Violencia policial a disidencias sexuales: »El para que nunca más en Chile, no sirvió»

Escrito por el mayo 10, 2021

La colectiva lesbofeminista Lastres Abisales publicó el tercer reporte de violencias policiales a cuerpxs disidentes sexuales durante la insurrección y pandemia. Con la colaboración de organizaciones como Colectiva Obsidiana de Personas Trans Migrantes y OTD (Organizando Trans Diversidades), entre otras, se exponen relatos de violencia en primera persona. 

Lastres Abisales es una organización lesbofeminista y antirracista que, desde el 2019, elabora y publica reportes sobre la violencia a cuerpxs disidentes en Chile.

Según el Informe Anual de DD.HH de la Diversidad Sexual y de Género, en el 2020 las denuncias por homofobia y transfobia en Chile aumentaron en un 14,7%, llegando a la cifra más alta registrada de violencia hacia la comunidad LGBTIQ+ en 19 años.

Bajo este contexto, Lastres Abisales dio a conocer el tercer reporte de violencia policial hacia las disidencias sexuales, informe se suma a la inauguración del sitio web Reparación y Justicia, donde se puede encontrar material pedagógico con un enfoque decolonial, además de tener a libre disposición los documentos elaborados por la colectiva anteriormente. 

Radio JGM conversó con las voceras de Lastres Abisales, quienes recalcaron la importancia de este reporte y de los procesos comunitarios que se deben llevar a cabo para enfrentar la hegemonía neoliberal.

–Este informe hace énfasis en el colonialismo, en ese sentido ¿cuál es la relación entre este concepto y la violencia policial hacia la comunidad LGBTQ+ en Chile?

En este reporte apostamos a procesos de justicia que amplíen la memoria histórica. Eso significa ir a las causas que organizan que la vida sea de una forma y no de otra. El colonialismo nunca se fue y junto al patriarcado y el capitalismo son ejes de dominación moderna. El colonizador instaló violentamente un sistema de representación y significación de la realidad por sobre los que ya existían en el continente y borró diversas expresiones religiosas y sexuales. 

La violencia policial actual a disidencias sexuales es producto de esta violencia histórica y repercute en algunos cuerpos más que en otros según la operación de estos marcadores de desigualdad social. No es el mismo trato hacia una persona lesbiana masculina pobre que a una persona gay, blanca y de clase media. Esto ocurre por un sistema que se organiza jerárquica y fragmentariamente, generando relaciones antagónicas e individualistas que fisuran, por ejemplo, la idea del »Chile despertó». Esto se ve en «la marcha más grande de Chile», cuando un grupo de compañeras travestis tuvo que huir, ¡porque las agredieron los propios manifestantes! Las personas que abogaban por ese Chile transformado estaban totalmente sujetas a los imaginarios sexuales instalados por el colonialismo.

En este reporte apostamos a procesos de justicia que amplíen la memoria histórica. Eso significa ir a las causas que organizan que la vida sea de una forma y no de otra.

–Respecto a las fuerzas policiales, ¿qué se debería hacer con la institución de Carabineros para que no se perpetúe el ataque a las disidencias sexuales?

Esta institución no nos sirve. Los reportes lo muestran y también los discursos que defienden su desaparición o su refundación bajo explicaciones similares y vinculadas a su defensa de los grupos de poder que validaron ayer y hoy muertes, mutilaciones, tortura. Creemos que lo que no sirve se debe dejar de usar. 

Las lógicas de seguridad que movilizan su existencia deben estar a favor de la vida digna y no a favor del desprecio de la misma. Aquí surge un desafío porque desaparecerlos no resuelve nuestro propio colonialismo interno. Un ejemplo es el de las compañeras travestis en la marcha ¿es que en esa conducta no hay todo un cuerpo policial ejerciendo violencia y despreciando la vida de algunes? No obstante, si las personas no nos transformamos la desaparición o refundación de la policía no sirve de mucho. Lo sabemos cuando, ante cualquier tipo de violencia, la demanda generalizada es la cárcel, la misma que se llenó de manifestantes durante el Estallido Social y que es usada contra personas mapuche. 

Esto expone los límites de nuestra imaginación política y la necesidad de formular otras preguntas. Es distinto preguntar qué hacemos con la policía a tener un debate profundo sobre cuánto pensamos con su saber de violencia para solucionar los problemas.

–Como mencionaste, en Colombia la policía también está dejando ciegos a los manifestantes. 

Es como si fuesen estrategias que se van reproduciendo y copiando. Colombia ha sido bastante símil a la realidad con Chile. Pensamos en la violencia policial ilimitada, en los montajes y el discurso cómplice de la prensa que, al igual que en Chile, trata de vándalos a los manifestantes, normalizando la muerte de casi cincuenta personas en ese país a la fecha.

Sin embargo, miramos con esperanza actos que no son mero simbolismo. Por ejemplo, en Chile, Ecuador, Bolivia y Colombia han tumbado estatuas que son enclaves colonialistas. Esto habla de la importancia que adquieren los procesos de descolonización. Para nosotras esto es una posibilidad de recuperar y transformar la realidad con las realidades, los saberes que el colonialismo desechó.

–¿Qué acciones esperan del Estado para hacer realidad los derechos a la Verdad, Justicia y Reparación? 

En el reporte registramos 87 casos de violencia policial a disidencias sexuales y son muchas más. Allí hay historias como las de Karen Ulloa y el profesor Roberto Campos. Ellos han tenido un cambio profundo en sus vidas tanto en términos económicos como en emocionales. Se requiere un camino de verdad, justicia y reparación que les devuelva la vida que tenían antes, pero también debemos asegurarnos de que esto no vuelva a ocurrir.

Apostamos a un proceso de transformación amplio y eso implica que estos procesos deben ocurrir individual y epistemológicamente. Debe haber un marco de justicia con la forma en que producimos, accedemos y se distribuyen los conocimientos. Un proceso como éste que no cuestione el racismo no llega a conectarse con los saberes menospreciados por el colonizador, el mismo que habita en los manifestantes que agredieron a las compañeras travestis y negó con fuerza los escaños reservados para compañeras afros.

Se requiere un camino de verdad, justicia y reparación que les devuelva la vida que tenían antes, pero también debemos asegurarnos de que esto no vuelva a ocurrir.

La verdad, justicia y reparación son derechos y no podemos olvidar que se han producido en función de privilegios de color de piel, de clase y de sexualidad. En el reporte sale a la luz que las personas más violentadas son personas lesbianas masculinas. Los imaginarios de odio desechan sus cuerpos que tampoco han estado contemplados por la hegemonía LTGBIQ+.  Por eso pensamos en un debate ético que ponga al centro las voces de abajo, el territorio, el encuentro y la voz colectiva que hace frente a estos límites.

Hay que articular preocupaciones comunes para forjar una fuerza que le haga el peso a la hegemonía global. El reporte pone en juego cuestiones como esa. Entender, por ejemplo, que los pocos derechos que se han conquistado son producto de privilegios de raza y clase que no desmontan el colonialismo. Si estas cuestiones no se ponen en juego volverá a ocurrir que la verdad, justicia y reparación solo le servirá a algunes. Post dictadura, uno de los pilares era que la violencia policial no volviese a ocurrir. Como se constata con los reportes, el “para que nunca más en Chile” no sirvió.

Aquí puedes revisar los reportes sobre violencia policial a cuerpxs disidentes, elaborados por Lastres Abisales.

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