“Lápiz de Mina”: la lucha de las dramaturgas por fortalecer su voz en las artes escénicas

Escrito por el agosto 19, 2017

Las mujeres del teatro hicieron ruido en este Tercer Coloquio Internacional Lápiz de Mina. Las autoras Camila Le-Bert, Alicia del Campo, Marién Jara, Carmen de Marta e Ingrid Fierro compartieron sus experiencias y dieron a conocer parte de sus obras en la mesa “Escrito con Lápiz de Mina: tres dramaturgas del festival”.

por Constanza Romero Lecourt

Mujeres chilenas. Ellas son quiénes dan vida a la Fundación Lápiz de Mina. Algunas, con una dilatada carrera en el teatro. Otras, que están dando sus primeros pasos en la dramaturgia. Pero todas persiguen un propósito en común. Buscan abrir este oficio a más dramaturgas y ser una plataforma de visibilidad para las creadoras, en un contexto donde el porcentaje de producciones teatrales lideradas por hombres es considerablemente mayor.

La coordinadora del coloquio Alicia del Campo indicó que “en la actual sociedad chilena es evidente que las mujeres han logrado un espacio de participación política en el marco de esta semi-democracia, diría yo. Pero cuando vemos las prácticas políticas, sociales, económicas y materiales,  la mujer sigue constituyendo un ser subalterno, subyugado y desigual”.

Esto se manifiesta en diversas prácticas cotidianas en la que las mujeres conviven con la discriminación y la subyugación de su cuerpo. Desde la dramaturgia, el caso más emblemático es el de la destacada Isidora Aguirre“Ella es la dramaturga más prolífica de América Latina. Sin embargo, muchas de sus obras se invisibilizaron porque tenían que ver con cuestiones en la que la mujer hablaba de política y de temas históricos”, explicó del Campo.

Este coloquio es una invitación a reflexionar sobre el lugar del arte y la dramaturgia como un espacio de construcción y de resistencia desde lo femenino en el Chile contemporáneo.

La directora de Lápiz de Mina, Camila Le-Bert, señaló que “desde el capitalismo, el arte no tiene ningún sentido en este mundo. Trabajamos mucho para cosas que son del espíritu. En ese sentido, el género también va contra el sistema. Pero las mujeres artistas y las dramaturgas tenemos esa capacidad alquímica de transformar algo duro y difícil, en algo hermoso”.

Una de las principales banderas de lucha de Lápiz de Mina es la paridad y que de esta manera, puedan tener más presencia en el teatro, en la dramaturgia y en la producción. Las expositoras enfatizaron que en este punto es necesario generar un debate y una conciencia sobre qué tipo de discurso nos lleva a abrir esas concepciones patriarcales. “Así, poder generar una apertura de esos roles y constructos de género que mantienen estos sistemas de subyugación”, terminó la coordinadora Alicia del Campo.

 

Carcinoma: la lucha de una mujer contra el cáncer

En la actividad, un grupo de estudiantes de la Universidad Católica realizó una lectura dramatizada de una escena de cada uno de los trabajos de las autoras.

El más destacado fue el de la actriz Marien Jara, quien presentó su obra Carcinoma (2015). La historia trata de Sofía, una mujer que intenta cumplir con su trabajo de vendedora de un suplemento alimenticio. Pero de repente se enfrenta a una misteriosa voz que le habla. Es el cáncer de mamas que la hace encarar sus temores y sus delirios.

“El proceso de creación de la obra fue bastante duro, porque la investigación la hice en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Hablé con muchos oncólogos respecto del cáncer y de alguna manera, me di cuenta que había un discurso común en las mujeres con esta enfermedad. Ahí me hice de dos amigas y ambas murieron por esto. Yo tenía mucha rabia, desde allí surgió este texto”, comentó la dramaturga.

Jara manifestó que este relato es una metáfora de los distintos cánceres que existen en los seres humanos, como lo es el patriarcado.

“Con el tiempo, retomé mi paso por la Corporación Yo Mujer y ahí me di cuenta de que existían muchos casos de abusos. Lamentablemente, casi siempre los protagonistas eran hombres. Entonces, por eso quise hacer de este mal una voz masculina en la escritura”, concluyó la actriz.

Para las mujeres de Lápiz de Mina quedan muchos desafíos por delante. Ellas destacaron que en la democracia se deben ir abriendo nuevas formas de acción y participación de manera equitativa. Así como también, los dramaturgos tienen que sumarse a esta contienda y contribuir a que se generen otras construcciones de lo femenino desde una mirada más crítica y liberadora.

 

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