Sin agua no hay salud: La realidad que enfrentan 380 mil familias

Escrito por el 04/01/2020

La actual pandemia mundial del COVID-19 dejó en evidencia las carencia sanitarias que viven numerosas localidades del país, que tienen un acceso precario al agua potable y que además cuentan con un sistemas de reparto a través de camiones aljibe plagado de problemas. Para el único país del mundo que tiene sus fuentes de agua privatizadas, prevenir con el lavado de manos se convierte en un problema.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que es una familia de virus respiratorios. En un principio, se desarrolla como una gripe común que con el paso de los días se va intensificando. Los síntomas más comunes son: fiebre mayor a 38º, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar.

Respecto de la manera de contagiarse, es un virus que se traspasa cuando expelemos saliva o secreciones desde nuestra boca o nariz hacia un otro, o sea cuando hablamos, estornudamos o tosemos. Incluso este virus se propaga en diferentes superficies por días, por esto, es importante el lavado de manos.

Desde el primer infectando en la ciudad de Wuhan, China, en diciembre del año pasado los casos de COVID-19 han ido en aumento alrededor de todo el mundo. Hasta este miércoles 1 de abril se registró un total de 886.112 casos y 44.228 muertos, siendo China, Italia, Estados Unidos y España los países más afectados.

No obstante, Latinoamérica no ha sido la excepción y Chile tampoco, actualmente con 3.031 casos totales y 16 fallecidos, somos el segundo país después de Brasil, con más registros de contagios dentro de la región. Si bien, el número de muertos en Chile es bajo, cada día que pasa una nueva defunción se registra por esta enfermedad.

Fuente: Ministerio de Salud

La cuarentena de los privados de agua

 “No es sequía es saqueo”
“Las aguas robadas serán recuperadas”
“El agua es un derecho, no un negocio, tampoco un privilegio”

Estas son algunas de las consignas que fueron parte de la lucha por la recuperación del agua en nuestro país, durante los últimos meses desde el estallido social. Ahora, “sin agua no hay salud” se  suma a estas frases, dejando al descubierto la barrera sanitaria que viven aquellos que tienen un acceso precario al recurso natural y que se ven complicados ante la recomendación de la OMS de lavarse las manos entre 20 a 30 segundos cada dos horas.

En Chile, alrededor de 380 mil familias tienen un acceso precario al agua, “en donde 47,2% de la población rural no cuenta con un abastecimiento formal. Asimismo, 58,8% de esta población se abastece de pozos, un 25,8% se abastece de ríos, esteros, canales o vertientes y un 15,4% con camiones aljibes” según el estudio Pobres de Agua de Amulen.

Paltos en Petorca

En Petorca, es común ver los cerros llenos de paltos verdes, en contraste con toda la tierra seca que los rodea. En Petorca es común que un palto, en régimen de poda, acceda a 200 litros de agua durante un día de riego, mientras que las personas solo acceden a 50 litros diarios entregados en camiones aljibes. En Petorca es común la falta de agua.

De esta manera, Petorca se convirtió en el epicentro nacional de la violación el derecho humano al agua, ahí es donde vive Loreto Álvarez, si bien, ella se abastece a través del sistema Agua Potable Rural (APR) su uso durante el día no es constante debido a que registra cortes de suministro desde las 22 horas hasta las seis de la mañana.

“La OMS o el Ministerio de Salud te dicen que la mejor forma de prevenir este virus es lavándote las manos pero si no tienes acceso al agua la guerra la tienes perdida”, comenta Loreto. 

La guerra se ve más difícil de ganar cuando según el Movimiento de defensa por el acceso al agua, la tierra y la protección del medio ambiente (Modatima) aclara que una hectárea de paltos consume el agua necesaria para 43 mil lavados de manos por 20 segundos y teniendo en cuenta que la comuna de Petorca tiene alrededor de 10 mil habitantes, esto equivaldría a más o menos al lavado de manos de cuatro veces la población.

Agua Potable Rural de la comuna de Alhue, región metropolitana

Las APR pertenecientes al Ministerio de Obras Publicas proveen de agua al 71% de la población rural, es decir, a alrededor de 1,7 millones de personas. Este sistema se abastece principalmente por la captación de agua a través de pozos que después de ser sanitizada, pasa a manos del consumidor, y en caso de no ser así, los ríos, esteros, lagos y vertientes se convierten en la fuente de abastecimiento.

Si bien, las APR contribuyen al desarrollo social de las familias rurales y al consumo de agua permanente, estas se ven opacadas por cortes no programados que son ocasionados por fallas operativas provocadas por el poco mantenimiento, cortes de luz o en algunas zonas, donde la escasez hídrica que se vive es profunda, los cortes de agua programados se vuelven parte de todos los días. Loreto con esta realidad, se siente más susceptible a poder contagiarse.

Para el vocero nacional de Modatima, Rodrigo Mundaca, esta situación es tremendamente preocupante, ya que “Chile probablemente es el país que se encuentra menos preparado para poder enfrentar una pandemia de esta naturaleza, a propósito que hoy tenemos 1.500.000 mil personas dependiendo de agua a través de camiones aljibes”.

Repartición por goteo

El también ingeniero agrónomo, vive en la Ligua, provincia de Petorca, en donde está normalizado ver el paso de camiones aljibes debido a que 2.983 personas dependen de este suministro para recibir agua. Una camionada puede contener desde 8 mil hasta 12 mil litros, es repartida entre diferentes vecinos y es recibida a través de bidones, tarros u otros objetos, es decir, para ellos el agua ya no corre por la llave.

La cantidad de litros entregados por persona o por familia y la cantidad de días en que se demora en pasar el siguiente camión varía según el sector: en Petorca se entregan 50  litros por persona cada tres días, cantidad que según la Organización de las Naciones Unidas es insuficiente porque una persona necesita de 100 a 150 litros por día.

“50 litros de agua por persona no es suficiente para garantizar las medidas de higiene que hoy se están planteando, tampoco para garantizar el lavado de manos con agua corriendo permanente y frecuentemente, eso es completamente imposible”, aclara el vocero de Modatima.

“50 litros de agua por persona no es suficiente para garantizar las medidas de higiene que hoy se están planteando”, Rodrigo Mundaca.

Mientras tanto en la comunidad de Forrahue, Osorno, la entrega de agua es cada ocho días con mil litros por familia sin importar la cantidad de integrantes que la compongan.

La presidenta de la Comunidad Indígena de Forrahue, Elizabeth Acum, comenta que “a veces esos litros no alcanzan” y también hace hincapié en la importancia de obtener más camiones aljibes por parte de la Municipalidad de Osorno, para así poder proveer una mayor cantidad agua a las comunidades.

Sin embargo, la procedencia del agua y la verificación de si los camiones cumplen con los estándares de higienización es una de las interrogantes que tiene a muchos inquietos.

Si bien, en el decreto 41 del Ministerio de Salud (MINSAL), respecto del “Reglamento sobre condiciones sanitarias para la provisión de agua potable mediante el uso de camiones aljibes”, estipula las condiciones sanitarias básicas que deben cumplir estos camiones, pero a la hora de la fiscalización existen varias irregularidades.

Una de ellas, es que no siempre se sabe si la calidad del agua cumple con los distintos parámetros que se establecen para no contaminar a la población, tales como: metales pesados, nitrito, nitrato, concentración de cloro, etc. También, muchos de los camiones no cuentan con el distintivo oficial entregado por el gobierno y tampoco cuentan con la resolución sanitaria de la Secretaria Regional Ministerial de Salud de Valparaíso.

“En Petorca más del 70% de los camiones que entregan agua no cuentan con esa autorización” denuncia Rodrigo Mundaca. Asimismo, por parte de la mayoría de los consumidores el desconocimiento que se genera por no saber de donde proviene el agua es un factor preocupante. A esto se suma, que los habitante no conocen cómo es el procedimiento de limpieza de esto camiones y cada cuenta se limpian, “se hace una limpieza en los camiones cada cierto tiempo pero no dicen cada cuanto” comenta Elizabeth.

La emergencia sanitaria en la que se encuentra hoy el país exime a los camiones aljibes a tener autorización sanitaria, lo que pone en riesgo la salud de sus consumidores y a la vez vuelve a este medio de transporte de agua susceptible a transformarse en un ente contaminante.

Durante los últimos cinco años el gasto público de los camiones aljibes asciende a $150.000.000.000, según Pobres de Agua de Amulen.

En estos instantes desde las diferentes comunidades con acceso precario al agua en el país se está esperando una respuesta por parte del gobierno para aumentar el suministro de agua dentro de las localidades y así poder contrarrestar una posible infección de COVID-19 por no poder higienizarse las manos apropiadamente.

La respuesta por parte de Sebastián Piñera y de su gabinete ha sido nula pero parte de la ciudadanía estima correcto duplicar la cantidad de agua, disminuir las horas en donde el servicio de agua es interrumpido, y  mejorar y aumentar las APR para los diferentes territorios.

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