¿Por qué son importantes las candidaturas LGBTQ+?

Escrito por el septiembre 6, 2021

Radio JGM conversó con dos candidates disidentes que disputan un puesto al congreso en noviembre. Reflexionaron sobre sus aspiraciones, luchas, problemas e importancia.

Históricamente, Chile ha sido gobernado por hombres, y no cualquier tipo de hombres, sino que principalmente hombres heterosexuales, cisgénero y pertenecientes a la élite económica del país.

En 1952 fue la primera vez que las mujeres pudieron votar en una elección presidencial, de ahí en adelante, la lucha por ampliar el espectro político más allá de los hombres ha continuado a paso lento, pero relevante.

En 2006 asumió la primera mujer Presidenta en Chile, Michelle Bachelet. Y en 2021 se eligió, de forma inédita en el mundo, la primera convención constitucional con un número paritario entre hombres y mujeres. Además, esta elección contó con escaños reservados para pueblos originarios, y por otra parte, tuvo una representación política mucho más amplia que el típico eje derecha-concertación de los últimos treinta años.

En la convención, ocho de sus miembros se consideran abiertamente parte de la comunidad LGBT+ y conforman la Red Disidente Constituyente. Este grupo de convencionales establece que «este proceso constituyente es una oportunidad histórica para impugnar y transformar las estructuras patriarcales que condicionan la vida de colectivos y personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex, no binaries, queer y otres».

Pese a los avances que se manifiestan en materia de paridad, en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2021, no regirán los mismos principios como la paridad de género o escaños reservados para pueblos originarios.

Pero algo se mantiene: la nómina de candidatos y candidatas es diversa. Asimismo, incluye a distintos representantes de las disidencias sexuales y de género. Dentro de sus diversos intereses, buscan llevar los intereses de la comunidad LGBT+ a espacios políticos de poder como el congreso.

No hay representación, no hay avances

En el último tiempo, Argentina ha tenido un significativo avance en cuanto a derechos de mujeres y disidencias. Por ejemplo, el país vecino ha implementado normas como el aborto libre y una Ley de Cupo Laboral Trans. En cambio, en Chile el avance de estos proyectos ha sido lento, o en algunos casos, nulo.

Aun así, este tipo de demandas no han estado ausentes en los espacios de movilización social. Es más, han estado presente hace años e intensificadas desde el 18 de octubre. En ese sentido, para el candidato a diputado por el distrito 5, Felipe Cárcamo (CS), las demandas de las disidencias sexuales y de género están presente en espacios de autogestión, pero no han tenido cabida en el mundo institucional.

“Hay una población de lesbianas, gays, intersexuales, transgéneros, entre otros, que ha experimentado discriminación en distintos tipos. (Este grupo) Tiene un avance político en Chile, que por lo general está asociado a la organización social y movilización, pero que en ninguno de los casos tiene canalización en la vía institucional, entonces chocas con una pared constantemente. Y esos avances no van a tener cabida si esta comunidad no está representada”, afirmó.

Bajo la misma línea, la integrante de la Red de Politólogas, Javiera Arce, señaló que personas de distintos colectivos y comunidades pueden representar mejor sus ideas y demandas.

“Existe un concepto llamado representación descriptiva, que consiste en que las personas de un grupo comienzan  a tener más presencia, como por ejemplo los afroamericanos, las mujeres, indígenas, etc. Eso ayuda a que se tenga una representación sustantiva de intereses en cargos de poder, pero que permita representar intereses de estas personas. Personas que pertenecen a la comunidad LGBTQI+, podrían representar mejor sus intereses”.

Leyes que necesitan mejorar

Dentro del avance que tiene Chile en políticas públicas respecto a género y diversidad sexual, destacan normas como la Ley de Identidad de Género, la Ley Antidiscriminación y el proyecto de ley de Matrimonio Igualitario, que está ad-portas de su aprobación en el parlamento. De todas formas, estas medidas han sido criticadas por diversas organizaciones y activistas.

Por una parte, si bien la Ley de Identidad de Género fue considerada un gran avance para la comunidad trans en Chile, tiene puntos que mejorar. La principal crítica es que solo personas mayores de catorce años pueden hacer su cambio de nombre y sexo registral, excluyendo por completo a la niñez trans.

Además, esta ley solo contempla el espectro binario del género, es decir, hombres y mujeres. Por lo tanto, también se excluyen a las personas no binarias en su identificación de manera institucional.

En el caso de la Ley Zamudio, actualmente el congreso está tramitando una reforma a esta. Según los parlamentarios que ingresaron este proyecto, la norma actual «se ha mostrado como un mecanismo aún poco efectivo para erradicar los actos y omisiones de discriminación arbitraria».

El proyecto actual busca aumentar el número de condenas, aumentar el monto de multas, asegurar reparación a víctimas, entre otros elementos. Aun así, recientemente el Senado rechazó la reforma que obligaba al Estado de implementar medidas para la prevención de la discriminación. 

Por último, el proyecto de Ley de Matrimonio igualitario fue ingresado en 2017 por la, en ese entonces Presidenta, Michelle Bachelet. De todas formas el proyecto no tuvo avance legislativo hasta la cuenta pública del 2021, cuando Sebastián Piñera le dio suma urgencia.

Para la candidata a diputada por el distrito 5, Tamara Casado (PRO), esta acción por parte del gobierno fue un acto de «populismo puro». Además, Casado es enfática en que la comunidad disidente debe estar en la creación de leyes y políticas públicas.

«La idea es que nosotres mismes podamos tener nuestra propia representación, nosotres más que nadie entendemos cuáles son nuestros propios problemas (…) Lo que hacen los diputados y senadores que no son LGBT+, es que no ponen todo el corazón en el proyecto, entonces salen leyes malas. Imagínate que la Ley Zamudio tiene que reformularse, porque simplemente no se hizo bien».

Nuevos ejes políticos

Felipe Cárcamo recalca que actualmente la política ha cambiado, y que se mueve por ejes más allá de los partidos políticos tradicionales. Por consiguiente, se mueve por nuevas luchas.

«En el Chile de los últimos treinta años habíamos estado acostumbrado a que la política la decidían unos pocos, gran parte heteros. Hoy tenemos la posibilidad de poner sobre el voto un eje articulador, cuando tu votas es también un voto para combatir la crisis climática, el odio, la discriminación, para luchar por los derechos de la comunidad LGBT+. Estamos en un momento donde, desde el apruebo para adelante, la política dejó de ser concertación-derecha-binominal, sino que ahora tienes sobre la mesa a muchos actores», afirmó.

Por otro lado, Tamara Casado es tajante al referirse a los partidos políticos y sostiene que las disidencias sexuales y de género se han valido por sí solas desde siempre.

«Todos los partidos políticos, desde la izquierda a la derecha, han dado muy pocas oportunidades a personas que son de nuestro colectivo. Yo fui invisibilizada a morir, les encanta que esté como una causa para defender cuando a ellos les sirve, somos como unos conejitos de laboratorio (…) A los políticos no les interesamos. Solo somos un juego para limpiar su imagen cuando lo necesitan».

Las candidaturas ya se han levantado, de hecho el pasado 23 de agosto cerró el proceso de inscripción en el Servel. Ahora solo resta esperar a las elecciones el 21 de noviembre para saber si una vez más la comunidad LGBTIQ será invisibilizada o lograr representatividad en cargos de elección popular.

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