Despidos masivos del INTI amenazan la seguridad alimentaria en Argentina
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) enfrenta un escenario complicado: se anunció el término de 943 servicios y verificaciones de seguridad, además del despido de mil 400 trabajadores.La medida fue comunicada el pasado 16 de abril mediante la Resolución 42/2026. Según el comunicado oficial, su implementación apunta a “optimizar sus recursos y continuar con el proceso de hacer más eficiente las prestaciones que brinda al sector productivo”.
Respecto a los servicios eliminados, figuran controles sobre la vida útil de los alimentos, la temperatura de conservación, la medición de colesterol, la detección de salmonella en carnes, el nivel de cafeína en bebidas y el contenido de azúcar y materia grasa. Por eso, el cese de controles pondría en riesgo directo la salud alimentaria de la población argentina.
Así lo explica el biólogo argentino, Diego Golombek: “El INTI ha sido objeto de ataques muy fuertes por parte de este gobierno. Pero es una institución científico tecnológica fundamental en los mecanismos de control de lo que comemos, de los procesos que utilizamos, de los productos que llegan al público. Sin ese control, llegamos a una zona muy incierta de seguridad”.
¿Qué es el INTI?
El INTI es un organismo dependiente del Ministerio de Economía argentino que promueve el desarrollo e innovación industrial en áreas como la alimentación, biotecnología industrial, apicultura, minería, textilería, entre otras. Actualmente hay un total de dos mil 300 trabajadores, pero el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ordenó el despido de mil 400 trabajadores.
Con menos trabajadores, se pierden las capacidades técnicas del organismo, los laboratorios no podrían mantenerse y se dificultaría el trabajo. Para Julián Beviglia, trabajador del INTI, se trata de una ruptura estructural de las capacidades técnicas del organismo.
Desde su experiencia, resultaría imposible ejercer las mismas funciones: “No podemos ejecutar las mismas tareas de antes, es decir, nos están quitando el trabajo. Prácticamente barrerían con toda la institución. Si se producen despidos en esas magnitudes, los laboratorios no pueden tener el mantenimiento requerido, se pierden las capacidades técnicas desarrolladas durante muchos años”.
Pero aunque asegura que “esto es un ataque a todo el entramado científico y técnico del país” también hay que considerar la movilización que han desarrollado los trabajadores y que demuestra unidad en contextos de crisis: “La enorme movilización de los técnicos y profesionales, muestra una luz de esperanza de que todos estos gobiernos en realidad tienen un montón de fisuras y los trabajadores nos estamos movilizando”.
En ese sentido la movilización se vuelve un componente clave en la disputa por el sentido y el valor de la ciencia y la tecnología en Argentina. A través de la organización colectiva, los trabajadores articulan alianzas y fortalecen la capacidad de resistencia frente a intentos de desmantelamiento.
Crisis histórica
La situación del INTI no es aislada: se sitúa dentro de una serie de políticas aplicadas por el gobierno ultraderechista de Javier Milei destinadas al desmantelamiento científico. El informe de evolución de Empleo en ciencia que realizó el Grupo EPC-CIICTI en enero de 2026 señaló que 7,5 científicos por día perdieron su empleo desde que asumió Milei.
Además, el informe señala que el presupuesto destinado a la Función Ciencia y Técnica (FCyT) de la Administración Pública Nacional representará tan solo el 0.140% del Producto Bruto Interno (PBI). Esto equivale al nivel más bajo desde que existen registros el año 1972.
Y no es solo el INTI, otros organismos científicos técnicos, como el servicio meteorológico, Cnea, Conae, Conicet, Anmat, Malbrán o universidades, también se verán afectados con recortes.
Por eso, la ciencia y la tecnología atraviesan un escenario crítico. Se trata de un retroceso inédito en décadas, que afectan a un entramado generalizado de organismos fundamentales para el desarrollo del país. Las medidas implementadas en el actual gobierno no solo impacta al presente inmediato del sistema científico, sino que proyecta consecuencias a largo plazo sobre la capacidad de innovación, producción y soberanía tecnológica.
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