Maritza Damann, activista en Puchuncaví sobre el envenenamiento del sector: “Somos gente sacrificable”

Escrito por el 30 Enero 2019

Maritza Damann es orfebre y una de las voceras del movimiento Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia Quintero-Puchuncaví. En este relato, la ex presidenta del Sindicato de Artesanos que reside en el cordón industrial denuncia que los peaks de contaminación no son nuevos, ya que la situación que afecta a la zona se arrastra desde el siglo pasado, enfermando a la población ante la pasividad de los gobiernos de turno.

   Maritza Damann, activista en                       Puchuncaví

Soy artesana hace 35 años y tengo mi taller en la caleta de Horcón, un pueblo que pertenece a la comuna de Puchuncaví que está contaminada hace 50 años. Los episodios de intoxicación ocurridos entre agosto y septiembre no son nuevos, la contaminación es una forma de vida acá.

Cada vez que desembarca carbón en la zona, el mineral permanece derramado en la playa por al menos una semana. Desde que existen las termoeléctricas esto se vive día a día, en medio de un paisaje de quitasoles, gente en el mar y niños jugando en una arena oscurecida por la roca subterránea.

Somos gente sacrificable, somos población vulnerable que vive de la pesca artesanal y la agricultura. Hay más de una zona de sacrificio en este país, y la mayoría están ubicadas en lugares estratégicos para la economía chilena, con bahías asequibles para los barcos.

Mujeres de Zona de Sacrificio Quintero-Puchuncaví nace en 2015, tras la disolución de otra organización medioambiental. Nosotras hemos encabezado la mayoría de las manifestaciones, desde antes de los últimos incidentes aparecidos en la prensa.

Junto a otros movimientos fuimos tildadas de terroristas ambientales, las que “siempre hablan de la misma tontera”. Eso siempre sucede en lugares como este, la gente naturaliza las empresas, incluso antes en el escudo de Puchuncaví estaba la chimenea de Enami, hoy en día Codelco ¡una cosa insólita!

A veces hay olor a gas, en otras ocasiones se siente hedor a ácido sulfúrico y es que esto no es un problema de gobierno, es un problema de Estado. El Estado ha sido negligente y genocida. El Estado ha sido insensible con la realidad de todos los habitantes de la Quinta región.

Hoy 12 de enero,en plena temporada de verano, así nuevamente amaneció nuestra playa de Ventanas – Puchuncavi. Ya van de más de 500 varamientos de carbón y la Autoridad Marítima no es capaz de controlar los sucesivos vertimientos al mar y playa, tanto del Puerto de Ventanas como AES – Gener”.

Envenenamientos sin diagnóstico

Septiembre estuvo muerto. La gente nerviosa, preocupada del próximo periodo estival, pero el Gobierno encontró la solución para apaciguar eso. Desde el mes de octubre que no somos noticia, estamos igual que en Santiago con una alerta temprana, entonces la Intendencia decreta que tenemos “restricción para respirar”, así le puse yo. Esto se repite tres veces a la semana más o menos.

Cuando se instalaron los hospitales de campaña, funcionaban en horario de oficina y duraron un mes. Nosotros pensábamos que estaban mejor implementados que el Hospital de Quintero y resulta que no venían con un toxicólogo. Fue una medida parche.

Diagnosticaban a todos de forma diversa, algunos con cefalea, otros con dolor de guata, vómitos, pero ninguno con intoxicación. Muchas organizaciones incluyeron en sus petitorios que se paralizara el parque industrial para investigar cuál era la empresa responsable que había efectuado estos peaks de contaminación.

El Gobierno hizo oídos sordos y canceló la vida de la gente: cerraron los colegios, las madres tuvieron que dejar de trabajar para cuidar a sus hijos, los niños no estaban recibiendo la colación de la Junaeb. En septiembre no tuvimos ramadas, no tuvimos cueca, no tuvimos nada.

La mayoría de los niños si no tienen una enfermedad respiratoria, tienen algún problema relacionado con el aprendizaje. Ahora con los últimos resultados de la PSU los jóvenes bajaron su rendimiento, pero ¿qué más se puede esperar si los niños viven en una zona llena de plomo?

Se cierran las escuelas en vez de cerrar las industrias, los niños faltaron casi un mes a clases, fue algo super violento para ellos.

               Playa de Puchuncaví

La contaminación se les nota en la piel

Las empresas siempre ofrecen migajas y la gente se conforma. Acá te ofrecen progreso, trabajo, un montón de cosas ¿cierto? La verdad es que el trabajo existe mientras se construye la industria y ahí contratan mano de obra local, pero cuando las echan a funcionar, buscan mano de obra calificada.

La gente que ha trabajado en Codelco por años, la contaminación se les nota en la piel ¿no has visto a los hombres de verde? A ellos se les nota a simple vista, tienen unos puritos, unas manchas incrustadas. Cuando ocurrió el último envenenamiento masivo también hubo chicos que experimentaron alergias en su piel. Habría de preguntarse si era por el estrés de la situación o la contaminación, porque esto te baja las defensas, afecta el sistema inmunológico.

Agua muerta en un cordón industrial

Nuestra organización recibió asesoramiento de la ONG norteamericana Waterkeeper, que nos enseñó a extraer muestras de agua. La realidad nos golpeó en la nariz cuando descubrimos que entre los esteros, los pozos y el mar se concentran alrededor de 12 metales pesados. Está todo contaminado.

“Katta Alonso, habitante de Ventanas Alto, Puchuncaví y presidenta de Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia, junta con Cristina Lux y Alejandra Donoso, abogadas de la Defensoría Ambiental, fueron las representantes en el tercer ciclo del Examen Periódico Universal (EPU) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).”

Yo compro bidones, pero en general la gente consume las APR (agua potable rural). El 11 de diciembre pasado, una delegación viajó a Ginebra para denunciar toda esta situación ante la ONU mediante el Examen periódico Universal (EPU) con el apoyo del Colegio Médico, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Fundación Terram y Defensoría Ambiental.

Se presentaron 14 EPU relacionados con derechos humanos y medioambiente, un hecho histórico porque nunca se habían entregado tantos. Eso nos esperanzó porque hemos trabajado todo el año, aprendimos un montón de cosas.

 

Queremos saber la verdad para hacer justicia

Sobre la muerte de Alejandro Castro, nosotros queremos que el Fiscal a cargo tenga una resolución lo antes posible para la tranquilidad de la familia y de sus compañeros de trabajo del Sindicato de Pescadores S-24. Hay mucha cosa turbia, pero más que convertirlo en un mártir, queremos saber la verdad para hacer justicia.

La mayoría de los dirigentes que se oponen a este supuesto progreso, viven con amenaza de muerte, esto está amparado en la fuerza pública y los Gobiernos de turno. A pesar de esto, el activismo es algo que no se deja nunca.

Por Constanza Cabrera, estudiante de periodismo UChile

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