El primer vuelo de Pillanes

Escrito por el 27 Noviembre 2018

El super-grupo conformando por históricos miembros de Chancho en Piedra, Los Bunkers y Pedro Piedra debutó el pasado 25 de noviembre en una nueva edición de la Feria Pulsar. 

No han pasado más de 20 días desde el lanzamiento de su primer disco homónimo, tampoco han pasado más de 2 meses desde el lanzamiento de su primer single “El mundo es un lugar tan triste” y la banda Pillanes ya se posicionaba como uno de los números fuertes del cartel de Feria Pulsar 2018.

Desde su primer anuncio, el supergrupo ya daba que hablar, con una formación que cuenta con nombres tan potentes dentro del rock chileno como lo son los hermanos Felipe y Pablo Ilabaca, fundadores de Chancho en Piedra y parte de la banda estable detrás de 31 minutos, los también hermanos Mauricio y Francisco Durán, ex miembros de Los Bunkers e integrantes de Lanza Internacional, además de Pedropiedra, otro histórico dentro del pop-rock local.

Una amistad de varios años entre estos músicos -gracias a sus constantes visitas a México, sin contar que Pedropiedra también fue baterista estable por 6 años del grupo de 31 minutos- los llevó a juntarsepor dos semanas completas durante el mes de abril para grabar el disco. En una casona del Cerro Alegre de Valparaíso (bautizada como Palacio) los compositores se entregaron a un proceso donde todos partieron desde cero, sin llegar con ideas previas de canciones.

El proyecto conjuga los riffs y bajos funk rock de los hermanos Ilabaca, los sintetizadores de Pedropiedra y de los hermanos Durán con distintos ritmos de marcada influencia latina. Temas como ‘Valparaíso y Concepción’ o la homónima ‘Pillanes‘ detrás del uso de instrumentos andinos -además del clásico trompe- y diversos arreglos de corte folclórico dejan ver la comodidad con la que estos artistas se desenvuelven en el pop-rock.

Canciones como ‘Facho Pobre‘ o ‘Loro‘ nos muestran también como los Pillanes se aventuran en géneros como la cumbia o la fusión latina sin complicaciones. Además, cortes como ‘Montañita’ o ‘Carmesí‘ nos dejan ver un lado más relajado, con guitarras acústicas y pianos respectivamente, en contraposición por ejemplo a “El mundo es un lugar tan triste”, tema con el que la banda salió a la luz y que para muchos no dejaba entrever la multitud de ritmos que traería finalmente el disco completo.

Un disco que reconoce la tradición

Las alusiones al folclor latinoamericano –y particularmente al chileno- no se encuentran sólo en lo musical. Desde un primer momento sabían que su nombre debía evocar a lo ancestral, como señal de respeto a los que vinieron antes. “El nombre nos encontró” afirma entre risas Felipe Ilabaca en la conferencia de prensa post-show, pidiendo disculpas por la frase cliché.

El nombre, arraigado en la cosmovisión mapuche toma otra connotación bajo el contexto actual. No es gratuita la mención a Camilo Catrillanca antes de empezar a tocar el tema que lleva el nombre de la banda y del disco, ‘Pillanes’. El nombre “es para todas las personas que parten, para celebrar su historia y su memoria” continúa Ilabaca, quien afirma que la situación de La Araucanía los enerva.

Tras conocerse entre sí y cultivar cierto grado de amistad, la banda se fue dando cuenta de que los unía una clara tradición musical. “Queríamos hacer música que fuera popular, con el ingrediente del rock, pero que por ningún motivo olvidara lo latinoamericanos que somos” afirma el bajista, que asegura que la idea era combinar todas estas influencias con los estilos de los diferentes integrantes.

La estética misma de la banda, desde el logotipo hasta las distintas imágenes dentro del disco también tiene la intención de evocar a lo ancestral. “El logotipo representa las cumbres montañosas donde se supone que los ancestros pillanes velan por todos nosotros” continúa Felipe Ilabaca, quien a estas alturas de la conferencia pareciera ser una especie de frontman entremedio de estas distintas personalidades de la música.

“Tratamos de defender un poco la estética de este lado del mundo, de Sudamérica” continúa. Salta a la vista en el logotipo de Pillanes, lleno de ángulos, de evocaciones a la montaña. Resaltan también los atuendos de los respectivos compositores, reemplazando las poleras negras y el cuero, elementos clásicos del rock, por ponchos y gorros con pompones

Más que sólo un proyecto

Para Pablo Ilabaca, ya es momento de pensar en el segundo trabajo de la banda. “Hay que aprovechar mientras la papita está caliente”, afirma el guitarrista en relación al recibimiento que ha tenido el grupo. Los músicos definen el proceso de creación de su primer trabajo como vertiginoso, con temas que se componían mientras eran grabados e incluso con canciones que nacieron directamente del “jam” o sesiones de improvisación.

Y es que se nota lo cómodos que están musicalmente, lo bien que lo están pasando. En el escenario se muestran tranquilos, se dan tiempo de juguetear, tirar la talla. Felipe Ilabaca en el centro parece confirmar su posición de frontman, en medio de esta multitud de estrellas donde cada uno tiene sus momentos protagónicos. A su lado derecho, su hermano Pablo, junto a quién se sentó también en la conferencia de prensa.

A su “extrema derecha, pero sin ser de extrema derecha”, como comenta Felipe durante la presentación, se encuentra Francisco Durán en los teclados, cambiando de posición a ratos con su hermano Mauricio en las ocasiones en que este se aventura con el charango. La formación la completa Pedropiedra en la extrema izquierda, intercambiando constantemente entre los sintetizadores y las guitarras acústicas.

“Pillanes es un grupo real, no es un proyecto, por lo tanto vamos a tocar mucho. Nuestra intención es despeinar la escena nacional” afirma entre aplausos el bajista de Chancho en Piedra. Sus declaraciones son respaldadas por las fechas que Pillanes ya agenda en el calendario. Con fechas el 29 de noviembre en Quilpue, 4 de diciembre en Concepción además de fechas para La Cumbre del Rock Chileno y Lollapalooza, el supergrupo afirma que se vienen con todo.

Cuando nos atrevemos a cruzar cumbia con electrónica por algo es. No es para tirar pinta, si no que para decir que todo se puede hacer y que tenemos todo el derecho porque somos un país mestizo y criollo” continúa el hombre tras 31 minutos.

“Y para los especuladores que dicen que nuestras carreras van a morir, no es así. Vamos a jugar tetris, vamos a hacer todo lo posible porque se puede hacer. Los músicos que no lo hacen son flojos” finaliza con una gran sonrisa en la cara, feliz con el recibimiento del público al primer vuelo de los Pillanes.

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