra de las promesas que ha hecho el candidato es la de poner en venta territorios indígenas y reducir el número de reservas. Actualmente alrededor de un 13% del territorio brasileño está reconocido como territorio indígena resguardado por leyes y protecciones especiales. Esta propuesta no se condice con los estudios actuales que sostendrían que las tierras en manos de comunidades indígenas representan un factor clave en la lucha contra la deforestación.

A todo lo anterior se suma sus planes de construir una carretera que facilite el acceso a recursos naturales. Ya se ha investigado sobre las consecuencias negativas de las vías asfaltadas en la Amazonia. Se ha encontrado que la deforestación aumenta cerca de las autopistas incluso en áreas protegidas. Thomas Lovejoy, ecologista e investigador reconocido internacionalmente, ha dicho que las carreteras «son la semilla de la destrucción de los bosques tropicales»

Aún así hay que considerar que, antes de que Jair Bolsonaro anunciara su candidatura presidencial, las políticas medio ambientales en Brasil ya eran insuficientes. Durante la presidencia de Dilma Rousseff la demarcación de reservas al interior del bosque tropical se ralentizó y las tasas de deforestación volvieron a elevarse. Everton Lucero, el secretario de Cambio Climático y Calidad Medioambiental de Brasil comentaba que esto se debía a que el presupuesto para el resguardo de la Amazonia había bajado por la crisis económica que enfrentaba el país.

Por su parte, el contrincante de Bolsonaro en esta segunda vuelta, Fernando Haddad, propone llegar hasta una  «tasa cero de deforestación» para 2022, sin que esto signifique reducir la producción agropecuaria, para ello plantea que se hará un uso más eficiente de las tierras. Además, hace otros compromisos en materia medio ambiental y relacionado con la Amazonia, como mejorar los mecanismos de gobierno en relación a la zona selvática, a través de un diálogo federal y la participación social en el proceso de toma de decisiones.

Lo que ocurra con la selva amazónica no es un asunto restringido al interés brasileño, es un tema que nos concierne a todos. El bosque tropical sudamericano es una pieza crucial para garantizar la estabilidad del clima a nivel mundial y la regulación de dióxido de carbono existente. Las elecciones del próximo domingo no sólo definen quien será el próximo presidente de Brasil, sino también el destino de La Amazonia.

 

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