Mario Sobarzo, OPECH: «El movimiento estudiantil ha permeado transversalmente la movilización actual»

Escrito por el diciembre 26, 2019

En el contexto de las movilizaciones sociales que han marcado la agenda estos últimos meses, Radio JGM conversó con el integrante del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), Mario Sobarzo, quien criticó a Marcela Cubillos y Felipe Alessandri por la estigmatización del movimiento estudiantil secundario, junto con destacar la importancia de los escolares en desatar el inicio de la revuelta social. Además, señaló puntos claves a discutir frente a la redacción de una nueva Constitución.

Hace poco más de dos meses, las evasiones masivas convocadas por estudiantes secundarios y secundarias dio inicio a extensas jornadas de movilizaciones en el país. La gratuidad en la educación, poner fin al endeudamiento y avanzar hacia una educación no sexista han sido las demandas principales dentro del movimiento social, lo que ha sido ignorado por el Gobierno de Sebastián Piñera, sumando así más puntos negativos al trabajo de Marcela Cubillos al mando del Ministerio de Educación (Mineduc).

Sobre este tema, además de lo que se avecina en el debate en torno a educación en el proceso constituyente, Radio JGM conversó con el académico de la Universidad de Santiago (USACH) e integrante del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), Mario Sobarzo.

¿Cómo ve la demanda por una educación integral en el contexto actual? 

Aunque el contexto es innegable, lo cierto es que la educación es siempre una herramienta de transformación social, eso lo sabemos desde muy antiguo. En este sentido, creo que lo que emergió el 18 de octubre es la disolución de ciertos supuestos educativos y políticos sobre los que hemos construido la escuela y la universidad. Sin embargo, por ello mismo es muy preocupante que el Mineduc y otros ministerios con políticas de gobierno vinculadas a ámbitos educativos sigan profundizando estrategias neoliberales. Es impresentable que a dos meses de iniciada la revuelta popular aún no tengamos una propuesta respecto a temas urgentes como el endeudamiento educativo o sobre cómo sigue el proceso de desmunicipalización, que hasta aquí ha sido horrorosamente implementado, más allá aún de sus errores de diseño.

El movimiento estudiantil secundario ha permeado en forma transversal la movilización actual, dando incluso el puntapié inicial con el llamado a la evasión del Metro. Creo que el movimiento secundario es el que tiene más trayectoria de las últimas dos décadas, sus conceptos e ideas fundamentales terminaron y van a seguir siendo incorporadas en las luchas por la búsqueda del sentido que se nos vienen durante el próximo año.

El inicio de esta revuelta social se dio en medio de manifestaciones de estudiantes secundarios, ¿qué refleja esto respecto a la precarización y criminalización sistemática de esas comunidades educativas?

Mario Sobarzo, integrante de OPECH

Pocos sujetos sociales han sufrido la estigmatización de la juventud popular. Quizá el otro actor político relevante es el movimiento mapuche, que ha vivido un proceso exacerbado del mismo patrón político.

Pero existe una precariedad económica que es vergonzosa para un país que gusta igualarse con los de la OCDE, creo que la experiencia escolar en el mundo popular logra configurar redes de solidaridad y sentido que van en paralelo a la estructura de la propia escuela y son extremadamente ricas existencialmente. Las y los jóvenes chilenos viven su experiencia escolar como algo árido, sin sentido, pero a la vez valoran su pertenencia a la comunidad del mundo secundario.

El sistema escolar chileno es el lugar de cruce, un quiasma, de todas las contradicciones sociales, económicas y políticas que afectan al país. Piénsese, por ejemplo, en la cosmética ley General de Educación, que modernizó el lenguaje respecto a la LOCE, mientras seguía permitiendo el lucro, fomentaba la privatización de la educación y consideraba a la educación pública como un mero añadido. Incluso, durante el paro docente de este año, Cubillos llegó a decir que el sistema de educación pública en paro representaba apenas el 16% de los/as estudiantes y que ella debía preocuparse por la totalidad del sistema. Es decir, tenemos una casta política, que como sus hijos no se educan en escuelas públicas, sencillamente no les importan.-

¿Cree que las acciones criminalizadoras contra estudiantes secundarios realizadas por el alcalde Alessandri contribuyeron a todo lo que detonó desde el 18 de octubre?

Creo que cuando veamos en perspectiva el comportamiento del alcalde Alessandri, aparecerá un sujeto bastante incompetente, con desconocimiento total y mala asesoría en temas de educación. En una comuna como Santiago esto es imperdonable, pues tienes varios de los liceos más antiguos y que han aportado a constituir el país que conocemos. El alcalde nunca fue capaz de dimensionar la importancia de estos, probablemente porque no conoce los liceos que tiene a su cargo y no aquilató su responsabilidad como sostenedor.

De todos modos, insisto en no personalizar los problemas, pues tampoco con los anteriores alcaldes se avanzó demasiado. La experiencia debiera indicarnos que, sin la participación de las comunidades y su real empoderamiento, los procesos educativos están condenados a repetir patrones que no funcionan. Lo increíble es que hay mucha evidencia internacional sobre esto, pero acá existe una casta que sigue escuchando especialistas que vienen con respuestas maqueteadas y sin oír a quienes se les va a pedir que cooperen con ellas. Es un despropósito.

La ministra representa el ADN auténticamente puro de la derecha más reaccionaria

Respecto al trabajo de la ministra Cubillos y el Mineduc en general, ¿cómo ve que ha sido su respuesta frente al cierre del año escolar en liceos como el Instituto Nacional o el INBA, además de las condiciones en que se licenciaron las estudiantes del Liceo 1?

La ministra se encuentra en el top de las peores ministras de Educación que hayamos tenido hasta ahora. Y eso que hemos tenido hartos y varios han cometido errores catastróficos, como el CAE o el financiamiento compartido. Incluso se podría señalar que la ministra fue la punta de lanza de la declaración de guerra que hizo Sebastián Piñera después del 18 de octubre, desde mucho antes con Aula Segura. A pesar que la mayoría del mundo académico señaló que esta ley iba a aumentar los niveles de violencia y enfrentamientos en las escuelas y liceos, la ministra decidió jugarse su capital político en aprobarla. No entendió que el látigo no sirve para controlar a alguien que ha adquirido conciencia de su libertad, pero la ministra pensó que era posible convertir el liceo actual en el modelo disciplinario del siglo XIX.

Aula Segura fracasó. Sin embargo, la ministra sigue en el cargo e implementando nuevas formas de privatización que hasta hace poco no existían. Anunció la creación de nuevos liceos bicentenario, incrementando la competencia al interior del sistema público. La persecución sobre los estudiantes del Instituto Nacional, Liceo 1 o INBA, son corolarios de este comportamiento. La ministra representa el ADN auténticamente puro de la derecha más reaccionaria, es una fiel representante de la UDI.

Frente al próximo proceso constituyente, ¿qué aspectos relacionados a la educación deben discutirse de forma primordial en la redacción de una nueva Constitución?

OPECH hizo un texto bastante claro sobre esto. Si no avanzamos en la garantía del derecho a la educación de los estudiantes, difícilmente podremos sentarnos a discutir sobre otras cosas. Hoy el sujeto de ese derecho son los padres y el Estado ni siquiera alcanza a ser verdadero garante. Sin embargo, si avanzamos un poco más, nos encontramos con que existe una concatenación de intereses no menor al interior de los partidos políticos, en defensa de la libertad educativa, entendida como emprendimiento económico. Tampoco es suficientemente clara la diferencia entre la influencia religiosa en la educación en el contexto de un Estado Laico, que debiera exigir a quienes desean recibir recursos económicos públicos, el respeto de este principio de laicidad. O el rol central de la educación pública como eje de la reconstrucción de un sentido de país.

Allamand fue muy específico en señalar que en los temas donde no existe acuerdo, debería primar el actual orden constitucional. Esta será la gran batalla de la nueva Constitución, pero no se peleará en el ámbito constituyente, sino en el mundo social. Si las fuerzas transformadoras que han venido levantando una interpretación de la crisis y una respuesta profunda a ella, consiguen convencer a la mayoría de la sociedad, tal vez sea posible torcerle la mano a la amplia gama de intereses económicos, políticos, sociales y religiosos que defenderán su sistema educativo con uñas y dientes. Sin embargo, es una lucha que se perfila como muy dura.

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