Suicidio en regiones: cuando la vida importa solo si interrumpe la rutina

Escrito por el diciembre 10, 2025

En Chile una persona se suicida cada 5 horas, pero de esto se habla solo cuando pasa en la capital e interrumpe el Metro. Así pasó el último viernes de noviembre, marcado por 3 personas en la vía del tren. 

Parte importante de quienes deben enfrentarse a esta realidad día a día son las y los trabajadores del Metro que vivencian esto. Karin Contreras, psicóloga, comentó al respecto en un capítulo «Oír para creer»:

«Yo trabajo mucho en selección de personal y me tocó seleccionar gente que había trabajado en esto, que trabaja en el metro y es impresionante cómo la  situación replantea una instancia cultural y generacional, sobre todo por este tipo de trabajo. De alguna forma ellos se traumatizan o se retraumatizan al ver este tipo de eventos que cada vez están sosteniéndose más».

 

Pero el del suicidio no es solo dentro del transporte capitalino, sino un síntoma masivo y estructural que atraviesa a todo el país, desde las ciudades hasta las zonas rurales, donde hoy no existen urgencias psiquiátricas disponibles.

Como bien describe una nota realizada por la reportera Noreia Caceres, Chile registra 1.207 homicidios consumados en 2024. Las muertes por suicidio duplican esa cifra, alcanzando una tasa de 10,3 por cada 100 mil habitantes. Es una cifra que supera el promedio histórico del país y que hoy posiciona al suicidio como la segunda causa de muerte entre jóvenes. Las causales sistemáticas las analizamos junto con la psicóloga Patricia Catalán, especialista de la Clínica Talus:

«Todavía faltan muchos profesionales, las personas todavía tienen que estar esperando durante muchotiempo en el sistema público. No tenemos las coberturas necesarias y entonces la gente notiene muchas veces los dineros para poder acceder y tener una atención, por ejemplo,particular. Hay personas que reciben atención, sin embargo, no es suficiente en el estilo detratamiento que están recibiendo. Creo que la educación también tiene mucho que aportar en ese sentido. Tenemos que seguir reforzando una comunicación abierta, el apoyo, el fortalecimiento comunitario, revisar temas«.

En regiones el panorama es aún más crítico: Aysén tiene una tasa adolescente que supera los 28 casos por cada 100 mil. Atacama y Coquimbo duplican el promedio nacional. En zonas rurales, la combinación entre pobreza, aislamiento, falta de transporte y ausencia de especialistas crea un ecosistema perfecto para que los problemas de salud mental no solo aparezcan, sino que se agraven. Para esto también hablamos con Consuelo León, especialista en temas de suicidio, muerte y depresión desde Santo Domingo, quien reflexionó sobre por qué no se habla tanto sobre el suicidio en regiones:

«Hay algo que llama mucho la atención en estos hechos y es que en Chile seguimos funcionando con la lógica de Santiago es Chile (…) molesta más porque interrumpe la vida cotidiana, y aquí aparece una ironía muy dolorosa; parece que la vida de una persona valiera en la medida en que en que no me incomode. Y uno dice: bueno ,en regiones por suerte no pasa tanto. No, no es así ,claro que ocurre también en regiones. Lo que pasa es que acá molesta menos porque no se detiene el metro, porque no produce taco, porque no aparece en ninguna portada. Ocurre en la soledad de una casa, en un río, en un campo, todo queda más invisible«.

La salud mental: un derecho que nunca llega

El país destina apenas un 2 % del presupuesto en salud a salud mental, lejos del 6 % recomendado internacionalmente. La consecuencia es clara; programas que solo funcionan en algunas comunas urbanas y ausencia de especialistas en la mayoría de las regiones.

Expertos apuntan a factores sociales y psicológicos que se agudizan en el Chile actual: aumento de la sensación de aislamiento, presión económica, vidas precarizadas, incremento de la violencia intrafamiliar, mayor exposición a comparaciones en redes sociales, falta de referentes afectivos seguros.

Las señales de alerta existen: aislamiento, abandono de actividades, frases como “quiero apagarme”, cambios bruscos en el ánimo. Pero para detectar esas señales y para atenderlas, se necesita algo que Chile aún no ha construido: una comunidad con herramientas, un sistema de salud preparado y un Estado que considere la salud mental como un pilar, no como un apéndice.

Descentralizar la mirada para enfrentar la realidad

Hablar solo de los casos en el Metro es mirar el fenómeno desde la región con mejores indicadores de suicidio del país, lo que puede llevar a ignorar las cifras más graves. 

Actualmente existe el número de apoyo *4141, pero este no da abasto con las personas que buscan ayuda en comparación del personal que trabaja. El problema es el modelo social actual que no contempla que los ciudadanos están cada día más agotados, sobreexplotados y deprimidos, sin soluciones reales que lleguen a todos los sectores.

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