Profesor Héctor Rosas: “Como educadores debemos hacer que los jóvenes se motiven por el arte”

Escrito por el 17 Agosto 2018

El también bajista de la banda Racconto, reflexionó sobre las consecuencias del actual sistema educacional chileno, el que a partir de exigencia de resultados hacia las y los estudiantes, incide en su formación como personas.

Ser profesor en Chile cuando tu área del saber no está relacionada con las ciencias exactas o con el lenguaje verbal, sino que con las artes y la expresión de ideas a través del baile, pintura o la música, es un verdadero desafío.

Para el profesor de artes musicales, Héctor Juan Pablo Rosas Arroyo (30), más conocido como Toto, el tener pasión por la música, saber escuchar a los y las alumnas, y poseer verdadera vocación por enseñar, han sido los factores fundamentales que le han permitido seguir avanzando en esa constante batalla contra el sistema.

El Profe Totito, como le dicen sus estudiantes, hace sies años estudió pedagogía en artes musicales en la Universidad Mayor. Actualmente imparte clases de música en el Colegio Alexander Fleming ubicado en la comuna de Las Condes, con cursos de aproximadamente 30 alumnos.

A través de los años se ha percatado que los alumnos que salen del colegios no vuelven a visitarlos porque les exigieron tanto que simplemente no se han formado buenos recuerdos de estos lugares. Desde la música, les propone un espacio libre de estrés y reglas, en donde pueden ser ellos mismos y done se pueden expresar a través de los instrumentos, para que aunque sea en un espacio reducido, puedan disfrutar la experiencia de estar en la enseñanza media.

¿Por qué decidiste estudiar pedagogía?

En primer lugar entré a estudiar psicología porque en la media nos pasaron unos ramos que se relacionaban con ésta y me encantaron. Además, pensaba que lo único que hacían los psicólogos era escuchar y dar consejos, pero después entendí que no era tan así la cosa.

Estuve un año en la carrera en donde hice hartos planes. Pero, a pesar de que no me iba mal en lo académico, me di cuenta de que extrañaba demasiado la música. Simplemente no aguantaba  estar sin tocar. Igual fue complicado en ese momento porque, como se los comento siempre a mis alumnos, te das cuenta de que en verdad te gusta algo cuando no lo puedes hacer.

Entonces, cuando estaba en la búsqueda de alguna carrera relacionada con la música, me tocó hacer unos talleres para unos niños en riesgo social en el Club de Leones de Puerto Montt. Esta y otras experiencias me hicieron pensar que estudiar pedagogía era una linda herramienta para aprender cosas nuevas con la música y a la vez estar constantemente enseñando lo que he estudiado desde los 7 años. Además, lo interesante de esta profesión es que no te encierra solo en un instrumento, sino que pasas por todos.

¿Cómo evalúas la pedagogía chilena actual?

Pienso que hoy en día las pedagogías en general están muy complejas, sobre todo para los que impartimos ramos artísticos. Esto se debe principalmente a que el sistema educacional chileno es triste, porque a los jóvenes de primero a cuarto medio nunca se les da un tiempo para que piensen.

Hace un par de años, en el colegio en donde trabajo, los cursos tenían todos los días los ’15 minutos’ que eran una especie de minies consejos de cursos. Estos ayudaban a que los estudiantes se dieran cuenta de lo que les pasaba a diario y no una vez a la semana. Creo que eran muy importantes, pero el colegio tomó la decisión de sacarlos. Sin embargo, como me gusta conversar harto y me preocupo de cómo están, les propuse otra alternativa a los ’15 minutos’ para que no perdiéramos el dialogo, y para que ellos también pudiesen hablar de lo que quisieran. Así que en las mañana nos juntamos antes de las clases y hablamos.

En los establecimientos que has trabajado ¿Apoyan  las artes?

La verdad creo que de cierta forma sí han apoyado harto las artes, quizás no como me gustaría pero se apoyan. Esto lo relaciono con la presión que tienen los establecimientos educacionales, particularmente los municipales y particulares subvencionados, quienes tienen que prácticamente resolver distintos problemas a partir del financiamiento que da el Estado, que además está supeditado a que los estudiantes obtengan buenos resultados en las pruebas Simce, PSU o que cumplen con la asistencia requerida.

Esto influye también en el hecho de que se les da menos tiempo a las clases que no pueden ser medidas con pruebas como las que mencioné, lo que hace que los muchachos/as no vean las artes como una opción de vida porque creen que el éxito lo lograrán solo estudiando carreras tradicionales. Por eso, nosotros como educadores debemos hacer que los jóvenes se motiven por el arte, ya sea instándolos a que formen sus propias bandas (como lo estamos haciendo ahora con los cuartos medios) o demostrándoles que no son máquinas que tienen que producir, sino que son personas que necesitan comunicarse de distintas formas.

Insisto en recalcar que la culpa la tiene el sistema educacional chileno porque no deja que los jóvenes piensen. Además, hay muchos buenos profes que tienen todos los ánimos de enseñarles cosas interesantes a los estudiantes, pero deben cumplir con un programa establecido por el ministerio, y si no hacen son despedidos enseguida.

¿Qué ha significado para ti formar parte de una banda?

Bueno a mí siempre me ha gustado tocar con gente porque creo que la mejor forma para hablar es tocar. Cuando iba a la universidad, con unos amigos formamos una banda llamada Káduamtun. Con ellos hicimos todo lo que no se debe hacer porque nos relacionamos con personas con las que no nos debíamos relacionar y confiamos en mucha gente en la que no debíamos confiar. Pero nos sirvió harto para aprender.

Luego trabajé un tiempo como músico de sesión para después irme a trabajar al colegio en el que estoy actualmente y también ahora último me integré  a la banda  Racconto. Con todos los integrantes de la banda éramos compañeros de universidad y la vocalista, la Paula, me invitó hace mucho para que tocara con ellos. Finalmente acepté con la condición de que me dejase cambiar los bajos a lo que ella aceptó encantada.

Foto extraída desde el facebook de Racconto

¿Cómo ha sido mezclar la vida de profesor con la vida de músico?

Es de verdad una hazaña, ya que a parte de profesor tengo vida personal, entonces he tenido que saber organizar mis tiempos y también he tenido que aprender a decir que no.

¿Cómo es ser parte de una banda en Chile?

Si de verdad te gusta y te motiva, ser parte de una banda es lo más genial que te puede pasar en la vida. Particularmente pienso que el gran problema que tienen las bandas chilenas es que nadie quiere escucharlas. Me explico; si invitas a tus conocidos a que te vayan a ver, aceptan solamente si los pusiste en la lista y si además van a tener trago gratis o algo así, ya que no están dispuestos a pagar. Pero después ver a esa misma persona gastando más en ir al Lollapalooza en donde verá a músicos extranjeros (el chileno siempre se ha sentido atraído por lo que viene de afuera) que hacen de cierta forma lo mismo que tú. Tú igual compones, igual te esfuerzas por crear algo nuevo y creativo.

Foto extraída desde el Facebook de Racconto

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A lo largo de la entrevista, Héctor Rosas mencionó lo mucho que le satisface saber que ex alumnos ahora se dedican a la música. Esto le hace sentir que la pasión con la que enseña no se queda encerrada en una sala de clases, sino que ahora acompaña vidas y testimonios de jóvenes que entendieron el mensaje, que quizás de forma indirecta les transmitió este profesor. “Hagan lo que hagan, si le pones harto empeño, verán que igual van a tener recompensas importantes”.

Si te interesa apoyar a la banda en la que toca Héctor Rosas, te comentamos que el sábado 18 de agosto, Racconto se presentará en el “Bar La Protesta” Ex The Clinic, ubicado en la avenida Jorge Washington #58 en la comuna de Ñuñoa, a las 22 hrs. Para más información, ingresa en el siguiente link del evento, o visitando directamente la página de la banda en Facebook.

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