La otra crisis de la salud chilena: trastornos mentales y sus efectos en pandemia

Escrito por el julio 20, 2021

En un país donde la salud mental ya estaba dañada, la pandemia llegó a hundir el dedo en la llaga. La experta y psiquiatra Maritza Bocic, analiza quiénes son los más afectados, las repercusiones físicas y psicológicas que provoca la covid-19 y la morbosidad con que los medios de comunicación cubren el tema.

Por Javiera Arévalo Riquelme y Ana Muñoz Herrera

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La pandemia ha causado grandes estragos en la salud mental de la población chilena. La sobrecarga laboral, la escasez de espacios para la recreación y la falta de políticas públicas efectivas son factores que inciden en su progresivo daño. Desde antes del inicio de la crisis sanitaria, Chile ya tenía cifras preocupantes en cuanto a la salud mental. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS), en 2017, una de cada cinco personas presentó una enfermedad mental.

En la actualidad, según la encuesta IPSOS, Chile figura como el segundo país que más ha empeorado su salud mental desde el inicio de la pandemia. Los resultados arrojan que un 56% de la población se ha visto perjudicada psicológicamente pero solo un cinco por ciento tiene acceso a atención psicológica.

Considerando el aumento exponencial de las cifras y las condiciones sanitarias recientes, surge la duda: ¿Quiénes se han visto más perjudicados? A continuación, revisamos los casos de los grupos más vulnerables.

Las mujeres

La psiquiatra y docente de Medicina en la Universidad de Santiago de Chile, Maritza Bocic, aseguró que uno de los grupos cuya salud se ha visto considerablemente impactada desde el inicio de la pandemia son las mujeres.

La experta explicó que más del 68% relata tener algún síntoma relacionado a problemas psicológicos. Según la alienista, son ellas quienes reciben, diariamente, cantidades superiores de carga laboral en situaciones de trabajo precario e informal y mayores responsabilidades en las labores domésticas de sus núcleos familiares.

Pese a lo anterior, tienden a verbalizar mucho más sus problemas y sus síntomas, a diferencia de los hombres, que suelen ser más reservados. Esto puede derivar en casos de violencia intrafamiliar, consumo de alcohol y drogas e incluso, en trastornos relacionados a la pérdida del control de los impulsos.

“Todos los espacios que antes se dividían entre el del trabajo, el del colegio de niños y el doméstico, se juntaron en uno sólo y las que se ven más presionadas son las mujeres. Están en el comedor, que generalmente usan como oficina, con los niños en sus clases al mismo tiempo”, añadió Bocic.

Profesionales de la salud

A la consulta de la psiquiatra también han llegado profesionales de la salud con trastorno por estrés postraumático (TEPT), es decir, personas a las que se les repiten, en forma sucesiva y espontánea, recuerdos de vivencias desfavorables que tuvieron que enfrentar.

En los inicios de la crisis sanitaria en Chile, existía un miedo latente por parte del personal a contagiarse de covid-19, sumado a que los profesionales estaban acostumbrados a ejercer su trabajo teniendo bajo control los tratamientos de enfermedades comunes. Pero ante la llegada del coronavirus, una enfermedad impredecible y de rápido deterioro en el organismo humano, llegó la incertidumbre por no saber cómo mejorar la salud de los pacientes.

Polina Zimmerman, Pexels.

Luego, aquel pavor escaló a que las personas que llegaban a la sala de espera, a pesar de presentar alguna mejoría, no lograban recuperarse y terminaban falleciendo. Luego, en un parpadeo, se encontraban con ellos siendo inspeccionados por el Servicio Médico Legal.

Otro fuerte impacto emocional es la empatía del personal con los casos tratados. Las y los trabajadores de la salud se ve comprometidos con el terror de las familias a perder un familiar, y que se traducía en llamadas constantes para conocer el estado de salud de sus seres queridos. Eso también incrementó la ansiedad y el estrés del equipo de salud.

Además, según el cuarto Informe Breve del estudio de Salud Mental en Trabajadores de Salud, liderado en Chile por el doctor Jorge Ramírez, más de un 25% de los profesionales clínicos y de gestión en salud, presenta síntomas depresivos moderados a severos, cifra que aumenta a un 43% en trabajadores de salud clínicos no profesionales, entre los cuales se encuentran auxiliares y técnicos de enfermería de nivel superior.

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A estos antecedentes se suman factores como la sobrecarga de trabajo con turnos muy largos, la constante rotación del personal, la falta de sueño y el quiebre de las redes y vínculos de apoyo de aquellos funcionarios que debieron irse de sus casas, por el riesgo de infectar a sus familiares. Como habitualmente los seres humanos evitan lo que produce ansiedad o estrés, el equipo de los hospitales y clínicas comenzaron a tener dificultades para seguir con sus labores cotidianas.

“Es una situación extrema, de alto nivel de estrés y riesgo. Se están muriendo tus amigos y colegas día a día, no solamente los médicos. El personal con el que trabajamos, que es tan importante, los técnicos, paramédicos, las enfermeras, la señora que hace el aseo”, declaró Bocic.

Personas de bajos recursos

Esto da lugar a que otro grupo vulnerado sean las personas de bajos recursos. Ante la imposibilidad de ir a trabajar, dada las cuarentenas y las medidas sanitarias de las autoridades de cerrar el comercio, las personas se vieron obligadas a salir a buscar el pan a la calle.

A esto se le llama estrés financiero y de acuerdo a un estudio realizado en Taiwán por los investigadores Yang, Tsai, y Huang y publicado por la Revista de trastornos afectivos, la tasa de desempleo tiene un impacto significativo en el suicidio, particularmente en hombres y en suicidios no violentos.

Medidas para enfrentar el encierro

Levantarse de la cama, ponerse uniforme o vestimenta acorde a la que se utilizaría en el lugar de trabajo o establecimiento educacional. Hacer rutinas de ejercicio, mantener una dieta saludable y poner límites en horarios, tanto en el ámbito educativo para los niños y adolescentes o en lo laboral para los adultos. Son las recomendaciones que Bocic entrega para estabilizar la salud mental en esta burbuja sanitaria.

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No obstante, Maritza es consciente de que sus propuestas sólo son alcanzables por un nivel socioeconómico acomodado que tiene trabajo, una casa, internet y que son privilegiados en muchas cosas.“Tengo claro que estas medidas no son para un nivel socio-económico que no tiene dinero, que está enojado con mucha razón con los empresarios y el Gobierno, que están ganando tanta plata y ellos están muriéndose de hambre”, lamentó.

Pero las personas más pobres, además de estar expuestas a peores condiciones de salud mental y menos posibilidades de acceso a atención psicológica, también deben enfrentar el desafío que conlleva recuperarse de cuadros graves de Covid-19.

La realidad post covid

Si bien algunos pacientes se recuperan por completo en un corto periodo, otros contagiados, comúnmente quienes han estado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), deben enfrentar los síntomas de la enfermedad que persisten en su organismo, y los múltiples daños que produce: la fatiga, la dificultad respiratoria, la tos, el dolor articular, muscular y en el pecho.

También combaten los problemas de memoria, de concentración, junto con la fiebre, mareos al ponerse de pie, la pérdida del olfato o del gusto y están más propensos a desarrollar un síndrome de estrés postraumático, depresión o ansiedad.

Bocic, relata al respecto que “es un porcentaje alto de la población la que queda con daño físico orgánico, con enfermedades mentales severas que no les van permitir volver a trabajar en su área y con algunas alteraciones crónicas a nivel del sistema respiratorio”.

Polina Tankilevitch en Pexels

En esa línea, sostiene que nuevamente los pacientes vulnerables no van a tener acceso a una constante rehabilitación cognitiva, física y psicológica, por lo que los infortunios, se induce, serán irreversibles.

La psiquiatra finaliza con que “es algo que como sistema de salud vamos a tener que enfrentar» y la solución que plantea la experta para aminorar los efectos de la pandemia en la ciudadanía es tomar los fondos públicos del Gobierno y de las políticas sociales para aumentar el presupuesto de la salud mental.

Morbosidad mediática e inconsciencia gubernamental

Por otro lado, la psiquiatra criticó la forma en que los medios de comunicación abordan los problemas de salud, especialmente con esta nueva enfermedad. “Siempre he pensado que el manejo de la información por los medios está muy intencionado hacia la morbosidad, no hacia las consecuencias en la población o el gasto público. Y cómo los seres humanos somos seres de costumbre, vamos normalizando una situación devastadora”, explicó.

“Muestran y manejan imágenes de las personas sin pedir consentimiento. Eso me conmueve muchísimo, no me gusta. Por otro lado, hemos normalizado las muertes. He escuchado a autoridades decir ‘solamente han muerto cien personas, hemos bajado’ pero aunque fueran solo dos personas, la vida vale mucho”, argumentó la experta de salud.

“Este Gobierno ha tenido siempre medidas erráticas con la población, ha mentido mucho y la gente ya no les cree” – Psiquiatra Maritza Bocic.

Inclusive, en relación con las afecciones mentales que produce covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte entre sus resoluciones que ciertas prácticas de los medios, como cubrir suicidios de celebridades, reportear sobre inusuales métodos de suicidio, mostrar fotos o información sobre el método empleado o normalizarlo como respuesta aceptable a una crisis; pueden sensacionalizar y glamourizar el suicidio, aumentando el riesgo de que personas vulnerables y sensibles al tema decidan imitar estas acciones.

Finalmente, la docente universitaria manifestó su molestia frente a las decisiones que ha tomado el Gobierno y el hecho de que las medidas y políticas públicas provengan de una Mesa Covid que no ha consultado la opinión de epidemiólogos o expertos de salud. De acuerdo a los dichos de la experta, esto provoca que el cansancio de la población y los funcionarios de salud se transforme en estrés y rabia, debido a que sus esfuerzos no han sido correctamente recompensados.

Este Gobierno ha tenido siempre medidas erráticas con la población, ha mentido mucho y la gente ya no les cree”, afirmó Bocic. A lo que agregó, “no podemos olvidar que es un Gobierno de derecha, con un sistema capitalista que ha sido uno de los principales factores de que Chile tenga este nivel de estrés y salud mental. El mensaje que se le ha dado a la gente le ha hecho perder el sentido de la vida, prefieren tener un auto, un celular”, finalizó.

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