Libro autogestionado problematiza el (sub)desarrollo de la música independiente en Chile

Escrito por el 10 Julio 2018

El primer libro ecológico del sello independiente Inda Jaus Music ahonda en las dificultades para hacerse un espacio en la escena de la música emergente. Este ejemplar se presenta como insumo para incentivar la discusión en torno a este tema. 

A principios del 2017, el publicista y director del sello Inda Jaus Music, Utzu García, trabajaba en una investigación sobre la música urbana latina y su relación social con la cultura anglosajona. Sin embargo, todo se detuvo cuando hablando con una artista de su sello, se dio cuenta que el difícil camino de la música independiente daba para escribir un libro.

Es bajo esta premisa que nace “El (sub)desarrollo de la música independiente”, un ensayo que se sumerge en la escena de la música independiente chilena, profundizando en los elementos en común y en los errores de diversos proyectos musicales que no llegan a buen puerto, sin importar la calidad de las producciones.

El autor del libro señaló que “este es el resultado de dos años trabajando en la escena independiente y emergente, donde empecé a notar patrones de conducta regulares en la mayoría de los proyectos musicales con los que estaba trabajando“. Según Utzu García era necesaria una obra que rescatara estas experiencias y que sirviese de insumo para que los artistas que se vienen integrando, no repitan estas mismas falencias.

“Recuerdo comentarios en que la gente decía: ‘alguien debería armar un manual y subirlo para que nosotros sepamos lo que tenemos que hacer, porque no cachamos una’. Ahí yo me di cuenta de la información está en internet, pero no estaba canalizada. Entonces hice el trabajo de organizar este tema por tópicos”, explicó García.

El director del sello Inda Jaus Music agregó que esta publicación, más que instalarse como un manual definitivo de lo que hay que hacer en la música, viene a plantear esta discusión. “Lo rico que genera este texto es que antes no existía un documento base para  debatir sobre qué hacemos con la música chilena y cómo lo hacemos”, sostuvo el gestor cultural.

¿Cómo contextulizarías la situación de la industria de la música en Chile actualmente?

Así como gracias a la globalización es mucho más fácil que hace 10 años armar una banda, comprar instrumentos, producir, tener una mesa, un programa, un computador, este mismo proceso ha permitido también que la música chilena no tenga nada que envidiarle al resto de los países. Tenemos que partir de la base de que hoy el mundo tiene los ojos puestos en la música latina. Hoy los que la rompen son Bomba Estéreo, Shakira, Carlos Vives y Luis Fonsi.

El género va por un lado muy distinto a nuestra identidad chilena, que no tiene mucho que ver con lo propiamente latino. Aún así, el pop chileno en España y México se consume mucho. Eso es porque la calidad de la música en Chile no es mala, ha ido mejorando y ese mismo trato de ver cómo se comunican las bandas hacia el exterior, también te permite ir haciendo un filtro.

Generalmente, resulta que cuando ves una banda con un buen trabajo comunicacional te das cuenta que tiene calidad. En cambio, hay otros que con herramientas mucho más precarias te mandan su material y resulta no ser muy bueno a veces. Pero esos son los menos. Los que están hoy buscando el espacio saben que tienen un potencial y lo hacen notar. 

Entonces, lo primero que hay que decirle a la gente que no ha leído el libro y que se sienten muy cercanos a la música es que en Chile se está haciendo un trabajo de excelente factura. Hoy los implementos que tenemos son los mismos que hay en Japón, Inglaterra, Estados Unidos y no tenemos nada que envidiarles. Se está haciendo un muy buen trabajo y por eso se necesita el apoyo del público.

 

Un manual para no repetir los mismos errores

Como director del sello Inda Jaus Music, Utzu García lleva años prestando servicios a gran variedad de artistas emergentes, lo que lo llevó percibir ciertos factores comunes y desaciertos en los que caían distintos grupos de esta escena.

“Uno de los grandes errores de la escena independiente chilena está en la toma de decisiones. Al final estos grupos terminaban trabajando por su propia cuenta, decidiendo que lo que les gustaba estaba bien y se hacía como ellos querían, sin importar el resto”, comentó el autor.

En el texto se expone que un 70% de los errores que llevan a un artista al fracaso comercial son situaciones que cometieron ellos mismos. Esto se puede llevar a diversos ejemplos en torno a la fotografía, la grabación de los temas, la producción, el booking de las tocatas, los diseños de los afiches, entre otros.

A lo largo de su libro, el autor destaca la importancia de la profesionalización de los conjuntos y la seriedad con la que debiesen tomarse los frutos de su trabajo. “Si quieres vivir de la música, tienes que asumir que es un producto, entonces tienes que tratarlo como tal. Esto implica hablar de cadena de valor y de otros conceptos. Ya no es solamente grabar un tema, producirlo y colgarlo en Facebook”, profundizó García.

Otro de los vicios que el autor menciona y que están arraigados dentro de la escena de la música independiente es la falta de auto-crítica y el “chaqueteo” a los músicos, que sí logran alcanzar un cierto nivel de consolidación.

“Ante resultados adversos se cuestionan los méritos del otro, más que hacer una autocrítica y un análisis real del trabajo que están haciendo. El discurso más negativo se impone. En el caso del rock se nota más cuando el artista sale a cuestionar a Gepe, a Camila Gallardo, Saiko, etc. Cuando sale la parrilla de la Cumbre del Rock Chileno dicen: ‘oye, ¿pero esto qué tiene de rock'”, observó Utzu García.

 

Artista independiente, emergente, consolidado y super-ventas

Con la finalidad de clasificar la industria de la música chilena fue que García la dividió en cuatro categorías: artistas independientes, emergentes, consolidados y super-ventas. Los últimos vendrían siendo los primeros, los de mayor renombre a nivel nacional e internacional, teniendo contratos con verdaderas multinacionales de la música como son Sony Music y Warner. Entre estas bandas se encuentran ejemplos como Los Bunkers y Chancho en Piedra.

Los músicos consolidados son aquellos asociados a sellos independientes chilenos, con amplia difusión radial y fama considerable, siendo los favoritos al momento de lograr la cuota del 20% de música chilena en radios nacionales. Entre sus mayores exponentes podemos nombrar a solistas como Gepe y Alex Anwandter.

Entre las otras dos categorías existe un mayor nivel de confusión, ya que muchas veces los términos de independiente y emergente se utilizan de forma indistinta. Sin embargo, Utzu García sostuvo que el nivel de profesionalización de estos conjuntos hace la diferencia.

“Por una parte están los que entienden este juego, que hay una industria, que hay que trabajar y que de a poco se van haciendo espacios. Los otros están más atrás, no saben cómo se hace eso. Muchos se dedican a la música igual que como e hacía hace 20 o 30 años. También, están los que rechazan este tipo de postulados, no tratan su música como un bien de consumo”, aseguró el gestor cultural.

¿Cómo diferencias entre una banda emergente y una independiente? ¿Qué es lo que hace que un grupo supere una categoría para pasar a integrar la otra?

Por ejemplo, una banda de cinco músicos que trabajan solos y sin ayuda de nadie pero ejecutan de buena manera la gestión de redes sociales, las fotografías, los discos y las gestiones con locales ya tiene otra mentalidad más allá de la banda independiente. Al final el tema no es tener o no un trato formal con un sello, si no que tu proyecto esté inmerso en un desarrollo. Lo puedes hacer tú o un externo.

Más que la fachada, aquí lo importante es la acción. Si estoy solo contra el mundo pero tengo esta visión de campo, puedo salir a buscar mi nicho y mostrar mi música. Si empiezo a hacer todas esas gestiones estoy empezado a operar como un sello, sobre el nivel de quien solamente hizo su música y la colgó en Facebook.

En tu libro hablas de esta industria que produce ganancias en torno a la música, en una cadena de ganancias que pareciera beneficiar a todos excepto a los músicos, quienes salen invirtiendo dineros que después no va a retornar. 

Esto pasa por que tú no tratas tu música como si fuera un producto. Yo leo todos los días quejas de bandas que tienen que pagar para tocar en un bar. Pero, ¿qué quieren si ellos están haciendo un negocio? No es una beneficencia para que las bandas se vayan a sacar el bichito de tocar.

Yo no voy a fabricar discos gratis, no voy a hacer una campaña de prensa para los músicos del sello por la buena onda, para mí es un negocio. Si para los músicos no lo es o no saben cómo abordarlo, tienen dos opciones: pagar para que alguien haga las cosas por ti o de lo contrario, aprender cómo hacerlo. La tercera opción es resignarte y dejar que todo pase a tu alrededor, ateniéndote a las consecuencias.

Aquí todos los que están involucrados se meten porque saben que pueden generar recursos con esto. Resulta que las bandas se quejan porque todos les cobran y es porque están haciendo un negocio, esto es una industria.

Hay muchos músicos que se lo cuestionan porque creen que con suerte le llamarían escena y no, esto es una industria. Que para ti sea una escena porque tu no estás lucrando con esto, porque no estás sabiendo como valorar tu producto y cómo cobrar por él, no quiere decir que el resto también estén en este juego de manera amateur. Aquí la mayoría de los que están metidos son profesionales y tienen nociones de emprendimiento.

En esta industria nadie se hace millonario porque tiene muchas carencias. Tiene esa cosa romántica, de que si uno está acá es porque quiere. No es como cuando te dicen que estudies una carrera corta tipo contabilidad para ganarte las lucas y alimentar a tu familia. Lo bueno que tiene esto es que todos están acá por voluntad propia, no hay nadie obligado.

¿Qué opinas de la situación de financiamiento de la música chilena?

Hay que moverse. Hay músicos con buena red de contactos que para hacer un crowdfounding y no les cuesta nada. Hay otros que no tienen este tipo de mecenazgo que les permita obtener recursos rápidos para obtener ciertos proyectos. Hay quiénes son embajadores de marcas. Las marcas funcionan como sellos. El último disco de Astro se grabó con plata que les pasó Red Bull.

Pareciera ser que el monto de producir un disco resulta fuese mucho más alto que lo que se va a recaudar.  Es el caso de los fondos de cultura, te pasan 4 millones para producir un disco de una banda con menos de cinco años de trayectoria. El grabar el video te sale dos millones, más fabricar las copias… Al final tienes que bajar el número para desarrollar el proyecto.

Si llegaras a vender todo el material con suerte podrías llegar a recuperar un porcentaje de lo invertido. A menos que seas Los Vásquez, es difícil pensar que el país puede ser tu nicho y tu fuente de ingresos. Tienes que empezar a mirar hacia afuera también.

La 2da edición de “El (sub)desarrollo de la música independiente”, esta vez en formato ecológico, está siendo distribuida por Inda Jaus Music y se puede adquirir escribiendo al correo: contacto@indajausmusic.cl o llamando al +56987313062.

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