Machismo deportivo

En nuestro país ocurre un fenómeno nunca antes visto. Más de 60 asambleas de mujeres se han auto convocado en distintos colegios y, sobre todo, universidades como la Austral, de Concepción, Católica y nuestra propia casa de Bello, entre otras.

Un proceso que ha impulsado a las comunidades universitarias a cuestionarse las formas en que sociabilizamos hombres y mujeres, y que presenta situaciones que han empujado a las mujeres a gritar “¡basta ya de esto!”.

En ese contexto, y en mi condición de hombre, me surge la pregunta por el deporte y el machismo generalizado en la práctica de éste. Cómo la institucionalidad deportiva, por un lado, y la mediática, por el otro, perpetúan prácticas que minimizan y excluyen a la mujer de sus disciplinas. Pero no las instituciones solas, sino también qué rol hemos tenido como género.

Un ejemplo claro, y de carácter introductorio, es la diferencia de participación en el deporte federado. Por ejemplo, actualmente el sitio web de la Federación Atlética de Chile da cuenta de una cantidad de 155 deportistas. De ese número, sólo 66 son mujeres, menos de la mitad. Si bien la brecha entre ambos géneros se ha acortado sostenidamente, los hombres seguimos siendo dominadores de esos espacios.

Lo anterior se ha extrapolado al periodismo deportivo. Hoy en día pocas son las mujeres que escriben sobre deporte en Chile, casi escasas diría yo. En la televisión y la radio están más presentes; sin embargo, siguen siendo pocas.

A ello se suma que varias sólo se dedican a leer los tweets de auditores o televidentes, o son posicionadas en un alto nivel de objetivización a ojos del espectador. Una disciplina donde hombres nos hemos alzado muchas veces como “únicas voces autorizadas”.

El mismo periodismo deportivo chileno fue el que posicionó a María José Rojas, jugadora titular de la selección chilena femenina que disputó la Copa América en nuestro país, como la “Alexis Sánchez” de la rojita.

La misma jugadora declaró disconforme a los medios que es un halago la comparación, “pero sería mucho mejor que pusieran ‘María José Rojas’ y abajo ‘que la comparan con el Niño Maravilla”.

Esta comparación habla claramente de lo masculinizada que es la disciplina, y de la poca información reporteada respecto de una de las jugadoras protagonistas de un campeonato continental.

Ya vemos que una práctica profesional que rodea al deporte, como el periodismo, cierra o limita la participación de mujeres dentro de ese universo. Sin embargo, estas prácticas también se dan dentro de los espacios de hombres.

Un caso que bien grafica el tema ocurrió hace unas semanas en nuestro propio campo deportivo. En aquella ocasión –y en el marco del campeonato Fenaude- el equipo masculino de la Universidad Católica ocupó, sin previo aviso ni autorización, el camarín de mujeres del polideportivo.

Pese a que se les pidió en repetidas oportunidades que lo abandonaran, los estudiantes se negaron, sumándose distintas burlas hacia quienes simplemente estaban haciendo respetar un espacio que es de ellas.

Consecuencia de lo último fue la “funa” al partido a disputarse por los chicos de la PUC, y la exigencia de disculpas por parte de las mujeres de la toma de la Facultad de Ciencias Sociales.

Finalmente, solo uno de los jugadores pediría disculpas, mientras los demás seguían calentando a un lado, o pateando el balón por el otro.

Cuando hombres deportistas detentan en sí mismos esta clase de poder, violentan. El pasar por encima de mujeres por considerar que lo que haces deportivamente es ‘más importante’ que sus prácticas, es machista.

Hago un llamado a repensar los deportes con enfoque de género, con una reflexión que nos haga reconsiderar nuestras conductas como hombres, en un espacio que es para todas y todos.

Texto de Agustín Alvarado

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Radio JGM es una radio comunitaria que transmite desde la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, en la comuna de Ñuñoa.