José Luis Moncada: La cultura no se presta, se regala

Escrito por el mayo 14, 2024

Tan sólo durante el año pasado realizaron más de 700 cursos gratuitos, tuvieron más de 60 mil prestaciones y participaron en cuatro ferias del libro. La Biblioteca Pública Pedro Lemebel, ubicada en Inocencia 2705, pertenece a una red de ocho bibliotecas populares desplegadas en toda Recoleta, fue inaugurada en el año 2017 y su construcción se realizó estratégicamente en la población Quinta Bella con la intención de sociabilizar la lectura. En ese espacio trabaja el subdirector de la Biblioteca, José Luis Moncada (65), un hombre que cree fervientemente en el pensamiento crítico y en la voluntad política. Además cumplirá doce años al servicio del municipio.

Por Sofía López M.

José Luis Moncada

Una hectárea de terreno acoge a la Biblioteca y a la  Corporación Cultural de Recoleta. El pasto está recién cortado. A mano derecha del centro hay una pequeña iglesia roja que lleva por nombre a la población donde está inserta. Pasando el monumento, el camino se divide en dos: por la izquierda hay un carro metálico con libros y la bajada al anfiteatro que también conecta con la entrada de la Biblioteca, y por la derecha, un camino de piedras que guía directamente a la puerta. Por fuera, hay estanterías de madera con libros, una mesa de ping pong y sillones. Al cruzar el umbral de vidrio, lo primero que da la bienvenida es un estante circular lleno de colecciones de libros de Pedro Lemebel; sobre eso, hay una ilustración de la portada de Adiós mariquita linda. Hacia poniente se encuentra la oficina de Moncada junto a otros dos colegas: Pablo Jara y Miguel González.

“Adelante, pase”, da la bienvenida a su luminosa oficina. Al tomar asiento, se da la espalda al anfiteatro brutalista que se ve desde adentro; está lleno de garabatos coloridos. Deja la puerta abierta. Dice que así nos protegemos mutuamente. Jamás cierra su oficina cuando está con alguien más.

Doce años al servicio de la cultura y la comunicación

Ser subdirector de una institución demanda estar en todas partes al mismo tiempo. José Luis Moncada es un hombre de agenda acotada. No sólo cumple funciones en la biblioteca, sino que debe estar al pendiente de todos los cuadrantes culturales de la comuna. Es por eso que en su oficina cuelga un mapa con puntos estratégicos de fomento lector.Formo parte de cuatro pilares fundamentales del sistema de Fomento de Lector. Partiendo, tenemos una editorial con libros propios. Asimismo, la Librería Popular Recoletras. Seguido a ello, disponemos de dos formas de difusión; las ocho bibliotecas y otras seis que patrocinamos se encuentran principalmente en las juntas de vecinos. La cuarta parte de difusión son las ferias del libro. Este año haremos cuatro. Por otra parte, este año haremos en diciembre el Festival de las Artes Pedro Lemebel; contará con danza, teatro, documentales, libros y venta de editoriales pequeñas”.

El hecho de cumplir doce años trabajando para un mismo municipio significa muchas labores efectuadas en pos de la cultura recoletana. “Cuando llegué, en el año 2012, fui director municipal de Comunicaciones, después surgió la necesidad de rescatar la memoria acá e hicimos cuatro publicaciones para recobrar la historia de las seis poblaciones que surgieron por tomas de terrenos. Dicha investigación fue en conjunto con doce personas académicas y profesionales profundas. Consultamos muchas bibliotecas en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En eso estuve dedicado como tres años. Luego, el alcalde pidió que me encargara de esta red de bibliotecas, que las coordinara. Al año consecutivo, me encomendó organizar y crear la Librería Recoletras. Luego de dos años, hicimos la Editorial Popular de Recoleta. Pasados otros dos años, creamos la FIL. Todo esto, teniendo como objetivo fomentar la lectura, con el Partido Comunista siempre detrás”.

El 2013 el presupuesto era 50 mil pesos.

Moncada está absolutamente seguro que si cambia la coalición política, el trabajo del Partido Comunista se desvanece: “Cuarenta años como partido es harto tiempo de trabajo y para hacer cambios sociales se requieren por lo menos dos generaciones. Haciendo ciencia ficción, si la coalición cambia, se van a eliminar las farmacias populares, la fonoaudiología, las librerías, la editorial, las bibliotecas. Todo eso va a desaparecer”, debido a que una de las consignas de la derecha era recortar el financiamiento de las culturas.

El trabajo de joyero que ha hecho la coalición comunista en Recoleta es innegable. La comuna pasó de tener montos increíblemente absurdos a un presupuesto que rebasa el de todas las comunas del país. Combatir la falta de cultura que dejó la Unión Demócrata Independiente (UDI), antes de la llegada del Partido Comunista, no fue tarea fácil. “Cuando nosotros llegamos acá –al poder– luego de la UDI, no existía nada de este presupuesto con el que contamos. Lo que existía como biblioteca era un cuartucho con unas cajas con libros donde había una persona que estaba “castigada” administrativamente. El presupuesto con el que se contaba en el año 2013 era de 50 mil pesos; parece chiste, pero es real. A la derecha no le importa la cultura de verdad, sólo le interesa fomentar el reggaeton, los realities; que la gente no piense. Son dueños de los medios de comunicación masivos que están armando campaña en contra del alcalde”.

Actualmente, la Corporación de Cultura y Deporte cuenta con más de un tres por ciento del presupuesto anual de la municipalidad el cual corresponde a una cifra cercana a los 37 mil millones de pesos; entonces a las culturas, en términos globales, le corresponden unos  mil cien millones de pesos. Antes, Recoleta contaba con dos corporaciones; cultura y deporte, pero fueron fusionadas articulado desde la visión que el deporte es parte de la cultura. “Esto era lo que Daniel Jadue, cuando era candidato presidencial, propiciaba para el país; que el tres por ciento del Producto Geográfico Bruto fuera de cultura, mientras que en estos momentos, es de menos del uno por ciento. Al final, todo esto devela la importancia que le damos como partido a la cultura”, reflexiona sobre la ex candidatura presidencial de Jadue cuando fue derrotado en primarias.

Una biblioteca mutante

Estar en constante proyección les ha traído cosas positivas. La mayor parte de los fondos a los que postulan los obtienen gracias al arduo trabajo por continuamente incentivar a la comunidad. “El año 2019 fue el año que tuvimos más prestaciones en esta biblioteca; unas 60 mil, más o menos. Ganamos muchos fondos concursables porque hacemos muchas cosas nuevas”. Algo a destacar es que en cada Cesfam de la comuna poseen estanterías con libros. También, hacen actividades a los niños y niñas que van, así las personas “no están pegadas a la tele”. En estos momentos, cuentan con un chiche nuevo; inauguraron otro fondo más en colaboración con el Ministerio de la Cultura: “Se llama la ‘carretela’, es una biblioteca móvil de arrastre de dos por tres metros, preciosa. Pensamos llevarla a diferentes ferias libres que hay en las calles, así ser un colero más”.

La cultura no se presta, se regala, es por eso que se debe movilizar la manera en que la insertamos en la sociedad. Moncada cree en la lectura extramuros y articulada; en fomentarla desde la movilización: “Somos pioneros y progresistas, debido a que nuestras bibliotecas son extramuros, es decir, salimos a la calle. A nosotros no nos sirve que nuestros funcionarios estén detrás del mesón. Acá por contrato, todas las personas deben relacionarse con el medio, por ejemplo, alguien que trabaja en la biblioteca del Tirso de Molina tiene que pasearse una vez a la semana por todos los locales a consultar qué libro van a solicitar”.

Lo que llama la atención es el balance del espacio; cómo logra armonizar los diferentes puntos de la Biblioteca y complementarlos con la lectura. En el presente, cuentan con cinco espacios: “El primero es referencia, que tiene que ver con todo lo manual, como huertos. Pero siempre tratamos de meter libros por donde sea. Tenemos una sección general, juvenil e infantil y guaguateca, la cual no es una guardería, si no que libros calificados para la primera infancia.

Por parte de los talleres, cada encargado o encargada de su sección debe gestionar una o dos actividades semanales de lo que sea para atraer a las personas. Acá hacemos, por lo menos, unas quince actividades semanales en la red. Lo que implica estar muy activos en todo aspecto publicitario de los cursos que son cien por ciento gratuitos. El año pasado, tuvimos en total, 700 actividades. Mientras que la biblioteca que nos sucede, tenía alrededor de trescientas”, asevera con orgullo.

Laboratorio del Audiolibro

La creación del laboratorio de audiolibro fue gracias a la inversión de 27 millones de pesos hecha por el Ministerio de Cultura. Se trata del único existente en Chile de carácter público  y gratuito que nació por la demanda del público no vidente. Cualquiera puede entrar a grabar un libro de forma voluntaria: “Cuando fue inaugurado, hicimos una campaña para que las personas colaboraran y llegó gente de teatro, profesores de impostación de la voz, entre otros.

La cifra sobrepasó los cuatrocientos”. Se da la vuelta, mira entre todas las cosas sobre un mueble de madera y saca cuatro CDs con portadas en rojo y morado. “Ya hemos hecho cuatro audiolibros, dentro de ellos, dos de Lemebel”, los apunta con el dedo. “Estos los pudimos grabar gracias a que es para personas discapacitadas, por ende, no es necesario pagar derechos de autor”. El ingenio del bibliotecario, Miguel González, fue lo que llevó a ganar ese capital; él estuvo dos años grabando libros en una caja con un micrófono. Además, dentro de ese monto, se contemplaron estantes con libros a la altura de personas en silla de ruedas. “Todas las cosas se pueden hacer siempre y cuando haya voluntad política; si el alcalde o alcaldesa tienen el ánimo, las cosas se pueden hacer”, finaliza el subdirector.

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