Marchan estudiantes, abogados, fiscales y paraguas ¿Qué está pasando en Hong Kong?

Escrito por el 19 Junio 2019

Las calles más importantes de Hong Kong fueron obstruidas el domingo pasado por una gran manifestación con una convocatoria de cerca de dos millones de personas. La ex colonia británica ha vuelto a alzar su voz desde la icónica “Revolución de los Paraguas” del 2014. Esta vez los ciudadanos se manifiestan  en contra de una reforma a las leyes de extradición que podrían poner en riesgo su autonomía y las garantías de su sistema judicial. 

Un proyecto de ley que autorizaría la extradición de criminales y sospechosos a China, ha desatado una serie de protestas en Hong Kong, ciudad que conserva un alto grado de autonomía con respecto del régimen chino. La manifestación, que busca ser pacífica desde su organización, se tornó violenta luego de la fuerte represión ejercida por los cuerpos policiales de la ciudad, la cual ha llevado a algunos medios a señalar que es la represión más violenta desde que Hong Kong volvió a ser territorio chino. Los manifestantes, que parecen haber aprendido de su participación en las protestas del 2014, están lejos de desanimarse ante la violencia y han prometido mantener la presión.

“¡Habla con nosotros! ¡Carrie Lam, dimite! ¡Retirada del proyecto de ley”, corearon varios miles de jóvenes este lunes en una nueva jornada de manifestación en frente de la sede gubernamental, pidiendo la dimisión de Carrie Lam, la jefa de Gobierno de Hong Kong.

La génesis de la polémica: el femicidio de Poon Hiu-Wing

Todo el conflicto se originó a raíz de un crimen cometido en febrero de 2018 en Taipei, capital de Taiwan. Chan Tong-kai, un joven de 19 años, viajó desde su residencia en Hong Kong junto a su novia, Poon Hiu-wing, de 20 años, quien estaba embarazada, a celebrar el día de San Valentín. En medio de esas vacaciones el joven la estranguló, escondió el cuerpo dentro de una maleta que dejó cerca de una estación de metro y huyó de vuelta a Hong Kong.

En marzo de ese año Chan Tong-kai confesó todo. Sin embargo, en Hong Kong fue condenado a sólo 29 meses de prisión por el cargo de malversación y no por femicidio, mientras que desde Taipei solicitaban su detención por asesinato. Se enviaron varios pedidos de extradición al gobierno hongkones que no obtuvieron respuesta ya que entre Hong Kong y Taiwán no existe un acuerdo de extradición, tal como tampoco existe ese acuerdo entre China y Hong Kong.

Fue en febrero de 2019, cerca de la fecha de conmemoración de la muerte de la joven, que Carrie Lam, jefa de gobierno de Hong Kong, anunció una propuesta de ley que buscaba permitir las extradiciones a otras jurisdicciones, entre ellas Taiwán y China Continental.

¿Cuál es el problema?

A los ciudadanos y residentes de Hong Kong les preocupa este proyecto de ley que podría dejarlos más susceptibles a la coerción política de China, erosionando la autonomía del territorio. Se desconfía del sistema judicial chino que ofrece pobres protecciones legales a los acusados de haber cometido algún crimen.

Los temores principales de los residentes hongkoneses son dos. Por un lado, se teme que Pekín pueda solicitar a cualquier activista local o disidente que considere peligroso bajo cualquier excusa y que éste pueda ser enviado a China continental y ser juzgado sin garantías de un proceso justo, ni de que se respeten sus derechos humanos. Por otro lado, existe la preocupación de que la ciudad pierda su status de jurisdicción independiente de China, perdiendo con ello ciertos derechos y libertades que en el territorio continental son negados

“No hay nada que los tribunales puedan hacer para asegurar que los defendidos reciban un juicio justo y un proceso adecuado tras ser extraditados a esa jurisdicción” declaró el abogado Dennis Kwok, organizador de la marcha silenciosa de los abogados.

En 1997, el gobierno británico devolvió el territorio de Hong Kong al gobierno chino. No obstante, Hong Kong mantuvo su autonomía del continente bajo el principio de “un país, dos sistemas”. De esa manera ha mantenido su independencia judicial, legislativa, su propios sistema económico con el dólar de Hong Kong como moneda. Quienes residen en Hong Kong gozan de ciertas libertades civiles que no son del todo respetadas en China, como libertad de expresión, de prensa y de reunión que son pasadas a llevar por las autoridades chinas.

Hong Kong, un pueblo que se manifiesta y resiste

Desde el anuncio del proyecto de ley de extradición, se han llevado a cabo diversas formas de manifestación en contra de éste. Aunque la mayoría de los protestantes son jóvenes y estudiantes, han recibido bastante apoyo de otros grupos de la sociedad como abogados, académicos e instituciones religiosas. El 6 de junio aconteció la marcha silenciosa de abogados, fiscales, estudiantes de Derecho y Académicos de Hong Kong para que se retire la propuesta, convocando a cerca de 3.000 personas, todos vestidos de negro.

En la Universidad de Hong Kong, una serie de académicos, intelectuales y profesores participaron de una huelga de hambre como protesta al proyecto de ley de extradición.

“Ser un pueblo obediente, un pueblo manso, no es una buena estrategia ¿Crees que un Gobierno se va a preocupar de ti si sabe que eres débil? Hay que ser una sociedad fuerte si quieres tener un futuro. Papá Estado no será bueno contigo si le haces caso en todo.”. Comentó Petula Ho, docente de Trabajo Social en la Universidad de Hong Kong, participante también de la huelga de hambre.

Hong Kong ya ha tenido históricas manifestaciones como la conocida “Revolución de los Paraguas” del 2014, llamada así ya que los protestantes utilizaban paraguas amarillos  donde miles de personas, principalmente estudiantes escolares y universitarios, acamparon en las calles de la ciudad durante tres meses para exigir elecciones completamente democráticas. Si bien, esta manifestación no tuvo los resultados esperados y varios de sus líderes terminaron en la cárcel, marcó la vida de gran parte de los ciudadanos hongkonenes y, sobretodo, para su juventud.

“No importa cómo intenten silenciarnos, pronto habrá más marchas y más actos de protesta”, declaró Joshua Wong, el líder estudiantil que ha salido recién de la cárcel donde estuvo por cargos relacionados a su rol en la Revolución de los Paraguas.

Protestantes acampando en las calles donde se ubica el centro financiero de Hong Kong, obstruyendo el tránsito. Esta manifestación duró tres meses.

De momento el gobierno de la ex colonia ha “suspendido” el proyecto de ley sin proponer una nueva fecha para retomarlo, la jefa de gobierno, Carrie Lam, ha pedido disculpas públicas y ha solicitado que le den una segunda oportunidad. Los manifestantes han declarado que mantendrán la presión, las protestas y exigen la dimisión de Carrie Lam. Uno de los aspectos que más preocupa a los jóvenes es que la jefa de gobierno no ha comentado nada sobre no presentar cargos en contra los participantes de las concentraciones ocurridas las semanas pasadas y que fueron calificadas como “disturbios”, denominación que podría significar hasta diez años de cárcel para quienes sean acusados.

“Lam ya no puede gobernar de manera efectiva Hong Kong. Ha pedido una segunda oportunidad, pero algunos de sus errores han sido tan graves que no la merece. Por eso insistimos en que renuncie”. Sostiene Bonnie Leung, vocera del Frente de Derechos Civiles y Humanos de Hong Kong.

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