Guerra en Ucrania: rearme, derecha y multilateralismo

Han pasado más de tres años desde que la Rusia de Vladimir Putin lanzó una “operación militar especial» en las provincias de Donetsk y Lugansk en Ucrania. El belicoso actuar del país más grande del mundo reestructuró la política europea y reforzó liderazgos alternativos en todo el mundo.

Tambores de guerra en la Unión Europea

El continente admirado por sus avanzados estándares de vida, infraestructura y desarrollo, revive pasajes oscuros de su historia. La guerra asola el este de Europa desde 2022 y el rearme es una realidad tangible. Liderado por Francia, Reino Unido y Alemania, el plan “ReArm Europe Plan/Readiness 2030” considera inyectar 800 mil millones de euros (900 billones de pesos) a la inversión en defensa. La exministra de defensa alemana y hoy Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha quitado fichas del Pacto Verde y las ha reubicado en el plano bélico.

Una de las principales razones de este cambio de curso ha sido el voluble apoyo desde Washington. La labor de defensa del continente, en mayor medida provista por las fuerzas de la OTAN, ha quedado en entredicho por el menguante apoyo de la administración Trump. “Si los miembros de la OTAN no pagan, Estados Unidos no los defenderá”, así declaraba en marzo desde la Oficina Oval, Donald Trump, quien también acusó a sus aliados de no estar contribuyendo lo suficiente. Actualmente EEUU, aporta $967 billones de dólares al tratado (935 billones de pesos), le sigue Alemania con $97.7 billones. La cuota del tratado considera el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) de cada miembro.

La economía de guerra que estaría por adoptar la U.E., implica la posibilidad de aumentar la deuda, inflación, mayores impuestos y menor gasto social. La prospera población europea podría ver afectado su estilo de vida en un futuro no muy lejano, esto sin considerar el avance de la extrema derecha en la región.

Incertidumbre, caldo de cultivo de la extrema derecha

Inestabilidad en la economía, un constante flujo migratorio o un panorama político cada vez más fragmentado. La guerra, aunque a kilómetros de casa, se resiente en un mundo globalizado. Son numerosos los factores que alimentan las dudas y anhelos de la población europea, espacios que han sido astutamente ocupados por el ala más dura de la derecha en la región. Según la encuesta Eurobarómetro realizada por la Comisión Europea en julio de 2024, las prioridades de los europeos son abordar la migración irregular (33%), el cambio climático (33%), seguridad y la defensa (29%) y la guerra en Ucrania (25%). En la encuesta postelectoral UE 2024, el aumento de los precios y del coste de la vida (42%) y la situación económica (41%) motivaron a los ciudadanos a votar.

En conversación con Valeria Navarro, magíster en Estudios Internacionales y académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, la experta pone en perspectiva como la ultraderecha nacionalista se ha ido afianzado en los últimos 15 años, teniendo como germen países satélite de la URRS. Explica que uno de sus principales exponentes es la Hungría de Viktor Orbán y que responde a sociedades que no encuentran respuestas en la socialdemocracia tras la caída de la URRS y de los gobiernos del socialismo real.

George Simion (AUR) en Rumania, André Ventura (Chega!) en Portugal, Sławomir Mentzen (Konfederacja) en Polonia, Santiago Abascal (VOX) en España, Giorgia Meloni en Italia, Geert Wilders en Países Bajos (PVV), Marine Le Pen (RN) en Francia o Alice Weidel (AfD) en Alemania. Exponentes de la extrema derecha en el continente abundan, y su avance se refleja en recientes conquistas electorales por una mayor adherencia y llegada a las masas.

Su manera poco ortodoxa de ejercer la política les ha permitido calar en los votantes; discursos viscerales y de odio, una narrativa anti establishment y autoritaria, o simplemente un populismo nacionalista facilmente digerible. Navarro menciona que de momento la amenaza no es crítica, pero que los euro-ciudadanos no pueden dar por garantizados sus derechos y libertades.

BRICS, desarrollo paralelo

La tierra del progreso, Europa, no pasa por su mejor momento. Algo similar ocurre con EEUU, en donde una errática política monetaria ha sembrado incertidumbre y desconfianza en la comunidad internacional; aplicación de aranceles a escala global o la continuidad de la guerra comercial con China.

En los últimos tres años, la organización intergubernamental BRICS, ha ido expandiendo su influencia en un mundo multipolar y azotado por los conflictos. Inicialmente conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica en 2010, el bloque ha expandido su nómina en cinco nuevos miembros; Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia. Hoy, el grupo cuenta con más de una decena de países miembros asociados, el 54,6% de la población mundial y aproximadamente un 37,3% del Producto Interno Bruto (PIB) global, medido en paridad de poder adquisitivo, según datos del Foro Económico Mundial.

El BRICS, según su sitio web, busca “crear las condiciones para una cooperación efectiva y un fortalecimiento significativo del potencial económico y tecnológico de los países participantes”. El pacto ha sido especialmente atractivo para países emergentes del sur global, quienes buscan certezas bajo el liderazgo de potencias productivas como China o India. A pesar de este aliciente cooperativo, la alianza no ha estado exenta de polémica, puesto que ha sido acusada de albergar a países con un “historial innegable sobre violaciones a los derechos humanos”.

Rusia, miembro insigne del pacto y potencia beligerante en la invasión a Ucrania, ha sido tibiamente criticada por los países del pacto. En el comunicado final de la cumbre de 2024, realizada en Kazán, Rusia logró que se mencionara una solo vez la palabra ‘Ucrania’.

Valeria Navarro comenta que la agrupación no necesariamente se ha fortalecido estos últimos años, sino que ha aparecido en otros sectores o ámbitos del sistema internacional, desafiando al orden impuesto después de la caída del Muro de Berlín. Esta posición ha incomodado a potencias hegemónicas. Donald Trump ha adoptado el liderazgo de la oposición atacando duramente a las importaciones de Brasil e India, acusándolos de seguir políticas «antiestadounidenses». El camino hacia 2030, pondrá a prueba la solidez de un renovado pacto en el sur global.

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