Sudán: cronología de una crisis
Al borde del colapso. Con esas palabras, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) definió la situación que vive actualmente Sudán, un país ubicado al noreste de África. El país enfrenta una crisis humanitaria profunda, marcada por una violencia sistemática contra la población civil.
De acuerdo con el portal de datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) un total de 11,8 millones de personas en Sudán se han visto obligadas a dejar sus hogares por la guerra. Esta cifra posiciona a Sudán como una de las mayores crisis del planeta.
En este contexto, diversos organismos internacionales han señalado que la crisis golpea con particular fuerza a la población infantil. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), advirtió que cerca de 2,1 millones de niños podrían sufrir hambre extrema durante la próxima “temporada de escasez”.
Según la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), la situación es especialmente grave en los condados de Luakpiny/Nasir y Fangak, donde las comunidades enfrentan niveles altísimos de inseguridad alimentaria.
El conflicto, que estalló en 2023, se agravó el mes pasado con la toma de la ciudad de El Fasher por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Esta facción militar se encuentra enfrentada a las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS). Aunque ambas eran aliadas, con el tiempo pasaron a disputarse el poder y ahora combaten entre sí.
¿Qué sucedió?
Las RSF son dirigidas por Mohamed Hamdan Dagalo—también conocido como Hemedti— , mientras que la FAS son lideradas por Abdelfatah al Burhan, quien además es actual jefe del Consejo Soberano. Ambas facciones integraron un consejo de transición creado en 2019, luego de la caída del líder autoritario Omar Al Bashir. De este modo, los dos líderes fueron figuras centrales en el golpe de Estado de ese año, que puso fin a tres décadas de gobierno de Al-Bashir.
Luego en 2021, elaboraron un golpe de Estado que desmanteló a los grupos civiles democráticos. Tras esto, al Burhan asumió como presidente del consejo soberano y Hemedti como su segundo. Sin embargo, con el paso del tiempo, la alianza que mantenían se fue erosionando. Sus diferencias tenían relación con las reformas de las fuerzas de seguridad, en el marco de las negociaciones para la creación de un nuevo gobierno.
Fue imposible llegar a un acuerdo, de modo que para el 15 de abril de 2023, la situación era insostenible. Ese día el conflicto inició con ataques de las FAR a las bases de las FAS en la capital, en las entidades gubernamentales de Jartum y de otros estados y ciudades. La lucha por el control de la ciudad incluyo ataques aéreos y bombardeos.
Redes extranjeras
La situación de Sudán no puede comprenderse sin tener en cuenta el papel de los actores externos que influyen en la evolución del conflicto. Para el historiador africanista argentino, investigador, docente y divulgador, Omer Freixa, “es un conflicto internacionalizado, es mucho más que una guerra civil”.
Según señalo, la participación de los Emiratos Árabes Unidos ha sido crucial para el financiamiento de las RSF. Por ello, “el gobierno sudanés interpuso una denuncia ante la corte internacional de justicia acusando a Emiratos Árabes Unidos de financiamiento”.
Pero ambas facciones han recibido apoyo militar y financiero por parte de otros países. Cabe destacar el apoyo histórico que ha tenido Egipto hacia el ejército sudanés desde los inicios del conflicto. Emiratos Árabes Unidos, por su parte, ha sido acusado de financiar y suministrar armas a las Fuerzas de Apoyo Rápido. Esto correspondería a una clara infracción de una prohibición de armas.
Los Emiratos Árabes tendrían interés en las minas de oro sudanesas y Darfur, — una localidad del Sudán occidental—, es una región inmensamente rica en oro y minerales estratégicos, como las tierras raras.
El desafío de llegar
Ya sea porque se les impide salir de la ciudad o porque carecen de medios o fuerzas para huir, miles de sudaneses permanecen atrapados y sin posibilidad de huir. Cerca del 70 % de los hospitales de la zona no funcionan adecuadamente y las infraestructuras civiles como las estaciones de electricidad, agua y telecomunicaciones se han visto gravemente afectadas.
Además, organizaciones de ayuda humanitaria han enfrentado importantes desafíos para poder entregar apoyo. La agrupación internacional, Médicos Sin Fronteras, se encuentra trabajando en ocho estados de Sudán, y alertan sobre la grave situación que se vive en el país africano.
De acuerdo con Natalia Romero Peñuela, coordinadora de comunicación de Médicos Sin Fronteras en Sudán «la situación humanitaria actual es catastrofica y abrumadora. Después de más de dos años en conflicto se han desmantelado totalmente los servicios esenciales para la vida de los civiles. El acceso humanitario esta obstruido, los hospitales, los trabajadores médicos estan continuamente bajo ataque y los suministros de comida, agua, refugio o medicamentos son muy limitados».
Han existido propuestas para resolver el conflicto, pero que no han logrado concretarse. Los países del denominado Cuarteto—Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto— presentaron una propuesta para un alto el fuego humanitario en Sudán. Las RSF se mostraron de acuerdo con esto, pero la FAS ha rechazado la posibilidad de conversar con estas.
Ante este escenario, la población sudanesa continúa enfrentando desafíos que ponen a prueba su resiliencia día a día. La magnitud de la crisis deja en evidencia la necesidad de mantener la atención internacional y de apoyar los esfuerzos humanitarios que buscan aliviar el sufrimiento de millones.
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