Paridad sin feminismo: La verdadera cara del proceso constituyente

Escrito por el abril 6, 2021

“La paridad pretende asegurar la presencia de mujeres en los espacios de decisión política y eso es una garantía muy mínima”, comenta Sofía Brito, escritora, abogada y activista feminista, con respecto a la paridad de género en la Convención Constituyente. Esto se debe a que a pesar de ser la primera constitución paritaria del mundo, ésta no garantiza los derechos de las mujeres en la práctica ya que el problema que se acarrea es mucho más profundo y no abarca sólo lo político, sino también lo cultural y social.

Por Josefa Lara y Valentina Ramos

Chile a la vanguardia. Así fue catalogado el rotundo triunfo del Apruebo tras los resultados del plebiscito del pasado 25 de octubre. Este hecho posicionó al país por sobre Islandia y Finlandia en ámbitos de género, ya que la constituyente estará conformada de manera paritaria por 155 ciudadanas y ciudadanos electos por voto popular. 

Al respecto, la integrante de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (CF8M) de iniciales I.S., expresa que uno de los grandes temores que envuelve a la convención constituyente es la insuficiencia. «Para nosotras la idea de paridad resulta un poco insuficiente, pero al mismo tiempo sabemos que es vanguardista en el contexto latinoamericano porque es la primera constitución que sería redactada asegurando estos puestos», explica. 

Por su parte, la socióloga y coordinadora del Observatorio de Género y Equidad, Teresa Valdés, espera que “el tema de la paridad no se quede sólo en lo formal» y se concrete en la praxis dando espacio en la Convención Constitucional a «mujeres que representen a la diversidad de realidades que vivimos las mujeres».

La poca diversificación en la toma de decisiones permite que los intereses representen a un grupo por sobre otros, y, en el ámbito político y legal esta brecha afecta principalmente a las mujeres. María Inés Salamanca, miembro de ONU Mujeres Chile, observa en el proyecto constitucional una oportunidad para profundizar en la democracia ya que “las mujeres corresponden a la mayoría de la población chilena”, lo que «permite priorizar materias sensibles y trascendentales no sólo para ellas, sino para el conjunto de la sociedad”, manifiesta.

Problema estructural

Una ola de protesta social sacudió a las y los habitantes de Chile el pasado 18 de octubre de 2019, en la que amplios sectores medios y populares concurrieron a manifestar su rechazo al modelo neoliberal que acarrea precarización en la salud, educación y calidad de vida en sí. Las protestas se tradujeron en grandes marchas, cacerolazos multitudinarios y enormes destrozos, saqueos e incendios en estaciones del Metro de Santiago, supermercados y multitiendas, hechos que provocaron una gran conmoción en la opinión pública nacional e internacional. 

“No son 30 pesos, son 30 años”. Esta fue una de las frases célebres de la revuelta tras el alza de 30 pesos del transporte público, ya que el problema es más profundo y complejo al radicar en la Carta Magna, redactada en 1980, en plena dictadura militar. Dicha Constitución señala en su primer capítulo, titulado “Bases de la institucionalidad”, que: “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad”. Esto significa, entonces, que la estructura tradicional familiar se ordena bajo el patriarcado y se ejerce no sólo en términos culturales, sino que también en políticos.

Ante esto, Emilia Schneider, primera presidenta trans en la historia de la FECH, miembro del partido Comunes y actual candidata a constituyente por el distrito 10 que incluye a las comunas de Santiago, Ñuñoa, Macul, La Granja, Providencia y San Joaquín, comenta que, “hoy en día el concepto de familia tiene una interpretación bien conservadora y eso afecta también a los derechos de las mujeres y las disidencias sexuales”.

De esta forma, el problema radica en la estructura patriarcal que se asienta en las bases culturales de la sociedad chilena, la cual demarca y refuerza los roles de género.  En esta se tiene al padre como principal proveedor económico del hogar, mientras que las labores domésticas o de crianza son relegadas a la mujer, independiente si se desempeña laboralmente o no.

Según la encuesta Casen, el 80% de las mujeres que regresa a su casa después del horario laboral, se dedica a los quehaceres del hogar. En paralelo, esta encuesta también evidenció otro problema: la brecha salarial, ya que las mujeres ganan en promedio 200 mil pesos menos que los hombres.

Al respecto, la académica de la facultad de economía y negocios de la Universidad San Sebastián, Daniela Catalán, señala que esto se debe al «paradigma cultural que ha perdurado a lo largo de la historia, donde el hombre es el principal proveedor”.

La necesidad del cambio se refleja en que, a pesar de los logros del feminismo en términos de igualdad, la violencia de género sigue siendo un problema sin solución efectiva. El Centro de Estudios y Análisis del Delito arrojó que, entre enero y septiembre del 2020, 65 mil 462 mujeres fueron víctimas de violencia intrafamiliar. Además, de acuerdo con los casos policiales de violencia intrafamiliar, se señala que dicha violencia se ejerce en un 76,3 por ciento en “horario no laboral”: viernes en la noche y fines de semana, siendo sábados y domingos los días de mayor vulnerabilidad.

En el contexto de pandemia y cuarentena, estos casos han aumentado significativamente. Debido a esto I.S de la Coordinadora Feminista 8M concluye «que una ley diga que la violencia intrafamiliar va a ser castigada de las siguientes formas no va a evitar que esta exista. Para que eso se detenga el cambio debe ser estructural». Sin lugar a duda, la Convención Constitucional se enfrenta a varios problemas de gran calibre los cuales requieren de “un trabajo completo que no atañe sólo a la relación entre hombres y mujeres, sino que tiene que ver con desarmar estructuras que tenemos super internalizadas», finaliza.

Partidismo por sobre género

La revuelta social de octubre fue el catalizador que reactivó la discusión de una nueva constitución. Sin embargo, los manifestantes, colectivos y organizaciones sociales no se sintieron parte de las negociaciones y en su momento condenaron y rechazaron el llamado «pacto social» firmado por los partidos políticos a puertas cerradas.

Esta desconexión entre lo que realmente pedían las personas y lo que se debatía tras bambalinas se debe a que «los partidos políticos son instituciones que actualmente están en crisis porque la idea de representatividad está en crisis,» señala Sofía Brito para luego finalizar: «Creo que la forma ‘partido’ es una forma que está obsoleta para la política»

En contraposición, Emilia Schneider expresa que “el problema no son los partidos políticos en sí, sino que en los últimos 30 años los partidos políticos del orden sólo han escuchado a los empresarios, a los sectores conservadores y no a la mayoría social. Entonces ahí está el problema más que en la forma de los partidos».

Una realidad innegable es que hoy los partidos políticos están fuertemente desacreditados por parte de la ciudadanía, y, tal como señala Sofía Brito, la única razón por la que «los partidos políticos están teniendo un rol actualmente es porque son los que tienen una mejor situación». Esta jerarquía de poder no pasa desapercibida entre las organizaciones sociales. La integrante de la CF8M I.S expresa: «Veo que la mayoría de los partidos políticos están muy cómodos con la manera en que se está llevando a cabo esto y nosotras no lo estamos».

Dicha comodidad se puede explicar con el paradigma de la excelencia. Este actúa como una doble brecha a la hora en que las mujeres logren acceder a puestos políticos ya que permite que solo las mujeres con más recursos y trayectoria «tengan asegurada su participación política», expresa Sofía Brito, para luego recordar: «También están aquellas mujeres que históricamente han sido negadas de la política. Ellas deben optar a esos espacios y ese es el desafío de complejidad actual», finaliza.

Sin embargo, debido a las brechas de género y a las maquinaciones de los partidos políticos, ni siquiera el paradigma de la excelencia asegura un puesto en la Constituyente. 

Es así como ocurrió con la socióloga Teresa Valdés, quien experimentó la abrupta baja de su candidatura a la Convención Constituyente como independiente por un cupo cedido por el PPD en el distrito 13.

La socióloga hizo trabajo en terreno con las personas, pero finalmente su cupo fue otorgado a Jorge Insunza, cercano al presidente del partido, Heraldo Muñoz. Ante el hecho, Valdés asegura que “se farrearon algo increíble porque a mí me invitaron, no llegue a pedir. Me invitaron mujeres del propio PPD y me dijeron ‘anda como independiente, te hacemos un espacio porque eres dirigente nacional y reconocida feminista por la trayectoria que tienes’. Entonces es una afrenta y es la operación machista de los partidos”, sentencia.

Si bien las organizaciones sociales están colaborando con los partidos y aceptando los cupos para constituyentes independientes, la lucha social que se ha dado desde Octubre no se ha detenido. Esto se debe a que hasta el momento ninguno de los problemas sociales ha tenido solución efectiva, y, por el contrario, las medidas restrictivas se han endurecido. 

En este sentido, I.S. manifiesta que, a pesar de que la Coordinadora llevará candidatas a la Convención Constituyente, “no dejaremos de denunciar la impunidad y vamos a insistir en que todo esto se está llevando bajo un terrorismo de Estado». Además, agrega: «nosotras no vamos a soltar la calle, ese es nuestro mantra. Vamos con la institucionalidad, pero no la soltamos».

Feminismo en pasado y futuro

El largo recorrido que han hecho las mujeres y organizaciones feministas para consolidar cada vez mas un lugar en la toma de decisiones, ha sido un trabajo de años. La integrante de la Coordinadora feminista comenta que esta labor no ha aparecido de un momento a otro: “Siento que existe esta sensación de que el feminismo apareció de pronto hace tres años atrás. Nosotras estamos siempre tratando de recordar que el trabajo de mujeres y feministas en Chile es antiquísimo”.

Es así como el feminismo ha resistido los tiempos más duros de la historia de nuestro país y no es algo nacido en el 2016 como suele pensarse. Un colectivo destacado de la época fue Mujeres por la vida, conformados por opositoras al régimen dictatorial quienes ayudaron a restablecer la tan anhelada democracia. Fortalecieron la imagen de ser madre y “guardianas por la vida”; lucharon contra la pobreza que nació y persiste hasta hoy gracias al modelo neoliberal y por el derecho a los anticonceptivos e igualdad entre hombres y mujeres.

Foto: Teresa Valdés

Foto: Teresa Valdés

Algunas luchas siguen en pie, porque el camino es largo, pero la unión hace la fuerza. Teresa Valdés comenta que formó parte de “las mujeres que estuvieron en la segunda ola del feminismo en Chile en tiempos de Dictadura”. También señala que en esos años “actuamos colectivamente, en grupo. Porque actuar individualmente es muy difícil. Si no es en un colectivo, si no es en forma organizada, se logra muy poco”.

Y así, la organización hizo fuerza. El movimiento feminista experimentó una explosión con la performance del grupo Las Tesis Un violador en tu camino. “Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía. El violador eres tú”, estas frases se viralizaron el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y de ahí su apogeo parecía nunca acabar luego de atravesar continentes, culturas e idiomas.

“Son los pacos. Los jueces. El Estado. El presidente. El estado opresor es un macho violador”. De esta forma la canción evidencia que no sólo existe un agresor individual, sino que la violencia estructural es impuesta y respaldada por el patriarcado trayendo consigo desigualdad, precarización y explotación de la vida.  Sofía Brito afirma que: «Estamos en ese  momento en que todo lo viejo no termina de morir, ni lo nuevo termina de nacer».

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