Libertad y creencia religiosa en Afganistán

Tras el regreso de los talibanes en 2021, debido a la retirada de Estados Unidos de Afganistán, el grupo paramilitar religioso se hizo con el poder. Justificándose en la fe, han impuesto sus medidas tanto en lo social como en lo religioso 

Gastón Villarroel Godoy

El islam es una de las religiones con más creyentes en el mundo, junto al cristianismo, el budismo y el hinduismo. Según Britannica, la religión fue promulgada por el profeta Mahoma en el siglo VII después de Cristo.  El término islam, significa rendición, que hace referencia a que el creyente, acepta la rendición a la voluntad de su dios, Alá. Es una religión monoteísta donde su dios es visto como el creador, sustentador y restaurador del mundo. El hecho de que sus creyentes deban rendirse ante Alá, se da en su libro sagrado, El Corán.

El islam se divide en sunita y chiíta. Estados Unidos estima que la población de Afganistán es de 38 millones en 2022, siendo un 80-85% de carácter sunita y un 7% chiíta. Además, el 90% de la comunidad chiíta pertenece a la etnia hazara.

Dentro de los países donde se practica el islam, está Afganistán, que es considerado un Estado religioso. En palabras del subdirector del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile, Nelson Marín, explica que «el Estado se vincula con determinados tipos de religiones, y en esa vinculación, varía la intensidad con que se relacionan».

«Hay Estados que tienen un trato privilegiado con un determinado tipo de confesiones o tradiciones religiosas, sin necesariamente la implementación de su texto sagrado como parte del código civil. En general hay una confesión religiosa que tiene más privilegio que otras, y eso está dado por procesos de negociación históricos» – Nelson Marín.

Marginación religiosa

Los talibanes desde su vuelta al poder en 2021, han marginado a las demás religiones, por ejemplo, la población hazara chií fue objeto sistemático de ataques y homicidios en sus lugares de culto y de enseñanza, así como en emplazamientos civiles en todo el país. Dentro de las medidas radicales es el castigo por apostasía, en palabras simples, el castigo por abandono de la religión Islam. También el convertir a una persona del Islam a otra religión, es considerado ilegal.

También la blasfemia de manera escrita o hablada, es un delito capital según la escuela hanafí. La escuela Hanafí es una de las cuatro escuela sunitas de derecho religioso. Quienes sean acusados de blasfemia tienen tres días para retractarse o sino serán penados con pena de muerte.

Durante estos años de gobierno talibán, se han ido manteniendo restricciones impuestas  a la enseñanza de la jurisprudencia chií en el sistema educativo. Los talibanes han promulgado decretos y leyes que institucionalizan la discriminación religiosa y aplican una doctrina religiosa monolítica.  

Estado religioso

En los sistemas democráticos liberales, como en general se viven en occidente, según el teólogo Nelson Marín, es sumamente importante la separación iglesia-Estado. «La gracia de los Estados democráticos es que existe una convivencia armónica entre las distintas visiones de mundo, y ahí recae la importancia de la separación iglesia-Estado. Porque un Estado no puede favorecer una religión específica, sino que debe permitir que estas coexistan bajo reglas que deban respetar. Se asume que bajo esa separación, las distintas personas que tengan una confesión religiosa, no caigan en una situación de asimetría respecto de otras religiones», declaró el profesor de la Universidad de Chile.

Afganistán, dirigido por los talibanes quienes están influenciados fuertemente por el islam, han vulnerado una gran cantidad de derechos y no pareciera verse un fin pronto a esta práctica.

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