¿Y si rompemos el tabú? Hablemos de la vagina

Escrito por el 7 Mayo 2019

Cuando chica no me gustaba tener vagina. La encontraba aburrida, sencilla, pequeña y oculta.  

Con el tiempo, y gracias a la televisión e inquietud de toda niña, supe que salían guaguas de ella y podían entrar cosas también. Yo no entendía nada. Pero tampoco me importaba entenderlo.

Sin embargo, todo cambió cuando supe que por ahí las mujeres sentían placer sexual. En ese momento me di cuenta que las cosas no eran como yo imaginaba. Algo escondía y tramaba la tan callada e invisibilizada vagina.

La chichi, la panocha, la chorifly, la vayaina y la cuevita del amor. La maravilla más grande del mundo de la que nadie habla ni le presta atención.

Viniendo de un colegio católico y conservador nadie nunca me contó y advirtió sobre las eternas manchas en los calzones, los vellos que comienzan a salir de la nada, los diferentes tipos de vagina que existen, el dolor que se puede sentir en la penetración al no estar lubricada, el maravilloso sexo que se sentía y podía tener con otras mujeres, y sobre todo, el placer sexual que podía tener al estar sola y aburrida en mi cama.

Vivimos en un mundo en el que no se nos permitió el placer femenino. Donde las personas se escandalizan e incomodan si se dice la palabra vagina. Donde los medios de comunicación y la televisión se han encargado de mantenerla alejada, incomprendida y de dominio patriarcal.

Tengo rabia, porque el pene mágico del porno y las películas no me dio abasto, me quedo chico y no me hizo sentir placer. Tengo rabia porque recién a mis 20 años conocí el clítoris y sus 8.500 terminaciones nerviosas. Tengo rabia porque me sigo sintiendo avergonzada e incómoda al estar con la regla. Tengo rabia por la vagina de Barbie que nos impusieron cuando chicas e insegurizó por no alcanzar sus cánones de belleza. Pero, por sobre todo, tengo rabia porque fuera de esta burbuja privilegiada, la vagina y sus múltiples encantos siguen siendo tabú.

La vagina es algo demasiado complicado amigas. Llevo meses perdiéndole el miedo e intentando conocerla. Nuestras vaginitas merecen amor, cuidado y respeto. Porque díganme ustedes QUIÉNES más tienen un clítoris, órgano que su única función es producir placer.

La vagina, amiga, es la derrota al patriarcado. La zona que aún no logra derrocar la heteronorma, el machismo y la misoginia. Aquí seguimos y seguiremos reinando nosotras. Tu mundo interno donde solo tú pones las reglas y puedes conocer todas las piezas del juego.

Pero, oye, recuerda: si no te atreves a jugarlo, nunca podrás ganarlo.

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Escucha completo el capítulo de Copadas “De vaginas, vulvas y sexo” a continuación:

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