Vestuario, arte y montaje: la perpetuación del género en la industria del cine

Escrito por el junio 24, 2017

El machismo se da tanto en Hollywood como en el cine chileno. El escaso número de mujeres directoras y en dirección de fotografía, sumado a su mayor presencia en vestuario, montaje y maquillaje son evidentes sesgos de género que responden a la tradición de una cultura sexista.

por Camila Magnet Morales

Fotografías principales de CinemaChile

El pasado 28 de mayo Sofia Coppola se convirtió en la segunda “mejor directora” en la competencia del festival de Cannes de este año por The Beguiled, después de 46 años, cuando Yuliya Solntseva obtuvo este reconocimiento. La misma situación se da en los premios de la Academia, pues Kathryn Bigelow ha sido la única mujer ganadora de un Oscar en mejor dirección en 89 ediciones y sólo cuatro han sido nominadas a esta categoría.

Sofia Coppola en 70a edición de Cannes. Foto por Julien Warnand

El machismo en la industria hollywoodense es un hecho: el 95 por ciento de las películas son dirigidas por hombres y donde mayor presencia tienen las mujeres directoras (18%) es en las películas de bajo presupuesto (bajo $500,000), de acuerdo a datos entregados por Naomi McDougall Jones.

En Chile el panorama no es muy diferente. El año pasado Claudia Huaiquimilla sorprendió a todos con su primer largometraje, Mala Junta, en el Festival Internacional de Cine de Valdivia, el cual ganó el premio a mejor película nacional y se ha convertido en éxito de taquilla este año en las salas nacionales.

El triunfo de Huaiquimilla destaca en el panorama histórico del festival. Desde 2003 que existe la categoría de cine chileno y sólo tres mujeres han recibido este reconocimiento: Vivienne Berry y Claudia Huaiquimilla lo hicieron en las últimas dos ediciones, mientras que Andrea Ugalde lo compartió en 2008 con Cristián Galaz por la codirección de El regalo. Por otro lado, 12 hombres han recibido el pudú de oro por la dirección de la mejor película chilena.

En la competencia internacional, 26 directores hombres han ganado Mejor película y Mejor director (categorías que han sido variantes a lo largo de los años). En una realidad totalmente opuesta, sólo nueve directoras han recibido estos premios, de los cuales cinco fueron otorgados entre 2009 y 2016.

Pocas ganadoras, pocas directoras

A pesar de que existen varios estudios sobre la industria audiovisual en Chile, casi no existe algún análisis de los cargos desde una perspectiva de género. De todas maneras, la realidad del caso de dirección puede ser conocida por la gente simplemente apelando a la memoria y además se pueden revisar algunas muestras para comprobarlo.

Por ejemplo, entre las 40 películas de ficción de la nueva página de cine chileno online habilitada por el Consejo Nacional de la Cultura y Artes, Onda Media, hay 35 directores y seis directoras. Una de ellas codirige una de las películas (La madre del cordero) con un hombre.

La directora del FEM Cine y profesora de Cine y Televisión, Antonella Estévez, indica que los sesgos de género en los roles de trabajo de la industria cinematográfica se deben principalmente a prejuicios de la sociedad y a una cultura que relega a las mujeres del mando. “Lo veía con mis propias estudiantes, que en primer año entraban muy entusiastas a ser directoras y cuando me las reencontraba en cuarto año, la misma cultura instalada en sus compañeros y en ellas mismas las hacía moverse a áreas en que no eran las principales responsables de contar la historia”, cuenta.

El documental, un área feminizada

“Hay muchos prejuicios respecto a lo que hombres y mujeres pueden y deben hacer. Uno podría hablar, por ejemplo, que hay más directoras trabajando en documental que en ficción porque existe el prejuicio de que las mujeres son mejores para proyectos que son más intimistas, con menos gente, que les cuesta el liderazgo de grandes grupos, manejar masas o grandes presupuestos. Estas cosas son prejuicios que no sostienen mucho análisis, pero que terminan siendo muy influyentes en la manera en que nos manejamos”, dice Estévez.

«La once» de Maite Alberdi.

Hasta el 2008, 17 por ciento de los documentales chilenos eran dirigidos por mujeres, número alto comparado con ficción y que ha ido en aumento al pasar los años. Sus documentales abordan temáticas comunes como la intimidad y las relaciones de familia, pero respecto a las causas de esta realidad se puede especular.

En el texto de Claudia Bossay y María Paz Peirano, “Parando la olla documental: Women and Contemporary Chilean Documentary Film”, se dice que las temáticas podrían también estar relacionadas a un contexto común, más allá de una motivación por género.

Según el texto, se podría argumentar que “el hecho de que mujeres estén liderando estas formas más ‘experimentales’ de realización se debe a su posición de desventaja en el campo”. Las documentalistas responderían con su trabajo a un contexto patriarcal “lleno de voces e imágenes que describen el mundo desde una perspectiva masculina”.

Visión femenina

Según María Paz Peirano, antropóloga especializada en cine, los efectos de la dirección femenina se relacionan con la “neutralización” de los personajes, los cuales han adquirido a lo largo de la historia una serie de atributos que los convierten en estereotipos. “No significa que las mujeres por dirigir una película sólo van a hablar de mujeres, sino que se dota de cierta ‘humanidad’ el filme, desde una visión femenina”, explica Peirano.

«Turistas» de Alicia Scherson.

La narración de ciertos imaginarios y discursos de feminidad no está tan relacionada con el cine de mujeres como lo están prácticas sociales, redes colaborativas y maneras particulares de producción. Así también lo cree Pía Rey, directora de arte con 35 años en el rubro. “La forma de trabajar de las mujeres es distinta, la forma de elaborar contenido o de armar equipos. Somos más conciliadoras, menos agresivas para ejercer el mando. Con los hombres es distinta la dinámica”, cuenta Rey desde su experiencia personal.

Para la directora del FEM Cine, a través de este campo “se pueden dar espacios de debate interesantes respecto a nuestra sociedad. Las películas nos invitan a pensarnos, a ponernos en la mirada de otro y a compartir su experiencia. Puede ser un ejercicio transformador”. Es por eso que la posibilidad de mostrar el trabajo de realizadoras chilenas y extranjeras a través del festival “puede ser una buena excusa para hablar de cosas que como sociedad nos hace falta hablar”, dice Antonella Estévez.

En un ámbito más global, la actriz estadounidense Naomi McDougall Jones se refiere al 95% de películas dirigidas por hombres, al 80-90% de hombres protagonistas y al 55% de las veces en las mujeres están desnudas o semidesnudas en las películas de Hollywood. “Esto nos afecta a todos. Es una forma de entender el mundo y nuestro lugar en él. Todo esto se ha canalizado bajo una sola perspectiva. ¿Acaso no nos merecemos conocerlas todas? ¿Cómo cambiaría el mundo si todas las historias fueran contadas?”, sentencia.

 Sesgos transversales al rubro

Las mujeres audiovisualistas chilenas se organizaron en un grupo llamado Nosotras Audiovisuales, el cual tiene el objetivo de difundir y visibilizar el trabajo de mujeres en este rubro, además de crear networking e instancias colaborativas entre ellas. Para comenzar, hicieron el ejercicio de preguntarse cuántas mujeres conocían en cada área de trabajo y en algunas ocasiones no conocían a ninguna.

Además de que existe trabajo invisibilizado, también parte de la realidad es que, al igual que en dirección, hay áreas de gran presencia masculina. Donde más marcada está la diferencia es en el cargo de dirección de fotografía. Volviendo a la muestra de las 40 películas de ficción de Onda Media, 38 tienen a un hombre en este departamento, mientras que sólo dos tienen a una mujer… y en ambas es Bárbara Álvarez.

Según Pía Rey, esto se debe principalmente a la idiosincrasia chilena. “Tradicionalmente se pensaba que las mujeres no podíamos andar cargando las cámaras porque pesaban 25 kilos. Eso hoy día se desvirtúa, porque las cámaras pesan un kilo y medio”, cuenta la directora de arte.

Respecto a eso, Cristina Ripoll y Libertad Gali de Nosotras Audiovisuales aseguran que, aunque sean equipos pesados, ellas igual son capaces de realizar el trabajo, pues así lo han hecho. Además, creen que el hecho de que en la universidad sus compañeros les ofrecieran constantemente ayuda con acarrear los equipos podría limitar la posibilidad de elegir especialidades que requieren mayor fuerza física, como también lo es el cargo de eléctrico. “A las mujeres no se les permite desde la escuela, no es que no podamos”, dice Cristina.

La historia y los prejuicios de género también han influido en otros cargos, por ejemplo, en el montaje. “Montar las películas de celuloide requería mucha motricidad fina”, cuenta María Paz Peirano, intentando explicar la mayor presencia de mujeres en el departamento de montaje, comparado con otros.

En este caso la situación está más equiparada, al igual que en dirección de arte. En las 40 películas de Onda Media, la mitad tiene exclusivamente a hombres montajistas y 12 solamente mujeres; el resto es un trabajo compartido entre ambos géneros. En el caso de dirección de arte, el 50% tiene sólo a mujeres encargadas del área y hay 15 hombres en esa situación.

Camino a la igualdad

Pía Rey asegura que al menos hasta el 2012 el ciento por ciento en vestuario y maquillaje eran mujeres, al recordar un estudio del Sindicato de Técnicos de Cine sobre la materia. “Se ha ido cambiando, ahora los jóvenes no lo tienen tan enraizado”, comenta y agrega que se está dando en todas las áreas.

Actualmente hay nueve escuelas de cine y no existe una tendencia marcada respecto al género de sus estudiantes. A raíz de lo mismo, en el mercado laboral hay un aumento de la población audiovisual femenina.

«Mala Junta» de Claudia Huaiquimilla.

Cristina Ripoll cree que el sexismo en la industria se va a revertir con el tiempo porque están naciendo cada vez más mujeres en el rubro. “Lo que no sé si va a pasar tan rápidamente es si los directores o productores más clásicos las van a respetar en el trabajo, porque eso no está pasando”, advierte.

Patricia Rojas de Nosotras Audiovisuales dice que “cada vez hay más mujeres que se están atreviendo a decir lo que quieren. También es un beneficio que (el cine) no es tan tradicionalista, es más abierto a la crítica y a ver lo que está pasando en la sociedad. Entonces en ese sentido, hay muchos jóvenes que no tienen drama con que una mujer esté en un área tradicional de hombres”.

Así como a Nosotras Audiovisuales, a Antonella Estévez le esperanza el feminismo creciente. “Nos encontramos en un momento cultural desafiante y muy entretenido. Hoy día el feminismo tiene una representación y una presencia que no tenía hace 10 años atrás. Creo que cada vez menos nos complica usar la palabra y cada vez hay más gente que entiende que estamos hablando básicamente de derechos humanos y de la construcción de una sociedad que sea mejor para hombres y mujeres. Eso a mí me da esperanza”, concluye.

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