Las facetas inéditas del fotógrafo Antonio Quintana

Escrito por el junio 28, 2017

Rostros de trabajadores, detalles de oficios, paisajes industriales, los campos y la corteza de los árboles. Estas son parte de las 40 de las fotografías del artista chileno que se estarán presentando en la exposición “Oficio y Arte: el Archivo de Antonio Quintana”, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).

por Constanza Romero Lecourt

En sus últimos años de vida, le quedaba poca visión. Pero Antonio Quintana nunca se despegó de la cámara fotográfica. Al contrario, comenzó una nueva afición: registrar cortezas de árboles. En el detalle de los surcos, los pliegues y la textura de la madera encontró una nueva belleza. Nadie sabe en qué momento dejó de tomar fotos y la mayoría también desconoce su interés por retratar la naturaleza y la arquitectura.El hombre que ha sido sindicado como el padre de la fotografía social en los años ‘60 por su proyecto El rostro de Chile, en la que retrató -junto a otros fotógrafos como Sergio Larraín, Roberto Montandón y Domingo Ulloa- al pueblo en sus oficios, fiestas y costumbres, es casi un desconocido en sus otras facetas.

Al comienzo fue profesor de química y física. Pero desde los 15 años andaba con una cámara colgada al cuello. Sus primeras fotografías de obreros, campesinos y niños datan de 1930. Ese año comenzó a trabajar en la Revista de Arte de la Universidad de Chile. En esa misma época, recibió sus primeros encargos de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).

Sus conocimientos en química le habrían servido para ampliar sus imágenes, por lo que se adjudica la introducción de la fotografía en grandes formatos.

Paralelamente, militó en el Partido Comunista (PC). Lo que más adelante le traería serios problemas. En 1946, tal como su amigo Neruda, escapó a Argentina y luego a Uruguay, huyendo de la Ley Maldita promulgada por el gobierno de Gabriel González Videla que declaró ilegal al PC.

En los últimos 40 años, su trabajo ha sido escasamente difundido. Murió prematuramente a los 68 años y durante la dictadura omitió su nombre en sus trabajos debido a sus vínculos con el PC. El director del archivo Patrimonial de la Usach, Andrés Zúñiga, indicó que Quintana fue un personaje esencial para círculo de intelectuales de izquierda.

“Sus vínculos eran de amistad eran con Víctor Jara y con el rector Enrique Kirberg. Gran parte de la responsabilidad de su olvido lo tiene la dictadura. Por ejemplo, en 1984 se remontó El rostro de Chile, pero ninguna de sus fotos tenía créditos y se censuraron varias”, comentó  Zúñiga.

Sin embargo, gracias a una donación de más de tres mil fotografías por parte de su viuda Enriqueta Silva en 1972, a la Universidad Técnica del Estado (UTE) permitió dar vida a esta exposición.

La muestra organizada por el Archivo Patrimonial de la Universidad de Santiago (Usach), ex UTE, da cuenta de este viaje por las distintas etapas creativas del fotógrafo. Incluye material de registro del desarrollo industrial en Chile durante el siglo XX, la arquitectura moderna de la época, retratos del círculo íntimo del artista y fotos de paisajes.

“Esto fue algo bien novedoso de descubrir, porque nos dimos cuenta que él tenía una faceta un poco más artística en cuanto a la toma de imágenes. Como antes de morir tuvo problemas a la vista, ya no podía realizar registros desde lejos. Entonces empezó a capturar estos revestimientos”, explicó la Coordinadora del Archivo Patrimonial de la Usach, Alejandra Pinto.

Todas estas fotos se extraviaron con el Golpe de Militar. Fueron encontradas en el 2007 por dos funcionarios de la universidad. “Luego de 1973, parte del material donado se perdió. Pero se rescató una fracción de ello y eso quedó mezclado con el Archivo Fotográfico de la UTE”, señaló Pinto. A pesar de que las fotos estuvieron guardadas más de 40 años, se encontraban en buen estado.

Sólo tenían daños menores. No hubo pérdidas de imagen en los negativos, estaban en sus sobres originales y en cajas de papel fotográfico. Nos percatamos que Antonio Quintana no era un purista de la fotografía. Él reencuadraba y hacía retoques análogos. Todo este material lo presentamos tal cual, sin retoques”, manifestó Alejandra Pinto.

Esta exposición es una pequeña parte viva del legado del artista. Puede visitarse con entrada liberada hasta el 7 de julio, de martes a viernes de 9:00 a 19:00 horas y los sábados de 11:00 a 19 horas.

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