La violencia de género y su tratamiento médiatico

Durante las últimas semanas, se han encontrado los cuerpos de cuatro mujeres en distintas regiones del país: Krishna Aguilera, Hilda Leiva, Valentina Fuentes y otra aún no identificada. Los casos han vuelto a poner sobre la mesa el tratamiento mediático relacionado con mujeres fallecidas, y cómo este puede influir en la percepción social de la violencia de género.

 

De acuerdo con información del Dossier Informativo de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, los femicidios no han aumentado en número durante el último año. Sin embargo, el hallazgo de estos cuerpos ha generado un fuerte debate público sobre el enfoque y lenguaje utilizados por los medios al cubrir este tipo de hechos.

Cobertura cuestionada

Algunos titulares, como “Revelan que Krishna Aguilera era una soldada del Guatón Beltrán” (La Cuarta) o “Bunkers, una mexicana y ‘venganza del Guatón Beltrán’: la narco-trama detrás del homicidio de Krishna” (Radio Bío-Bío), han sido cuestionados por su tono sensacionalista y por reforzar prejuicios que asocian a las víctimas con prácticas delictuales o entornos de riesgo, desplazando el foco desde la violencia estructural hacia la culpabilización individual.

Titular del medio La Cuarta

Titular del medio La Cuarta

Titular del medio BioBio Chile

Titular del medio Biobío Chile

Para Isadora Castillo, integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, estos enfoques mediáticos tienen consecuencias sociales importantes:

«Vemos con preocupación que en el último tiempo se ha dado mucha relativización de la violencia, en especial en casos de violencia sexual que han sido de alta connotación pública,  y eso también tiene efectos concretos sobre cómo la sociedad en su conjunto entiende la violencia hacia las mujeres, cuál es su percepción sobre las sobrevivientes, sobre los agresores, y también contribuye a que otras mujeres que han vivido ese tipo de violencia puedan no denunciar. Si ellas ven en televisión que van a ser permanentemente cuestionadas, culpabilizadas, eso va a desincentivar la denuncia.»

Año electoral y discurso público

Como bien decía Isadora, el impacto puede influir en la forma en que las personas comprenden las violencias de género, pero también nos comenta sobre cómo la política se ve, en un año electoral, con los distintos discursos que generan un efecto a la sociedad:

«Se ha dado la aparición de discursos que son antiderechos de las mujeres. Por ejemplo, en este contexto de campaña hemos visto cómo se pone en duda derechos como el acceso a la píldora del día después, el derecho al aborto, cómo en algunos casos se relativiza la violencia. Se habla mucho también de ideología de género, se posiciona a la familia en el centro, reposicionando una narrativa conservadora de cuáles son los roles que mujeres y hombres cumplen en la sociedad. Todas esas son narrativas, discursos, sentidos comunes que van en contra de la erradicación de la violencia hacia las mujeres y de la promoción de vidas libres de violencia, que debía ser el derecho que se busca consagrar.»

Más allá de los titulares, se cuestiona la ausencia de perspectiva de género y de un tratamiento ético adecuado. Desde el periodismo comunitario, Natalia Canto, integrante del medio Mandrágora, señala que esta situación evidencia una falta de ética:

«Cada hecho violento contra mujeres, niñas, juventudes, disidencias, sexos, genéricas en  general, es tratado como un caso aislado. Cuando suceden estos hechos violentos de mucha connotación pública, no ponen el foco en la verdadera causa del problema, que tiene que ver con un sistema completo de opresiones y explotaciones que sustenta su violencia en base al cuerpo de las mujeres.

En segundo lugar, se normalizan las relaciones de poder desigual. Por ejemplo, en el caso de Krishna se habla que es la expareja de Beltrán y no se profundiza en que es una niña de 17 años, ahí estamos invisibilizando explotación sexual infantil, por ejemplo.

Y en tercer lugar, en general, se genera la propagación de información personal de las mujeres, que muchas veces se usa para justificar estos discursos de odio: «ella se juntaba con narcos», «ella estaba deprimida». Esta información más adyacente a aportar a que la audiencia entienda el caso, en verdad vienen a justificar discursos de odio contra las mujeres y muchas veces se revictimizan a las mujeres.»

Por un periodismo con enfoque humano

Organizaciones feministas y medios alternativos coinciden en que el enfoque mediático de los últimos días refleja un problema estructural: la falta de perspectiva de género, la repetición de estereotipos y la difusión de información que puede revictimizar a las familias.

Tanto la Red Chilena como distintas agrupaciones de comunicadoras han insistido en la necesidad de promover un periodismo más responsable, que considere las dimensiones sociales y estructurales de la violencia hacia las mujeres. 

En esa línea, subrayan la importancia de entregar información verificada, contextualizada y respetuosa, especialmente en casos que involucran muertes o desapariciones.

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