Natalia Ruminot, artista: “Siento que el arte ya se tomó los espacios públicos”

Escrito por el 9 Mayo 2019

La licenciada en Artes, Natalia Ruminot, autora del mural realizado a base de mosaicos dedicado al músico chileno Nino García, cuenta el camino que debió recorrer para desempeñarse en su rubro, su vocación y los proyectos con los que sueña a futuro.

Son casi las 21:00 horas del domingo y la mosaiquista Natalia Ruminot se encuentra en plena reunión familiar en casa de su mamá. Allí está su pareja, su hija, sus primos, sobrinos, hermana y cuñado, además de la dueña de casa. Por el notorio ruido que hay en el living-comedor, accede a dar esta entrevista en la habitación que una vez le perteneció y que ahora ocupa su madre. Allí fue donde en algún momento se pasó noches enteras trabajando en alguna pintura, o leyendo textos de historia del arte.

La pieza está cargada de muchos recuerdos que recorren toda la vida de su familia, fotografías de ella en su infancia y de sus hermanos, de su fallecida abuela, de todos sus sobrinos, etc. Un pequeño amiguito la acaricia a ratos, se trata de la gata que duerme también en dicho espacio.

Amante del arte en espacios públicos y fanática del rock latino, Ruminot cuenta que su primer acercamiento al arte lo vivió desde temprana edad, y que familiares como su hermana y primo fueron sus primeras influencias en el ámbito.

Vocación, fuerza y perseverancia

¿Cuál fue su primer acercamiento al arte?

Desde pequeña, viendo cómo mi hermana dibujaba. Ella hacía retratos y dibujaba el entorno donde vivíamos, hacía paisajes. Entonces así fui conociendo los materiales. Veía cómo mi primo también dibujaba, él hacía cómics. También mi mamá nos llevaba a exposiciones desde muy chicos. Desde que cursaba quinto básico participé en concursos y en exposiciones en el colegio.

¿Desde ese momento decidió estudiar artes visuales?

No fue tan instantáneo. Sabía que me gustaba, pero no lo veía como para desempeñarme laboralmente. Sólo era algo que me llamaba mucho la atención, tenía habilidades, pero no lo veía como un trabajo.

Ese no verlo como un trabajo, ¿era por el bajo campo laboral o tenía otra cosa en mente?

No la verdad no tenía nada en mente. No me gustaba nada tanto la verdad.

Usted estudió Licenciatura en Artes en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, el ex Pedagógico,  ¿fue difícil terminar una carrera artística en un contexto que a veces es adverso, sobre todo económicamente?

Bueno, en mi caso como llegó un momento en que tenía claro lo que quería hacer y a qué dedicarme para siempre, no fue difícil, porque tuve la determinación, la fuerza y las ganas, entonces no me la ganó el tema de los bajos recursos económicos. Fueron surgiendo las cosas, se fueron dando. Y como los demás también vieron en mí esa determinación, muchos me ayudaron en el camino.

Cerámica, tenazas cortantes y creatividad: el arte del mosaico

Ruminot lleva muchos años empleando esta técnica y ha sido para ella su principal fuente de trabajo, sirviendo además como forma de motivación para sus alumnas en los talleres que imparte.

Una vez egresada, ¿le fue difícil encontrar trabajo, considerando el limitado campo laboral artístico en Chile?

Bueno, yo estudié diseño primero, y a través de eso fui conociendo personas y tuve trabajos donde me daban la oportunidad de desempeñarme en el área artística. Entonces cuando entré a estudiar arte propiamente tal, yo ya tenía un trabajo relacionado a eso. Ya traía harta experiencia. Pero una vez egresada, me sirvieron esos contactos. Tienes que tenerlos, tener amistades.

Y actualmente las redes sociales son tu vitrina para mostrar tu trabajo. Muestras tu taller, el día a día, los procesos, las obras desde el comienzo a su resultado final.

¿Cuáles han sido los trabajos más reconocidos que ha hecho?

Son trabajos a nivel colectivo. Yo trabajé casi seis años en los mosaicos culturales de Puente Alto, los que son reconocidos a nivel internacional. Pero son obras donde realizábamos mosaicos con equipos de trabajo, cada uno con diferentes roles, y esos han tenido harto reconocimiento.

A nivel personal, ha tenido reconocimiento algunos murales que he hecho para el programa “Quiero mi barrio”, donde se trabaja con vecinos y comunidades. Son murales de más de 30 m² cada uno, pero tienen una valoración más social que artística. Y uno de un concurso que gané hace un par de años, donde me tocó homenajear al músico Nino García en la comuna de Pedro Aguirre Cerda.

Hicimos un mural de 33 m², para hermosear una plaza de un sector donde él vivía. Ese mural ha sido bien reconocido, ha salido hartas veces en la prensa, y se han hecho videos y todo, donde se habla de la historia de cómo se hizo esa obra.

En este sentido, ¿cuál es la importancia del mosaico para el paisaje urbano?

Bueno, el mosaico como técnica, es una obra que va a quedar permanente en el espacio público, se supone que dura doscientos años y sobrevive a los terremotos. Entonces es mucho más perdurable técnicamente, que un graffiti o una pintura, porque no lo daña el sol, ni la temperatura, ni la lluvia, si lo rayan se puede limpiar, qué sé yo… Desde ese punto de vista es perdurable. Y tiene un impacto en los vecinos, en el caso mío, porque yo he trabajado con ellos. Se establece un taller, inserto en el barrio en una sede social, donde yo soy la monitora, dirijo a un grupo de vecinas, se les enseña la técnica, se diseña en conjunto y se habla de las historias del barrio.

Son ellas quienes realizan la obra, dirigidas por mí, pero ellas ahí emplean su tiempo, sus sueños, sus ideas y sus anhelos. Se dedican a estas obras y pueden desarrollar trabajos súper atractivos visualmente y eso es lo que le da el valor, porque después, como los demás vecinos saben que fueron ellas las que participaron, cuidan estas obras, ya que están insertas en muros de plazas del mismo barrio. Entonces los vecinos las cuidan de vandalismo. Los familiares las valoran porque fueron sus propias mamás o abuelas que trabajaron en estas obras.

¿Y esto lo hacen siempre en barrios populares? ¿O ha pasado que lo hacen en comunas más pudientes?

No, no. Se trata de mejorar barrios que estén en decadencia, barrios de 40 o 50 años que es necesario intervenirlos visualmente. Se preocupan de todo el entorno: de las veredas, crean jardines, canchas para hacer deporte y colocan juegos renovados para los niños. Los mosaicos vienen a ser como la etapa culmine donde se mejora la parte visual del entorno.

 Al participar de estos talleres de mosaicos, ¿los vecinos tienen que pagar algo?

No, se trabaja con el Ministerio de Obras Públicas, y las oficinas de Vivienda de las comunas, entonces los recursos vienen desde el ministerio y se trabajan con el municipio, así que los vecinos no colocan parte de sus ingresos para participar de estos talleres.

¿Cree que en Chile técnicas como el mosaico sean bien valoradas por la academia artística?

Yo creo que aún no. Creo que todavía es mucho más valorada la pintura. Y en el caso de las obras en las que yo he participado, tienen también una connotación política detrás, porque se asocian a las candidaturas, al alcalde de turno, etc. Pero no se ve aún como un trabajo artístico. Esto lo digo a nivel nacional, porque a nivel internacional, es súper valorado.

El trabajo que hicimos lo vienen a visitar turistas de Argentina, Brasil, viene gente de Alemania, en fin, vienen muchas personas. Vinieron extranjeros a participar de las últimas etapas como voluntarios, participaron de un encuentro internacional de mosaiquistas, etc. Como siempre, es más valorado desde afuera.

El arte como un trabajo

En Chile muchas veces el arte es visto como un hobby y no como una rama en la cual desenvolverse laboralmente, ante esto, Natalia Ruminot comenta que gracias a su perseverancia ha logrado permanecer en el circuito artístico y ganarse la vida de ese modo. Pero no todo ha sido fácil para esta joven artista, ya que como muchas mujeres en nuestro país, fue víctima de la discriminación de género y de grandes brechas salariales en uno de los empleos.

¿Derribaría el mito que dice que el artista en Chile no puede vivir de su arte?

Sí, lo derribo porque en mi caso no me ha pasado, o sea no he tenido que dedicarme a otra cosa, hasta el momento. Llevo hartos años en esto y no he tenido que salirme de este margen. Eso sí he ocupado diferentes roles, me ha tocado desde hacer clases a ser alumna o ser encargada de algún proyecto, o ser parte de un equipo de trabajo, pero siempre relacionado con el área artística.

 

¿Esto depende de los contactos o de la perseverancia que cada persona tenga el que pueda dedicarse a lo que estudiaron?

Yo creo que cada disciplina artística tiene que ser con disciplina, es decir, tú cada día tienes que levantarte pensando en conseguir tu objetivo. Es mucho trabajo, mucha disciplina, mucho rigor. No quedarse en los laureles, no descansar en que las cosas te van a llegar solas, sino que buscarlas. Ser tu propio manager, generar muchas redes, también te sirve, o lo que yo decía de las redes sociales. Ocupar todos los recursos, pues está todo para que uno llegue y lo ocupe no más. Tener disciplina.

En este sentido, como tú hablabas sobre disciplina y por lo de la misma carrera, ¿qué opinas sobre las demandas que los jóvenes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, están pidiendo en relación a su carga académica? ¿Esto pasa en artes? ¿Es mucho el trabajo que conlleva la carrera en sí, ya sea al momento de estudiar o después al ejercer?

No sé si las mallas actuales sean más complicadas o más difíciles, pero sí es complicado. Es complicado abordar una obra de arte o una carrera. Yo valoro mucho a quien logra terminarla, porque es altísimo el costo. En mi caso yo vivía en una comuna periférica y tenía que trasladarme en locomoción cuatro horas diarias para poder llegar a mi facultad. Yo creo que sí, uno vive estresado siempre, así que estoy de acuerdo con sus demandas.

Foto Diario La Hora

Al momento de ejercer, ¿pasaste por discriminación de género en tus distintos trabajos, ya sea por salario o que alguien del sexo opuesto te haya hecho saber que se sentía superior a ti, o cosas de ese tipo?

Sí, discriminación de género sí. Estuve en trabajos en donde mi jefe no había estudiado nada, pero ganaba tres veces más de lo que ganábamos nosotras las mujeres, y todas tituladas de diferentes universidades. Entonces había una diferencia de sueldo. Tampoco se nos dio la oportunidad de mostrar nuestras capacidades. Siempre teníamos que estar subyugadas a lo que él diseñaba, pues en el caso de una obra, era él quien dibujaba, diseñaba, el que determinaba los colores, etc.

Él era una persona que no estaba preparada, pero pasaba por alto nuestra opinión, o sea ni siquiera podíamos manifestarla, porque era como una pérdida de tiempo, o como  faltarle el respeto. Nosotras todas pasamos por una universidad y por carreras donde manejábamos esos temas y la verdad que no se nos tomaba en cuenta, pues éramos como simples ejecutoras de sus ideas.

El arte en el futuro

Como una gran fan del músico Jorge González, sueña con poder homenajearlo realizando un gran mural de mosaicos en su honor. También mira a futuro y cree que el arte se irá tomando los espacios públicos poco a poco.

¿Con qué proyectos sueña a futuro a  nivel personal en el ámbito de las artes? ¿Algún tipo de mural que le gustaría hacer a futuro?

Es como súper fan, pero me gustaría homenajear a Jorge González, jaja. Hacer un mural en su comuna relacionado con él.

¿Ahí no incluiría a los demás exintegrantes de Los Prisioneros?

No, sólo a él.

¿Y si le pidieran hacer a la banda completa, tampoco lo haría?

No.

Y a nivel internacional, es decir, si pudiera homenajear a algún artista o cantante extranjero, ¿a quién le gustaría homenajear con un mural?

A Gustavo Cerati me gustaría, en Buenos Aires, jaja. Pero a nivel personal, me gustaría realizar un mural cada año, como de aquí a mis 50, me gustaría hacer eso.

¿Cómo ve el contexto cultural en Chile en unos 20 años más?

Mucho más amplio, porque siento que el arte ya se tomó los espacios públicos, se tomó cada rincón aunque quieran establecer leyes donde se delimite el contenido de las obras, yo creo que no lo van a lograr. Ni con muchas cámaras, ni con mucha vigilancia, ni con muchos drones. El arte está en la calle, desde siempre lo ha estado, y ahora mucho más.

Me encanta que los edificios se llenen de colores. Que los edificios que tienen toda una carga política, ahora tengan toda una carga cultural. Y como lo mencionaba antes, siempre participan los vecinos, entonces me parece súper valioso eso. Ojalá que eso se pudiera replicar en todos los barrios.

Y si se tratara en este caso de hacer obras en espacios cerrados, como galerías de arte o museos, ¿está a favor de este tipo de arte? ¿O prefiere trabajar en espacios públicos, que sea más popular, no tan elitista como el otro tipo de obras?

No, yo quiero solamente dedicarme al arte público. Al espacio público, a la calle, adonde transita el ciudadano común y corriente, el que se traslada en bicicleta, en micro, en metro. Porque son personas que por su carga diaria, por su rutina, por sus tantas horas laborales, no tienen acceso, no tienen tiempo para visitar una galería, o les da lata simplemente.

De hecho, a veces hay jornadas de arte que son gratuitas, pero la gente no va. Además creo que el arte público es mucho más impactante, por el tamaño de las obras, por la materialidad. Prefiero cien por ciento el arte público.

¿Y le gustaría que en unos 50 años más todo tipo de arte, ya sea desde el más elitista hasta el más popular, estuviera inserto en todas las clases sociales en este país? ¿O piensa que ese arte es demasiado elitista para pertenecer a los barrios más populares o prefiere abrir el arte a todos?

¡A todos! Hay espacios súper buenos que se han ido creando. Ahora hay un museo de arte acá en Cerrillos, que tiene mucha actividad y oferta cultural para las personas. Es cosa que a lo mejor, existan más líderes artísticos, en los barrios. Que se formaran más agentes que promuevan el arte, pero este arte más conceptual, más de pensar, más de opinión, etc. Entonces formar a estas personas, para que ellos sean líderes para que arrastren a otros. No solo líderes políticos o sociales, sino que también existan estos líderes culturales.

¿Esa formación tendría que ser desde los mismos colegios, con más horas de educación artística, para que los niños se vayan formando desde pequeños?

Sí, son muy pocas las horas destinadas al arte, son muy miserables. O sea, dos horas a la semana me parece nada, con todo lo que se puede lograr en una persona enseñándole arte. Las personas tienen que formarse artísticamente desde los colegios, desde los municipios, no sé cómo llegar a las bases, pero sí creo que puede ser desde los colegios.

En los talleres hay muy poca participación, a pesar de que hay interés, o al menos más interés que en otros años y que cada vez es mayor, pero igual es poco. O sea, hay muchos talleres que son gratuitos, y que tienen súper buenos profes, pero la gente no va a clases, y eso que no tienen que pagar ni los materiales.

 Son muy pocas las personas que los ocupan y lo valoran, no sé a qué se debe. Si es la televisión, o las teleseries turcas, jaja. Todavía no logro dar con qué, pero me tocó el año pasado trabajar para un centro cultural, y era baja la participación.

¿Y esta participación de qué rango etario es más o menos?

Ahora la que está participando más, es la tercera edad. Pero los niños no llegan, los jóvenes ni las señoras. Me imagino que por temas laborales, o de sus hijos, no sé. El año pasado participé de un seminario donde le dimos muchas vueltas a ese asunto, pero todavía no logro dar con la solución.

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