Nicanor Parra, el antipoeta y físico extraordinario, se despide a los 103 años

Escrito por el 23 Enero 2018

Esta mañana se confirmó el fallecimiento del antipoeta, Nicanor Parra. Creador de Poemas y antipoemas (1954), y Artefactos (1972) marcó la historia de la literatura universal con un sello inigualable.

De acuerdo a la información proporcionada por la familia, el poeta y físico murió en su casa de La Reina este 23 de enero, en donde será velado. Cabe señalar que la semana pasada el escritor habría sufrido una infección urinaria, que lo llevó hasta la Clínica Alemana.

Para la Presidenta Michelle Bachelet, “Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y una voz singular en la cultura occidental”. Mientras que el Rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, lamentó la situación ya que Parra fue ” uno de los más ilustres hijos de Bello, y que nos dejó un legado que apela a no temerle al mezclar conocimientos para conseguir resultados innovadores”, indicó.

Desde el gobierno declararon dos días de duelo nacional para honrar el legado del autor, quien con una memoria admirable, siempre revivía sus aventuras y anécdotas de toda una vida. Gracias a ello, se lograron inaugurar una serie de exposiciones con sus artefactos y fotografías de su vida cuando se celebraron 100 años de vida.

Yo soy el individuo

Nicanor Segundo Parra Sandoval nació el 5 de septiembre de 1914 en Chillán. Hijo de Nicanor Parra Parra, un profesor primario y músico aficionado, y Clara Sandoval, costurera y dueña de casa. Vivió una niñez compleja junto a sus ocho hermanos, de los cuales destacaba Violeta Parra, por su profunda hermandad y amistad.

Llegó a Santiago en 1932, en donde terminó sus estudios en el Instituto Nacional Barros Arana (INBA), donde conoció al escritor Jorge Millas y el pintor Juan Pedraza, compañeros de generación, con quienes comenzó a publicar en la Revista Nueva. Tiempo después, en 1935 decidió estudiar Física y Matemáticas en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. En esa época ya perfilaba sus dotes artísticos y escribió “Cancionero sin nombre” (1937).

A esa altura, Parra forma familia con Ana Troncoso, con quien tendrá tres hijos, y vive en la comuna de La Reina.

En el año 1943, viaja por primera vez fuera de Chile. Se dirige a la Universidad de Brown, en Estados Unidos, para estudiar Mecánica Avanzada. El título hará que a su regreso sea profesor titular de Mecánica Racional en la Universidad de Chile. En aquella época ya escribe sus antipoemas y es parte de la escena literaria nacional.

Luego de la primera experiencia académica decide viajar a Inglaterra. Elige estudiar Cosmología en Oxford, pero Shakespeare despierta su inquietud y decide tomar otro rumbo: la literatura será su objeto de estudio y en la pensión donde vive escribe “Poemas y antipoemas” (1954). Allí conoce a Inga Palmen, joven sueca con quien se casa. Después de dos años en Inglaterra, Nicanor Parra regresa a Chile y en su casa de Paula Jaraquemada 115 donde lo esperan sus tres hijos.

El antipoeta da cuenta de su consagración literaria en el mundo entero, luego de la publicación de “Poemas y antipoemas”, Parra recibe numerosas invitaciones de organizaciones internacionales de escritores. Viaja en plena Guerra Fría por diferentes países del mundo sin importar la ideología. Ante la situación mundial critica ambos bandos, lo que genera molestia de parte de todos sectores políticos en Chile. Lo llaman “payaso de la burguesía” y “tonto útil de izquierda”.

Al mismo tiempo, mantiene un romance con la poetisa sueca Sun Axelsson, relación que pone fin a su segundo matrimonio. A su regreso se involucra con Rosita Muñoz, con quien tiene a Ricardo Nicanor. Al tiempo se separa y conoce a Nury Tuca, con quien tendrá dos hijos: Colombina y Juan de Dios.

Violeta y Nicanor se hacen compañía, ambos profesan una relación de amistad y cercanía, que los lleva a la complicidad. Nicanor, como el hermano mayor, trae a Violeta a Santiago y la motiva a llevar a los escenarios su arte. Es en esta etapa cuando Violeta escribe sus “Décimas” y ante las críticas, Nicanor escribe el poema “Defensa de Violeta Parra”.

Nicanor fue incondicional, mientras vivía y después de muerta, con su querida Violeta. Luego de su partida en 1967, viaja a Ginebra para traer toda la obra plástica expuesta por Edwin Engelberts, dueño de la galería de arte que conserva la obra plástica de Violeta.

En 1969 recibe el Premio Nacional de Literatura, a esa altura Parra se encontraba en pleno proceso de creación, y ya podíamos leer “Versos de salón” (1962), “Canciones rusas” (1967), y “Obra gruesa” (1969).

Imagen del Archivo de la Fundación Violeta Parra.

En 1970 es invitado al encuentro de escritores organizado por la Biblioteca del Congreso de Washington. En aquella instancia fue recibido inesperadamente por la esposa del presidente de Estados Unidos, Pat Nixon, episodio que se conoce como la “taza de té” y que derivó en el repudio de la izquierda chilena.

Dada la situación, Parra se aleja y decide expresarse a través de sus artefactos, con los que responde ante los ataques. “El Energúmeno es un sujeto contradictorio, rebosante de vida, en conflicto permanente con los demás y consigo mismo. De un Energúmeno chileno se puede esperar prácticamente todo. Se abanica hasta con la propia idea de revolución”, sentencia.

Paralelamente, se separa de su cuarta mujer, Nury Tuca, e inicia una relación con Ana María Molinare, con quien tiene una diferencia de 32 años: él tenía 64. Del quiebre de la relación surge “El hombre imaginario” (1985), poema que, según cuentan, lo alienta a seguir con vida.

A partir de la lectura del Tao te king, Parra se compromete con la naturaleza. Nace el ecopoeta, se define como ecologista y preocupado de recuperar la democracia. “El método ecológico es una crítica al sistema, pero desde un ángulo nuevo, que no está contaminado todavía con los ideologismos”, dice en los ’80.

Durante este tiempo escribe “Sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1977), “Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1979), Chistes para desorientar a la policía (1983), Coplas de Navidad (1983), Poesía política (1983), Hojas de Parra (1985).

En 1991 recibió el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, y en 1999 recibió la Medalla Rectoral de la Universidad de Chile, en la inauguración del año académico. Después de 50 años llega al término de su carrera como docente en el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile, donde enseñó literatura a sus estudiantes de Ingeniería por 22 años.

Durante sus últimas dos décadas, Parra se negó a dar entrevistas y permaneció aislado en su casa de Las Cruces. Tampoco le gustaba que le tomaran fotos, por lo que optó por taparse la cara, de ahí la foto tomada por Claudio Pérez. Durante esos primeros años de repliegue, Parra recibió al escritor chileno Roberto Bolaño, quien se refirió a su obra en una columna escrita en el medio argentino Página 12, y publicada bajo el nombre de “Ocho segundos de Nicanor Parra”… :

“El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado”

En el proceso creativo desarrolla los “artefactos visuales”, pertenecientes a lo que el llama “Basurarte”, objetos abandonados que son reutilizados.

A los 97 años, el creador de la antipoesía, recibió el máximo galardón de las letras en castellano: el Premio Cervantes, considerado el “Nobel de las Letras Hispanas”. Si bien no pudo viajar a España, debido a su avanzada edad, en su nombre fue su nieto Cristóbal “Tololo” Ugarte, hijo de la cantante Colombina Parra, quien leyó una selección escogida por el Antipoeta de su obra: Soliloquio del individuo, La seriedad con el ceño fruncido, Somos dos estudiantes de Pedagogía, Existe, En qué quedamos entonces, La neurosis no es una enfermedad, Autorretrato, y El hombre imaginario.

Sin embargo, envió un mensaje:

¿ESPERABA ESTE PREMIO?

No

Los premios son

Como las Dulcineas del Toboso

Mientras + pensamos en ellas

+ lejanas

+ sordas

+ enigmáticas

Los premios son para los espíritus libres

Y para los amigos del jurado

Chanfle

No contaban con mi astucia

Con su obra, uno puede conocer al hombre detrás del monumento.

Despedida

El Museo Violeta Parra abrirá sus puertas de manera especial este 23 de enero, ya que a partir de las 14 horas el público podrá escribir en el libro de condolencias que será entregado a la familia de Nicanor Parra (1914-2018). Además, se proyectará un registro del antipoeta leyendo “Defensa de Violeta Parra”, perteneciente al Archivo Isabel Parra. El museo se encuentra en Avenida Vicuña Mackenna 37, Metro Baquedano.

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