“Robar a Rodin”: un documental que profundiza la concepción del arte a través del hurto

Escrito por el 9 Noviembre 2017

Esta cinta, que fue recientemente estrenada el 2 de noviembre, cuenta la historia detrás del robo del “Torso de Adèle” en el Museo de Bellas Artes, durante el 2005. El autor del hecho fue el estudiante Luis Onfray, quien buscaba problematizar el estado del arte por medio de una performance.

En junio del 2005, una de las vitrinas del Museo de Bellas Artes apareció vacía en la mañana. Una de las piezas del padre de la escultura moderna, Auguste Rodin, había sido robada. Al día siguiente, un tímido ex estudiante de artes de la ARCIS, devolvió la figura. En aquel entonces, Luis Onfray argumentó que esto era parte de un proyecto artístico en el que quería comprobar que  “una obra de arte estaba más presente no estando”.

Pese a que el “Torso de Adèle” apareció tirada en el Parque Forestal, el caso se hizo mediático y la justicia se empeñó en darle un castigo a Onfray, desviando su objetivo principal. Doce años más tarde, el cineasta Cristóbal Valenzuela investigó lo ocurrido y dio vida a su primer largometraje “Robar a Rodin”.

Esta obra funciona como “un relato detectivesco que nos permite ironizar sobre el estado del arte contemporáneo y las contradicciones del quehacer artístico”, indicó el director.

Cuando esto se desencadenó, Cristóbal Valenzuela y Luis Onfray estudiaban en la ARCIS. “No nos conocíamos, pero viví todo el tema muy de cerca. En la universidad era común ver a alumnos implicados en acciones subversivas. Sin embargo, el caso del robo de la escultura de Rodin era distinto. Por primera vez estábamos frente a un estudiante que justificaba su delito con argumentos estéticos”, señaló.

Esta situación fue muy atractiva para el director, ya que vio que esto podía transformarse en una intrigante película policial y a su vez, ser una comedia bizarra delirante. “Ambas líneas, lo policial y la comedia, funcionaban como un vehículo muy interesante para hablar de la función del arte contemporáneo y su definición, junto con el rol de los artistas en las sociedades actuales”, comentó Valenzuela.

La investigación les tomó seis años. En todo ese tiempo, se contactaron con decenas de personajes que fueron testigos de lo ocurrido. Muchos de ellos, no quisieron dar su testimonio. Sólo un guardia aceptó contar su versión y les costó encontrar al protagonista, debido a que Luis Onfray cambió su nombre a Emilio Fabres, su segundo nombre y apellido.

“Cuando dimos con él, se mostró muy colaborativo. Vio en este proyecto una oportunidad de explicarse y expresarse como artista. Es un personaje complicado, pero intentamos presentarlo sin teñirlo de una capa negativa, sino que queríamos que él pudiera defenderse un poco. Nunca antes le habían dado una ventana así. Quisimos mostrarlo en su biografía y en su acción como creador”, expresó el cineasta.

Otro obstáculo con que el que tuvieron que lidiar, fue con el bloqueo del Museo Rodin en París. La institución se negó a que grabaran en sus espacios y prohibieron a toda su gente a hablar con los realizadores. Pero pese a estas complicaciones, pudieron sacar el proyecto adelante.

 

El arte de no estar

Tras lo ocurrido, Onfray fue perseguido como un ladrón. Sin embargo, más que la intención de cometer un delito, él deseaba hacer una performance sobre la vulnerabilidad de las piezas de arte y el sentido de la ausencia. Luego del robo, la exposición de Rodin se convirtió en una de las más concurridas en la historia del Museo de Bellas Artes, con más de 300 mil asistentes.

A partir de este hecho, se desencadenó un debate en la comunidad cultural y en la élite chilena. La productora María Paz González destacó que esta cinta permite que todo el público pueda acceder a esta reflexión.

“Este documental está dirigido a la gente que ve televisión, que recordó el caso y que ha sido entrevistada alguna vez en la calle. Estábamos pensando en las personas que fueron a ver a Rodin. También quiere acercarse aquellos que no son especialistas en arte, pero que sí pueden tener preguntas que le hacen sentido”, finalizó.

“Robar a Rodín” fue premiado como Mejor Documental Latinoamericano en FICViña y obtuvo la Mención Especial en el Festival Internacional de Cine (SANFIC).

La película estará en cartelera en 18 ciudades y 22 salas de Arica a Punta Arenas, por el circuito Miradoc y en los cines Hoyts, Cinemark y Cineplanet de Santiago.

En Arica, la cinta estará el 15, 22 y 29 de noviembre a las 20:00 horas, en el Auditorio Biblioteca Alfredo Wormald Cruz. El miércoles 15 se realizará un cineforo con el director Cristóbal Valenzuela. En Valparaíso, el filme se puede ir a ver el 10, 17, 23 de noviembre y el 2 de diciembre, a las 17:00 horas, en el Teatro Condell.

En Puerto Montt, el documental se presentará el 15, 22 y 29 de noviembre a las 19:00 horas, en la Sala Mafalda Mora, de la Casa del Arte Diego Rivera. En estas tres regiones, la entrada tiene un valor de mil pesos. Para más información de las funciones, visita miradoc.cl y robararodin.cl.

 

Revisa el trailer de “Robar a Rodín”, aquí:

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