Malnutrición en Chile: una desigualdad invisibilizada

Escrito por el mayo 6, 2021

A medida que continúa la pandemia, se siguen evidenciando distintos problemas que afectan a la sociedad civil. En este caso, los problemas nutricionales se han agravado tras la crisis sanitaria y son foco de preocupación.

La Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) reveló en el Mapa Nutricional 2020, basado en la Encuesta de Vulnerabilidad Junaeb, que los índices de desnutrición en Chile aumentaron su prevalencia, de un 1,8% a 2,6%, entre 2019 y 2020. La cifra alarmó a expertos, entre ellos el director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, Francisco Pérez, quien expresó su preocupación en diversos medios de comunicación.

Una de las principales razones detrás de este fenómeno es la pandemia del coronavirus y la crisis económica. El investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp), Miguel Albacete, sostuvo que el impacto de la crisis en el plano nutricional ha demostrado que hay un problema con las ayudas gubernamentales, que no han podido confrontar.

«Se está reflejando un impacto que no se está evitando con las ayudas públicas. Si estas contribuyen en mayor o menor medida es un análisis mucho más complejo. Pero desde luego, están lejos de ser perfectas en cuanto a eliminar el impacto (nutricional) de la pandemia’’, declaró.

¿Quién asume esta carencia y la precarización de la vida? Según la Encuesta Plaza Pública de Cadem, dentro de los afiliados que efectuará el tercer retiro de sus fondos previsionales, un 34% ocupará el dinero para comprar alimentos e insumos básicos. Una realidad que ha marcado también el primer y segundo retiro. 

Ollas comunes: una ayuda del pueblo para el pueblo

Tras la crisis sanitaria y económica, en 2020 resurgieron las ollas comunes en Chile. Estas, son instancias de autogestión entre distintasOllas comunes Barrio Zapadores comunidades que entregan alimentos a personas que lo necesiten. Su resurgimiento estuvo estrechamente ligado al desempleo y la falta de políticas públicas, además de ser un proceso marcado por diversas manifestaciones que denunciaron el hambre en sectores más vulnerables.

Desde la Olla Común Barrio Zapadores, Mario Mardones declaró que «la olla común representa que el Estado no está asegurando la alimentación de su pueblo, nos abandonaron el año pasado y la gente quedó a la deriva. Fue una instancia para protestar, pero también para unirnos a través de una comida’’. 

Además afirmó que trabajaron el año pasado sirviendo almuerzos para los más necesitados de su comunidad, y actualmente por las restricciones sanitarias están entregando cajas de alimentos.

Obesidad y desnutrición: más cercanos de lo que parecen

De acuerdo a los datos entregados por JUNAEB, la malnutrición por exceso, es decir sobrepeso y obesidad, pasó de un 52% a un 54% en 2020. Si bien este fenómeno tiene diversos factores, uno de ellos es el poco acceso, debido al poder adquisitivo, a alimentos que permitan una dieta balanceada.

La nutricionista y académica del INTA, Nelly Bustos, señaló que «en familias monoparentales o donde exista el desempleo, lo primero que abastecen son alimentos saciadores como el pan, arroz, fideos y papas».  Entonces, «se está en esta situación porque a las personas (más vulnerables) no les alcanza para comprar otros alimentos». 

Desde Rimisp, Miguel Albacete explicó que la desnutrición y la obesidad no son problemas muy diferentes. «Es el mismo problema con expresiones distintas, se habla con frecuencia de la doble cara de la malnutrición. Está muy relacionado con la falta de recursos, la pobreza y la vulnerabilidad».

Derecho a la alimentación

Actualmente la constitución chilena no garantiza de manera explícita el derecho a la alimentación, que podría mejorar el acceso y disponibilidad de alimentos para distintos individuos y comunidades.

La nutricionista Nelly Bustos enfatizó en la importancia de esta norma, y afirmó que «tener el derecho a la alimentación escrito en la constitución generaría un respaldo normativo no menor, para fortalecer todas las orientaciones respecto a una alimentación sana, accesible y disponible».

Pro su parte, el investigador Miguel Albacete añadió que «a duras penas uno podrá ejercer su derecho a la educación o su derecho al trabajo, si el derecho a la alimentación no está garantizado. Actualmente pareciera que si hay alimentos no hay hambre, cuando en realidad es mucho más complejo».

Aun así, desde la comisión de constitución de la cámara de diputados y diputadas, surgió una iniciativa que podría mejorar el acceso universal a alimentos. Se trata de una rebaja al Impuesto de Valor Agregado (IVA) en ciertos productos, incluidos los alimentos y productos básicos.

Actualmente el IVA es de un 19%, pero la indicación busca disminuir este valor a un 10% para alimentos o productos relacionados con la nutrición humana. También, se busca reducir este impuesto a un 4% en productos básicos tales como el pan, la harina, huevos, verduras, entre otros. Se espera que el proyecto sea votado pronto en sala.

En caso de querer apoyar a distintas ollas comunes e instancias de autogestión, haga clic aquí.

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