[#FECH2017] Marcos Vargas: El bastión de la centro-derecha en la U. de Chile

Escrito por el noviembre 4, 2016

La ideología conservadora de este estudiante de Derecho no le ha acomplejado dentro de la universidad. Tras seis años de iniciado su camino en la política universitaria junto a la CDU, viste el mismo celeste de su campaña con una prolijidad que no es propia de su oficina en la FECh, donde se prepara para disputar nuevamente la federación.

Por Camila Magnet Morales

“¿Vamos a mi oficina que hay menos ruido?”, propone el Secretario ejecutivo de la FECh antes de sentarse entre un desorden donde, probablemente, sólo él se podría ubicar. Está rodeado de papeles, libros, manuales y panfletos, con una gran pizarra vacía que titula “horario” frente a él y con una cafetera algo manchada que pareciera servir el quinto vaso del día. Luego de revisar el computador y responder unos Whatsapps se disculpa: “Perdón por el caos, es que con todo esto de la campaña…”.

Marcos Vargas Aceituno (23), en contraste con su zona de trabajo, está ordenado. Parece sacado de su afiche de la Centro Derecha Universitaria (CDU): pelo corto y barba prolijamente cuidados, bermudas beige y un sweater del infaltable celeste que combina con todas sus campañas políticas desde el 2011. Al menos en periodos de campañas, no se le ve vistiendo otro color, con la intención de crear identidad política. Cuenta que “para las elecciones pasadas me compré cuatro poleras y eran todas iguales: celeste”.

Marcos Vargas, candidato a presidente Fech por la lista D: ¡Atrévete!

Marcos Vargas, candidato a presidente Fech por la lista D: ¡Atrévete!

En su primer año de Derecho inició su camino en la política universitaria tras identificarse con el movimiento que hoy preside y con el que pretende disputar nuevamente la federación de estudiantes. Han pasado casi seis años desde entonces, pero sus intenciones de posicionar a la centro derecha se mantienen, al igual que el eslogan que han levantado: “Atrévete a pensar diferente”.

“Para el 2010 le dije a mi mamá que iba a salir Piñera, entre medio en talla y que estaba seguro, y cuando ganó empecé a estar pendiente de toda la cuestión política. Desde ahí seguí harto a Andrés Allamand, porque su trayectoria es brígida y es loable lo que ha hecho”, cuenta Marcos buscando una explicación por su interés y seguimiento a la derecha, pues ninguno de sus padres se define con algún color político.

¿Tus papás votaron por el Sí o por el No?

“Mi papá no votó porque era muy chico y no estoy seguro si mi mamá votó, pero si lo hizo, fue por el No. Además, hace años ella fue votante por la concertación. Quizás pueda identificar más a mi familia paterna como un poco más de derecha porque se construyó la carretera Austral y mis bisabuelos habían venido a colonizar donde no había nada. Entonces hubo hartos avances progresivos que coinciden con Pinochet, pero no hay ningún militante en mi familia”.

Marcos nació en Viña del Mar, pero fue criado en la XI región de Aysén, en un pueblo llamado Puerto río tranquilo, 220 kilómetros al sur de Coyhaique. A los 12 años se mudó devuelta a la ciudad jardín, donde vivió con sus abuelos, padres de su mamá, y su hermana Valeria, quien cursa primer año en la Escuela Naval. “Es sacrificado para ella, pero estamos muy contentos y orgullosos como familia porque le está sirviendo a la patria”, comenta Marcos aún algo pendiente de sus dispositivos electrónicos.

Confiesa que es disperso, “medio hiperkinético” y que le gusta hacer varias cosas al mismo tiempo. Quizás el gran horario en blanco tenga cierto sentido, pues no debe ser fácil establecer uno permanente si “todos los días tengo que preocuparme de la carrera, de la FECh y de administrar la hostería de mi abuela en Puerto río tranquilo”. Sin embargo, logra identificar como parte de una inexistente rutina leer los diarios en la mañana con una taza de café. El resto del día, sufre los mismos efectos que el universitario promedio: falta de ejercicio, comer a deshora y un estrés ineludible.

De hecho, el año pasado luego de un fructífero periodo de campaña para la CDU, Marcos se encerró cinco días en esta misma oficina, apagó el celular y cerró Facebook, para que el 22 de diciembre se enfrentara a nada menos que a ocho evaluaciones. “No estoy exagerando al decir que fueron ocho. No en todas saqué azul, ni cagando, pero pasé todo”, cuenta, sirviéndose nuevamente de la cafetera que durante esos días jugó un rol de mejor amiga.

De todos modos, él admite que se ha tomado la universidad con calma, porque entró con 17 años y sabía que podía tomarse un año más. Entre risas, explica que su ingreso prematuro a Derecho se debe a que “nunca me gradué del jardín. Me aburrí y entré a los cinco años a primero básico”.

¿Has tenido algún conflicto por ser de derecha en la Chile?

“No… Quizás un poco por la presión social que siente cualquiera que no tiene el pensamiento mayoritario en la universidad. Por eso mismo la lista se llama “Atrévete”, porque para mucha gente es un complejo ser de derecha. En general, no me llevo mal con personas que tengan otra ideología. De hecho, en mi círculo más cercano no hay nadie que milite o algo por el estilo”.

Marcos en la casa Fech, donde actualmente se desempeña como Secretario Ejecutivo

Marcos en la casa Fech, donde actualmente se desempeña como Secretario Ejecutivo

En la misma línea, Marcos asegura no tener “nada contra las marchas”, pero, personalmente, prefiere no asistir a las que son por la educación. “Sinceramente, no es algo que me mueva. Creo que se han perdido los objetivos del 2011”, dice agregando que sí participó en la de “Ni una menos”, para detener la violencia contra la mujer, pero también porque condena todo tipo de violencia.

“Muchos grupos de izquierda no condenan la violencia, como la de las marchas, la de los capucha; nosotros sí la condenamos. Yo no creo en la violencia como un método político, un método social, un método de nada. Creo que la única fuerza que puede existir es la de las fuerzas públicas, dentro de los marcos de Estado de derecho”, sentencia. Como buen conservador, da su discurso apelando constantemente a la legalidad de los hechos, como si la Constitución chilena fuera la Biblia de este católico no practicante.

Marcos es consciente de que la institución estatal actúa muchas veces sin criterio y es categórico al decir que en eso se debe tomar responsabilidades administrativas. “Pero decir que Carabineros está sistemáticamente intentando agitar las marchas o provocar a los estudiantes es exagerado. Creo que no es así”, agrega.

¿Y qué opinas de la violencia ejercida en dictadura?

“Obviamente que lo condeno. Creo que el Gobierno Militar fue una dictadura, lo digo sin complejo, y fue un periodo histórico donde sí se violaron sistemáticamente los Derechos Humanos. Ahora, restregar a las nuevas generaciones políticas una dictadura de hace más de 26 años, como si fuéramos herederos de gente loca como la de la DINA, no tiene ningún sentido. Como en foros en que me han dicho “pinochetista, violador de los Derechos Humanos”… Creo que es un argumento que no ha lugar porque en ese tiempo no existía y no tengo por qué hacerme cargo de algo que condeno”.

Marcos agrega que en democracia también ha habido violaciones de Derechos Humanos que se han mantenido impunes. Pone de ejemplo el asesinato de Jaime Guzmán, aunque no tenga lineamientos gremialistas, y enfatiza que este hecho “no hace menos mala la dictadura”.

Una vez finalizada esta reflexión, deja el computador con la página de la hostería abierta, la cafetera vacía y sale de la oficina con celular en mano a sacarse unas fotografías. En efecto, parece tener buena relación con los integrantes de las listas de izquierda que se preparan para las elecciones de la FECh. Aunque con convicción en las ideas conservadoras que promueve y en que la centro derecha debe posicionarse en la Casa de Bello, entre risas, confusión y posible temor, piensa “no sé a qué me expuse con esta entrevista”.

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