Isabel Puga, Directora del Colegio de Psicólogos: “El presupuesto para salud mental gira en torno al dos por ciento”

Escrito por el 12 Octubre 2019

Según la Organización Mundial de la Salud, Chile está en el primer puesto en el ranking de la depresión a nivel mundial. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, Radio JGM entrevistó a la Directora del Colegio de Psicólogos de Chile, Isabel Puga, quien mencionó que la importancia de la prevención y el cambio cultural, además de la sobrecarga académica en los estudiantes y las bajas pensiones en adultos mayores.

El jueves pasado se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental, que este año se centró en la prevención del suicidio. En el mundo, cada 40 segundos se suicida una persona, lo que significa que al año se quitan la vida cerca de 800 mil personas.

Solamente en la Región Metropolitana, los datos del Servicio Médico Legal arrojan que entre los años 2010 y 2017, 5409 suicidios se registraron en las 52 comunas de la región, en donde Curacaví y La Pintana tuvieron las tasas más altas. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), Chile lidera el ranking mundial de depresión.

Para profundizar más en este tema, Radio JGM conversó con la Directora del Colegio de Psicólogos, Isabel Puga.

¿Cómo ve el escenario chileno en cuanto a prevención de suicidios, considerando este dato que entrega la OMS?

Respecto a la prevención de suicidio, hay ciertos lineamientos y planes a nivel de colegios. Es una de las principales causas de fallecimiento de los jóvenes. En el Ministerio de Educación (Mineduc) existen unos protocolos y manuales de prevención de suicidio. Al menos están lanzados los lineamientos de prestar atención a los problemas de salud mental en niños y adolescentes en los colegios.

A nivel general, no hay protocolos específicos, pero sí hay indicadores que darían cuenta, por ejemplo en el caso de la salud pública, de lo que llamamos los psicólogos como la ideación suicida. Esto no necesariamente termina en un intento de suicidio, pero sí es un factor que da cuenta de que la persona está con algunas dificultades y problemas, y no está viendo otra solución aparte de terminar con su vida.

Isabel Puga, directora del Colegio de Psicólogos de Chile

Entrando en temas más contingentes, ¿cómo ve que pueda repercutir en la salud mental de la población bajar a 40 las horas de trabajo?

Esto tampoco está muy claro cómo se implementará. Este cambio también requiere todo un cambio cultural, y esto tiene que ver con la forma en que nosotros nos vemos cuales trabajadores. Yo diría que tenemos mal distribuidos los tiempos de trabajo, y hacer esos cambios de redistribuir y optimizar el tiempo también requiere una mirada distinta de lo que uno tiene representado como trabajo. Lo importante respecto a disminuir los tiempos de trabajo es la posibilidad de tener tiempo de calidad junto a la familia y hacer uso del ocio, que es lo contrario al negocio, que son tiempos que uno dispone para uno mismo, más allá de los tiempos de trabajo remunerado.

Puede que cambie el sistema de trabajo, pero si uno se lleva el trabajo a la casa, es lo mismo que lo anterior. Por otro lado, lo que tenemos que cambiar es que hay un problema dentro de las grandes ciudades de desplazamiento a los lugares de trabajo, que aumenta el estrés. No necesariamente el espacio laboral es el espacio que genera esta tasa tan alta de depresión. La alta tasa la tenemos en los jóvenes y adolescentes, además de los adultos mayores. Los primeros no están insertados en el mundo laboral, mientras que los adultos mayores están en una especie de estado de retiro. Entonces, sí hay un factor que tiene que ver con estrés en la parte laboral, pero la depresión también tiene que ver con otros factores.

Más allá de los planes en educación en prevención de suicidio, los problemas de salud mental repercuten en otras áreas y de diferente forma para hombres, mujeres, niños o personas de la tercera, ¿cree que el Estado se ha hecho cargo de esas especificidades?

Recurso humano hay suficiente. Por ejemplo, hay cerca de 55 mil psicólogos inscritos en la Superintendencia de Salud en Chile. El problema está en cómo están planteadas las situaciones de salud mental. El Estado sí entrega recursos, pero el presupuesto para salud mental está dentro de un 2 y 3 por ciento, lo que incluye el presupuesto que va a los hospitales psiquiátricos. Es un bajo presupuesto en salud mental, y el problema es la cobertura que puedan dar estos programas contra la depresión en salud pública. También sabemos que los trastornos depresivos son parte de AUGE y tienen la garantía GES, por lo que debería haber posibilidad de atención. El tema es que no hay suficiente cobertura para tratarlo.

Tenemos un problema que está apareciendo hace un tiempo con las primeras protestas que hicieron los estudiantes de Arquitectura en la Universidad de Chile, que hablaban de la sobrecarga académica que tenían, que significaba que tenían que dormir dentro de la misma universidad. Empieza a aparecer en casi todas las universidades un problema que no está completamente tratado por un tema de que no hay suficientes recursos que se inviertan en salud mental en los estudiantes. Vemos que hay cobertura, pero no es suficiente. El problema es mucho mayor y no solamente tiene que ver con intervenciones, sino que también de prevención. Y la prevención tiene que ver con un cambio cultural, con una forma distinta de las relaciones de manejo en nuestra cotidianidad, de modos de estar con nosotros mismos. Lo que indican los estudios es que lo más preventivo tiene que ver con el apoyo social y las relaciones y redes sociales.

Por otro lado, tenemos el problema de los adultos mayores. Las pensiones no son buenas, son bastante bajas, y a veces los problemas de enfermedad hace que sean un grupo etario mucho más vulnerable. No cuentan con los suficientes recursos para el tipo de enfermedades que tienen. A veces empiezan a quedar solos porque han fallecido sus amigos y han perdido el concepto de autonomía e independencia, y empiezan a ser dependientes. La mirada que empiezan a tener de sí mismos es bastante desfavorable. Tienen un montón de perdidas. De hecho, la depresión tiene que ver con las perdidas.

El lema del Día de Salud Mental de este año hace visible algo que se ve como invisible. Por mucho tiempo, el planteamiento era no hablar de los suicidios porque si se hablaba de ellos, podría existir la idea de que haya más suicidios. Entonces, era una suerte de no contagiar a las personas al no recordarles eso. Era un tema bastante vedado. El hecho de abrirlo y mostrar de que es una alta realidad, de que cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo, quiere decir que algo está ocurriendo. Algo sucede en nuestra forma y modo de manejarnos en el mundo, que también lo podríamos ver desde una mirada más sociológica o de la psicología social, a que los modos en que nos relacionamos en esta etapa de la modernidad tardía hace algo para que la persona decida en un momento no seguir con su vida y atente contra ella

Durante este año, en diferentes universidades se llevaron a cabo movilizaciones en torno a la problemática de la salud mental, ¿cree que dentro de estas instituciones hay una despreocupación de esta temática o también hay problemas de financiamiento por parte del Estado?

Aún siendo instituciones públicas, tienen un cierto grado de autonomía en términos de la toma de decisiones sobre qué hacen con sus presupuestos. En general, todas las universidades tienen una dirección de atención de asuntos estudiantiles, en donde ven temas relacionados con las becas, la alimentación y otras problemáticas de tipo social que puedan tener los estudiantes. También incluye prevención y promociones en torno a salud mental, y varias tienen equipos de atención a los mismos estudiantes, que puede ser orientación o seguimiento de algunos problemas. El tema, más que políticas públicas, tiene que ver con políticas internas dentro de las mismas instituciones. Las instituciones tienen que hacerse cargo de que dentro de ellas existen estas problemáticas y que se están dando en aumento. Si hay evidencia y estadísticas que dicen que ha aumentado la depresión en jóvenes entre 15 y 29 años, y que las tasas de suicidio más altas están en esa edad, obviamente las instituciones deberían tener las condiciones suficientes para atender esto. Lo que hacen son planes y promoción respecto de lo que es droga y alcohol, pero no hay exactamente protocolos específicos, orientaciones ni capacitaciones dentro del equipo docente para que puedan pesquisar problemáticas de ese tipo.

 

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