Oír para creer: Tremendas y el feminismo descentralizado
Desde Radio Juan Gómez Millas conversamos con Martina Leiva y Sofía Wilhelm, ambas voluntarias y voceras de Tremendas, un movimiento de niñas y jóvenes feministas de Latinoamérica y el Caribe que tiene gran presencia en nuestro país, a través de talleres vocacionales, actividades culturales y activismo.
¿Cuál es la importancia de que Tremendas sea dirigido por y para niñas y adolescentes? 
Sofía: las voluntarias tienen entre 12 hasta los 25 años. Tremendas surge para empoderar a niñas de nuestra edad, un poco más chicas también, porque no solemos llegar tanto a los espacios. Ahora de a poco estamos teniendo más incidencia en la toma de decisiones, en la participación ciudadana, pero hasta hace algunos años no era tan fuerte todo esto. Entonces, es para darle la representación a las niñas sobre sí mismas. Es muy importante esto porque nadie conoce la realidad de alguien mejor que la persona que lo vive.
En todas las problemáticas sociales, medioambientales, políticas que vemos en el mundo, no podemos dejar de lado la perspectiva de género. Por eso también nos dividimos en áreas en Tremendas, porque eso al final le agrega un grado de complejidad a las distintas situaciones.
¿Cómo desde sus territorios logran que Tremendas no esté centralizado en la Región Metropolitana y que se extienda a regiones o diferentes comunas de Santiago?
Martina: Aparte de dividirnos en áreas, nos dividimos por zonas. Zona RM, zona norte, zona centro y zona sur. Somos esas cuatro, entonces hicimos grupos de WhatsApp, donde, por ejemplo, instancias que son solo en la RM se conversan acá.
Yo por ejemplo, si bien participo acá en la RM porque estoy más tiempo acá, trato de involucrarme un poco cuando estoy en Talca y puedo en la zona centro, porque Talca es bien activo.
La RM es más progresista, pero las regiones son más conservadoras y hacer feminismo desde espacios conservadores para mí merece un gran aplauso.
Sofía: Es muy importante como descentralizar el activismo medioambiental en Chile. Yo creo que el hecho de tener voluntarias de distintas regiones es muy importante porque Chile es un país geográficamente muy diverso. Entonces, los problemas medioambientales que tenemos en el norte, por ejemplo, como la sequía o los vertederos gigantes de ropa en el desierto de Atacama, son muy distintos a los problemas hídricos que puede haber en el sur o los problemas con las forestales. Entonces, gracias a tener estas chicas de todas las regiones, podemos abordarlo desde la vivencia que tiene cada una.

¿Qué han aprendido ustedes siendo voluntarias en Tremendas?
Sofía: Me ha enseñado muchísimas cosas. En gran parte, lo importante que es el apoyo de nuestras compañeras y amigas, como el mundo del activismo, sea cual sea tu área, puede ser muy hostil. Puede ser muy intimidante si no tienes un grupo de amigas, de compañeras que te acompañen el camino. Todo el conocimiento que tienen las propias compañeras de área, de territorio, no solo te inspira, sino que realmente aprendes cosas que no te enseñaron en el colegio, cosas que no enseñan en la universidad, cosas que solo puedes aprender en el día a día.
Creo que de tremendas más que los proyectos en concreto o más que las acciones en específico es eso: la parte emocional y de apoyo. Si tienes una idea, sí o sí va a haber alguna chiquilla que te apoye y diga como ya vamos, lo hacemos ahora y sale desde esa como felicidad de trabajar juntas al final.
Martina: Lo más que destaco es la comunidad de mujeres. Creo que si a mí algún día me pasa algo, siempre a ver alguien que te responda.
Siempre va a haber una chiquilla que te dice, «Sí, yo puedo, yo tengo, yo te apaño.» Para mí lo más bonito es la sensación de comunidad y de acompañamiento, sin duda.
¿Qué conlleva ser feministas en el Chile actual?
Martina: Es ser compañera. Me pasa mucho que algunos piensan que ser feminista es ser amiga de todas. No, yo no soy amiga de todas las mujeres, es imposible. Hay mujeres que no me caen bien directamente, pero si esa mujer un día le pasa algo, yo voy a ser la primera en apoyarla. Yo creo que eso para mí es ser feminista. Es acompañarse, es un poco ser rebelde. Es dar la lucha en ciertos temas. Por ejemplo, frente a Julia Chuñil, al aborto.

Para mí el 8M es un evento para el cual hay que salir, creo que hay luchas que se dan en la calle. La visibilidad del 8M no puede pasar por un gobierno. Para mí es siempre el 8M.
Sofía: Al final, ninguna de nosotras estaría acá hablando en público en una radio, si no fuera por las feministas que vinieron antes de nosotras, si no fueran por las mujeres que pusieron la mente, el cuerpo y la voz contra los distintos sistemas opresores alrededor del mundo. El feminismo no puede dejar de existir, hasta que todas las mujeres del mundo tengan sus derechos garantizados. El feminismo tiene que seguir existiendo hasta que las mujeres en Afganistán puedan hablar en la calle. El feminismo tiene que existir hasta que las mujeres puedan tener soberanía sobre sus propios cuerpos, que puedan decidir si es que ellas quieren ser madres o no.
Al final, ese conocimiento de todo lo que ya ha sido la lucha feminista, lo que está pasando ahora y lo que viene, es lo que para mí es social en el feminismo, el estar informada no solo del ahora, sino que del pasado y de lo que puede venir más adelante.
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