Ninoska Díaz, Nail Artist: “Lo que hago es entregar un pedazo de mí en cada uña”

Escrito por el 6 Agosto 2019

Con 23 años ya se ha hecho un nombre dentro del mundo de la moda y los trapers lucen sus diseños. Ella es Ninoska Díaz, nail-artist que impresiona por sus trazos en el arte de decorar las uñas.

La irrupción del trap en Latinoamérica es innegable, y ha traído consigo una estética inseparable del fenómeno musical. Al clásico look asociado al reggaetón, con cadenas, gorros de visera plana y ropa ancha, se le han integrado de a poco nuevos elementos.

Colores brillantes y peinados extravagantes forman parte del repertorio que artistas de todo el continente hacen parte de su estilo, gastando millones de dólares en lo último de marcas como Gucci o Louis Vuitton. También un renovado cuidado por su estética, que incluye maquillaje, barbería y cortes de pelo. Todos elementos previamente disimulados en un espacio altamente machista como es el de la música urbana.

En paralelo a lo que presentan artistas como Bad Bunny o Rosalía en el extranjero, en la escena nacional los trapers chilenos ostentan complejos diseños en sus uñas, con llamativos colores, novedosas texturas y joyas o formas 3D. Son estos artistas quienes sirven de vitrina para Ninoska Díaz, cosmetóloga de profesión que se ha especializado en un área de la manicure poco explorada en Chile: el nail art.

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Calle Seminario. En medio del ajetreado ritmo de un día hábil, un pequeño letrero de neón invita a recluirse. “OMG Salón de belleza” reza el cartel. Artistas como Gianluca, Lizz love, Polimá Westcoast o Ceaese se pasean a diario por estos pasillos, buscando lo último en tendencias. Sentada en su silla, luciendo en las uñas de su mano izquierda un diseño inspirado en la caricatura “Rick & Morty”, se encuentra Ninoska Díaz, de 23 años.

“Desde chica siempre tuve muy claro que nunca iba a tener un trabajo tradicional”, comenta la profesional. “Nunca me imaginé en una oficina, nunca me imaginé de ropa formal. Siempre estuve súper ligada con el arte, con todo lo humanista; historia, filosofía, etc. Desde chica tuve claro, quizás no lo que quería hacer, pero sí tenía claro a donde no quería ir”, comenta.

Producto de esta inclinación artística, nunca se sintió realmente parte del modelo educativo tradicional. Tras su paso por diseño gráfico y un año de arquitectura, no logró acomodarse. “Es que sentía que si bien eran carreras humanistas, también estás bajo el mismo sistema educacional al que se exponen todos, estudies medicina, artes o cualquier cosa. Sentía que al final iba a ser lo mismo. Me sentía bajo el mismo sistema y no quería eso”.

Sobre el momento en el que aparece el nail art en su vida, se remonta a su pre-adolescencia. Desde chica siempre me gustó todo el tema de la estética. Siempre me gustó el maquillaje, la ropa, los colores, los peinados, pintarme las uñas. Empecé a pintarme yo las uñas y empecé a meterme en este mundo de Youtube, a buscar cómo hacerlo bien. Empecé a hacer yo mis propias uñas y a probar. A mis amigas les gustó y me dejaron probar en ellas”.

¿En qué momento aparece la opción de dedicarse a esto de forma más profesional?

Empecé a cachar que la gente se interesaba y que igual se movían lucas, que la gente pagaba por mi trabajo, entonces empecé a darle un poco más de seriedad. Hablé con mi papá y a los 17 me llevó a una tienda de uñas y me compró muchas cosas para empezar. Me dijo: te voy a ayudar en esto, te voy a comprar todo. Yo no te voy a pedir nada a cambio, solo quiero que cobres por lo que estás haciendo, porque eres muy buena y no puedes trabajar gratis.

¿Cómo fue ese paso de dejar arquitectura para dedicarte de lleno a esto?

Estaba en la sala, después de una entrega para la que me amanecí toda la noche y donde  me saqué un 2,1. Ya no quería más. Tenía mucha desmotivación por el tema de las notas, porque yo sentía que era buena y mis profesores me decían que era buena pero eso no se reflejaba en mis notas.

Fuera de todo esto yo seguía haciendo uñas por hobbie. Le hice las uñas a una compañera y ese día me quedaron especialmente bonitas. Yo se las miré y le dije: “¿sabís qué? creo que voy a dedicarme a pintar uñas y voy a dejar esto”. Ella se rió: “ja ja ja, que eres chistosa”. Al día siguiente congelé.

Tras esta situación y su traspaso a la carrera de Cosmetología en el AIEP, comenzó a moverse por el lado más tradicional de la industria estética, pero su nicho estaba por otra parte. “He trabajado en salones donde tenía que pintar uñas rojas todo el día (…) yo hago una francesa perfecta y te puedo pintar las uñas más rojas del mundo muy bonitas, pero no es todo lo que yo puedo mostrar”.

“Me es indiferente que los hombres se pinten las uñas, pero igual me gusta. Es bacán que se haya puesto de moda…”

Todo lo que yo puedo mostrar

¿Qué es para ti el nail art?

Yo siempre digo que lo que hago es entregar un pedazo de mí en una uña. Para mi es arte, totalmente. Es una de las muchas formas que tengo de entregar mi arte. Yo pongo todo lo que puedo de mí para que el trabajo quede bonito, para tratar de llegar a un concepto general, para que los dos quedemos conformes con el trabajo, para que quede bonito estéticamente, para que dure.

Invierto mucha plata y tiempo en aprender nuevas técnicas y en comprar nuevos materiales para que todo resulte bien. Para que no haya casi ningún fallo o error y que el trabajo quede bonito. Porque una cosa es que el trabajo te quede estéticamente bonito, que los dibujos te queden bien y que queden bonitos los colores y lo otro es que dure, son cosas distintas…

El arte en mi vida siempre ha sido una forma de expresión para sacar todo lo que tengo adentro y mostrárselo al mundo.

¿Qué significa para ti que tu trabajo requiera tanta habilidad y que a pesar de eso sea tan efímero?

Me gusta. Es que así es la vida, es parte de un ciclo. Tampoco puedes pretender que te dure para siempre. Hay arte que dura para siempre, pero el mío no. Y eso también es parte de tus ciclos y de tus procesos. Yo tengo clientas que son constantes, entonces van cada 2 semanas o cada un mes. Y todas las veces que las veo quieren algo distinto, entonces sería muy fome si este trabajo durara para siempre.

Puede que un día me salga un dibujo, que otro día me salga otro y también trato de transmitirle eso a mis clientes. A veces quieren todas las uñas iguales, el mismo diseño. yo les digo “no soy una máquina”, “no pego stickers”, yo trabajo con mis manos, hago esto a mano alzada y no van a quedar todos iguales, así que no sé si quieres hacer algo diferente o te arriesgas a que queden diferentes.

¿Qué te inspira al momento de tener nuevas ideas?

Ya no me fijo tanto en personas, sino que en ideas (…) Veo desfiles de moda, me voy basando en las tendencias que van saliendo y de los desfiles saco ideas de movimientos, de colores, de formas, de trazos, de texturas, de combinaciones y ahí voy armando mi propio rollo. Cada cierto tiempo intento sacar una colección nueva de diseños a la cual me dedico full tiempo en mi casa.

Es todo un trabajo: veo inspiración, tomo apuntes y de estos saco las ideas que quiero, dibujo las uñas en papel, después las traspaso. Me preocupo mucho en ese proceso creativo e intento que no se me vaya de las manos. Siempre va a haber un proceso creativo dentro de tu mente pero tú no te das cuenta. Yo intento desglosarlo para no perder la costumbre.

¿Qué tipo de gente llega a ti para hacerse las uñas? ¿Quién busca nail art hoy en día?

Me han hecho esta pregunta antes y siempre digo lo mismo: yo atiendo a todo tipo de personas. No hago distinción. Mientras tú llegues a mí, tienes la posibilidad de atenderte. Si llegaste a mi es por algo, porque te gusta mi trabajo y quieres algo distinto. Entonces eso lo aprecio demasiado.

Atiendo a todo tipo de personas; gente que trabaja en oficina, músicos, artistas, gente de la tele. Mi rango de clientes es súper amplio, pero lo que los une es el hecho de querer algo innovador, algo distinto, y su amor por el arte, ven arte en mi trabajo.

“Hay arte que dura para siempre, pero el mío no. Y eso también es parte de tus ciclos y de tus procesos. (…) Sería muy fome si este trabajo durara para siempre”.

Siento que esto va muy de la mano también con el lugar en donde trabajo. Es distinto a los otros salones en donde he trabajado. Llega personas que trabajan de oficina, que tienen una vida “tradicional” entre comillas, pero esa persona es distinta a sus demás compañeros. De la oficina me llega la mina chora, no la estructurada, la que quiere salir un poquito de lo común, y eso también se agradece mucho. Por lo general son personas que aprecian mucho el arte y que no tienen miedo a usar algo distinto

¿Sientes que el nail art se ha puesto de moda? ¿Por qué?

Mucho, sobre todo ahora con el tema del trap y Bad Bunny. Me es indiferente que los hombres se pinten las uñas, pero igual me gusta. Es bacán que se haya puesto de moda y siento que estoy en un momento de mi carrera donde el auge está aumentando y es un buen momento para salir a flote y hacerme conocida en lo que hago

El trap como vitrina

El fenómeno de las artistas del trap (y Bad Bunny como contraparte masculina a esto) ha marcado tendencia y visibilizado al nail art de una forma nunca antes vista. Para profesionales como Ninoska esto ha significado una nueva vitrina para mostrar su talento, con una escena chilena que está a la par con las tendencias mundiales.

“Son personas con las que podís trabajar quizás de otra forma” afirma ella respecto a los artistas con los que trabaja, entre quienes se cuentan nombres como Gianluca o Ceaese, a la vanguardia del trap nacional. “No tienen este tabú de que ‘ay, es que en la oficina’, no. Lo damos todo”.

“Esto se tiene que ver bien y si te tienes que pintar una uña de cada color lo vamos a hacer, porque eso es lo que tú querís y eso es lo que tú querís mostrar, ¿cachai? Entonces es como una vitrina que me da este artista para mostrar lo que yo hago sin restricciones. Es muy puro el trabajo, nació una idea y lo hicimos. No hay peros”.

¿Cómo llegaste a trabajar con Gianluca?

Yo llegué a él por una tincada mía. Un amigo que me ha ayudado caleta con temas de contactos, Juan José Sandoval un día maquilló a Gianluca para una entrevista que le iban a hacer en la revista Paula. Subió una historia. Yo lo vi y dije “¿quién es este loco? Tiene una estética muy buena y se pinta las uñas”.

Me metí a su perfil de Instagram, empecé a revisarlo y pensé: “podríamos hacer algo muy bacán juntos. Su estética es muy buena y compatibilizaríamos muy bien”. Entonces le hablé a mi amigo y me respondió a los tres minutos diciéndome: “amiga le conté a Gianluca de ti, está muy feliz. Háblale, te va a contestar”.

Además del trap, ¿atribuyes este auge del nail art a otras causas?

Yo creo que también va muy de la mano con el hecho de que ya la gente se está preocupando más de sí misma, de cosas de las que antes no se preocupaban. Del cuidado de la piel, del pelo, de las uñas, de su ropa, de todo.

Necesitamos aprender a querernos, aprender a querer nuestro cuerpo y creo que es un método súper bonito y una terapia súper rica auto regalonearte haciéndote las uñas, cortándote el pelo, haciéndote un masaje, etc.

Ninoska trabaja actualmente en OMG Salón, abierto de martes a sábado. Las horas con ella se pueden agendar a través del Instagram del salón o por medio de su cuenta personal.

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