Salud mental en personal clínico evidencia falta de políticas de cuidado para quienes cuidan

Escrito por el mayo 14, 2021

Sobrecarga laboral, estrés o síntomas depresivos. A más de un año de la llegada de la pandemia, las y los trabajadores de la salud han visto deteriorada su salud mental. Esto, frente a la falta de respuestas del Gobierno a nivel central que permita el autocuidado.

Foto: UChile

Un año se cumplirá desde el anuncio de la implementación del plan “SaludableMente” presentado por el Gobierno a fines de mayo del 2020. Pese a ello, la preocupación por la salud mental de las y los trabajadores de la salud pareciera no ser una prioridad.

Este martes, el Colegio Médico (Colmed) presentó el “4° informe Breve de Condiciones Laborales del Estudio de Salud Mental en Trabajadores/as de Salud”. En el estudio se reveló que cerca del 43 por ciento del personal de salud clínico no profesionales presenta síntomas depresivos moderados a severos. Una sintomatología similar presentó el 26 por ciento del personal directivo o administrativo.

En ese sentido, la integrante de la Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipal (Confusam), Carolina Espinoza, señaló que “se esperaría que desde el Ministerio de Salud hubiera una política de cuidado de los cuidadores. Más allá de iniciativas como SaludableMente y las atenciones a distancia, lo cierto es que el personal de salud no ha tenido una política ministerial que permita el autocuidado”.

“Es sorprendente. No hemos tenido, más allá de iniciativas de los propios servicios en el escaso tiempo que se tiene (estrategias de pausas saludables, de contención emocional, dependiendo de los espíritus o climas laborales de cada establecimiento), una política ministerial para resguardar la salud del personal sanitario. Eso me parece de una irresponsabilidad y de una falta de mirada estratégica central en el Ministerio”, indicó Espinoza.

Mayor efecto y frecuencia en mujeres

Dentro de los hallazgos del informe del Colmed, se advirtió que más de la mitad del personal de la salud tuvo un cambio de funciones durante la pandemia. Esto, sumado al aumento en la carga laboral de trabajo remunerado y no remunerado, develó una mayor probabilidad de presentación de síntomas depresivos en mujeres.

Foto: UChile.cl

Las y los especialistas, junto a las agrupaciones, coinciden en este diagnóstico. Además, cerca del 70 por ciento del personal son mujeres, quienes han tenido que cumplir con hasta tres jornadas laborales en este período.

Carolina Espinoza, quien también es encargada de género de la Confusam, manifestó que se ha agudizado la crisis de los cuidados y la incidencia de violencia intrafamiliar, lo que no es un fenómeno en que estén exentas como trabajadoras de la salud.

“Tenemos un tremendo estrés. Eso es muy gravitante respecto de la desprotección a la maternidad. Pese a que han habido incipientes pronunciamientos, es todo absolutamente insuficiente. El postnatal de emergencia que planteamos desde el 18 de marzo de 2020 nunca fue implementado hasta julio con tres licencias médicas de 30 días. Son medidas insuficientes de cara a resguardar las mínimas condiciones para las mujeres, que tenemos la doble y triple carga de las labores de cuidado y trabajo remunerado y no remunerado”.

Burnout histórico

En el estudio del Colmed se destacó que un 24 por ciento de quienes fueron encuestados trabajó más seis días en turnos de doce o 24 horas. Estas cifras han tenido una evidente agudización en este último año, pero ya venían siendo alarmantes antes de la pandemia.

De acuerdo al académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Rubén Alvarado, “el trabajo en el campo de la salud es reconocido por muchos estudios en que se describen fenómenos como, por ejemplo, el síndrome de burnout. Es conocido hace más de 50 años atrás (…) En situaciones como la actual, este nivel de estrés del que hablamos se suma a una condición de trabajo que de por sí es desgastante”.

Foto: CUT

El académico profundizó en que esta situación ocurre en varios países latinoamericanos y que no ha sido reconocida en políticas públicas en salud: “No tenemos en la zona ningún país que haya generado una política de protección de salud mental de las y los trabajadores de la salud”.

“Hay una tradición mayor por la protección de la salud física, pero hay mucho menos cuando hablamos de protección de la salud mental. Tenemos una tremenda deuda pendiente de cómo llevar una serie de medidas que son más bien de promoción y protección de la salud mental al lugar de trabajo del personal médico”, sostuvo Alvarado.

Por su parte, la coordinadora de la Comisión de Salud Mental del Colmed, Josefina Huneeus, puntualizó respecto al plan SaludableMente, que “se sabe que en trabajadores de la salud no es tanto la disponibilidad a la consulta psicológica lo que se necesita. Es más bien el cuidado e ir a buscar al personal de la salud y ofrecerle instancias que puedan serles de ayuda para mejorar su estado mental”.

La importancia de las EPP

Ante este preocupante escenario, en donde se suma la preocupación de las y los trabajadores de la salud a ser vectores en lugares de trabajo y familia, las y los especialistas concuerdan en lo relevante que resulta estar provistos de mecanismos de protección y Elementos de Protección Personal (EPP). Al respecto, Rubén Alvarado aseguró que el Gobierno debe mostrar un mayor apoyo hacia el personal de salud en este sentido.

Rubén Alvarado, académico UChile

“No ha habido un respaldo por parte de las entidades de Gobierno, y a veces tampoco por quienes ejercen la gestión a nivel local. Estas han sido deudas importantes. Las cosas que más los ayudan y protegen de los niveles de estrés son, justamente, el apoyo mutuo entre los mismos trabajadores en sus lugares de trabajo y el de las familias. Ha habido experiencias que han sido negativas. Algunos han sido agredidos, sobre todo al comienzo de la pandemia. Hubo una suerte de discriminación y agresión pensando en que ellos llevaban el virus”.

Junto con ello, Alvarado destacó, aunque en un menor lugar, la carga social sobre el personal médico con las palabras de héroe o heroína.

“De alguna manera, les estábamos poniendo una carga tremenda. En realidad estaban haciendo su trabajo y no se les tiene que pedir que sean héroes o heroínas. Lo que hay que hacer es reconocerles que se han enfrentado a una situación muchísimo más compleja (…) En ese sentido, es muy importante el reconocimiento. La palabra héroe les empezó a molestar y hay que dejarla de lado”.

Por su parte, la exvicepresidenta del Colegio de Psicólogos/as, Isabel Puga, recalcó que la legislación hace referencia a las enfermedades profesionales como el estrés. Por lo tanto, la psicóloga advirtió que el problema radica en su implementación y el trabajo a nivel preventivo de las instituciones.

“Aún no se hace el trabajo en grupo o equipo. Hay varios equipos que se hacen espontáneamente, que tienen el conocimiento. Pero no se ha generado esta idea o cultura de la prevención que debemos tener como país”.

Un escaso presupuesto

Esta semana fue publicada la Ley de Protección de Salud Mental, o como la califica Isabel Puga, la «mal llamada Ley de Salud Mental». Esto, por la confusión y expectativas que genera. Junto a ello, el Colmed también indicó que no fueron parte y que la discusión fue poco abierta a la sociedad civil.

Las y los especialistas coinciden en que esta ley es genérica, que puede significar un avance, pero que su materia ya estaba definida anteriormente. Además, está centrada en solamente un área de la salud mental relacionada a los derechos de las personas con trastornos psiquiátricos severos.

En esa línea, Rubén Alvarado recordó que otras leyes en el mundo se abordan tres aspectos generales. Uno es la protección de derechos, en donde hay un pequeño avance, pero «hay otros dos aspectos que no se tocan mayormente. Sólo se anuncian de manera genérica. Por un lado, existe la necesidad de que en todas las políticas haya una preocupación central por la salud mental y bienestar de las personas. Hay que preguntarse cómo políticas que tienen que ver con vivienda, medio ambiente o urbanismo debieran ser revisadas bajo la perspectiva de la salud mental”.

“Las leyes en el mundo incorporan este componente. El tercero es el de recursos dedicados a salud mental. En algunas leyes de otros países se establecen ciertos recursos como mínimos y básicos. Aquí no se menciona nada de esto”, enfatizó.

Isabel Puga, exvicepresidenta del Colegio de Psicólogos de Chile

Respecto a los recursos, Isabel Puga explicó que, de acuerdo al Plan de Salud Mental y Psiquiatría (2017 a 2025), el presupuesto en salud mental debería llegar al seis por ciento del total de presupuesto en salud. Sin embargo, se mantiene cercano al dos por ciento.

La exvicepresidenta del Colegio de Psicólogos/as recalcó que esto es escaso respecto al contexto que vivimos. Además, indicó que dentro de ese pequeño dos por ciento, la distribución también es insuficiente.

“Dentro de ese dos por ciento, un 60 por ciento se va a lo que tiene que ver con la administración de hospitales psiquiátricos. Queda un porcentaje aún más bajo pensando en la prevención, promoción y tratamiento posterior que necesitaremos en salud mental. Nos estamos quedando cortos. Es un lugar en donde debería invertirse mucho. Respecto a cómo viene el contexto o cómo está actualmente, será escaso e insuficiente”.

La preocupación se centra en que entre un 20 y 30 por ciento de las y los trabajadores de la salud han presentado licencias por salud mental. Hace unas semanas, la presidenta de la Confusam, Gabriela Flores, expresó que “si nosotros caemos, Chile entero caerá”.

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