Historiador mapuche sobre consulta indígena: “No es la primera vez que la élite quiere las tierras de los pueblos originarios”

Escrito por el 16 Junio 2019

En el contexto del rechazo a la consulta indígena y tras el cambio de gabinete que implicó la salida de Alfredo Moreno del Ministerio de Desarrollo Social, Radio JGM conversó con Claudio Alvarado Lincopi, historiador mapuche. “La modificación de Moreno a Sichel va con la intención de recomponer las confianzas políticas, particularmente pensando en la consulta”, afirmó. 

 

El pasado jueves, el Presidente Sebastián Piñera realizó su segundo cambio de gabinete, en el que seis de sus ministerios fueron modificados, destacando la salida de Alfredo Moreno del Ministerio de Desarrollo Social hacia Cancillería. Esto, en el marco del rechazo transversal por parte de los pueblos originarios a la consulta indígena.

Sobre los alcances de este cambio de gabinete y respecto de los puntos críticos de la consulta indígena, conversamos con el historiador mapuche Claudio Alvarado Lincopi.

¿Qué señal política envía a las comunidades sacar a Alfredo Moreno del ministerio que lleva adelante la consulta indígena?

Moreno era el ministro del Plan Araucanía, iniciativa que tenía dos patitas, la represiva y la multicultural, siendo él quien defendía esta última. Esa forma de hacer política de Piñera quedó finalmente fracturada producto del asesinato de Camilo Catrillanca, pues luego de su muerte, no se pudo recomponer ningún tipo de confianza entre el gobierno y las comunidades mapuche.

Por lo tanto, la consulta vino a profundizar aquel elemento donde en un primer momento se intentó generar un dialogo en clave multicultural, es decir, no reconociendo derechos políticos ni avanzando en recuperación territorial, pero que se planteaba como un caballito de batalla de posible vinculación.

¿Qué esperan del nuevo ministro, Sebastián Sichel, ex vicepresidente de la Corfo, quien tendrá que llevar a cabo el Plan Araucanía y la consulta indígena?

Ambas iniciativas del gobierno, en un principio eran aceptadas por ciertos sectores de la ex Nueva Mayoría, particularmente por integrantes de la Democracia Cristina (DC). Sin embargo, hace algunos días personas de ese partido, entre ellos, Yasna Provoste, Francisco Huenchumilla y Carolina Goic, desaprobaron  la consulta y pidieron a Piñera que la detuviera. 

Entonces, este nombramiento es una señal para la DC, más que para los pueblos indígenas. Sebastián Sichel militó entre el 2000-2015 en la DC y es muy cercano a ciertos sectores, en especial a los más conservadores de este partido. Hace un tiempo ya comenzaba a desatarse esa crítica por parte de ciertos sectores de la oposición, en la que señalaban que la DC era justamente un partido con cierta vinculación con el Gobierno, casi oficialista.

Por tanto, creo que, en ese sentido, la modificación de Moreno a Sichel va con la intención de recomponer las confianzas políticas, particularmente pensando en la consulta: la llegada de Sichel es casi un guiño a la DC.

¿Crees que prospere la solicitud de suspensión de la consulta indígena presentada por los pueblos originarios?

Más importante que se suspenda o no la consulta, es el proceso político que puede devenir de este procedimiento. Hay que considerar que tampoco es nuevo, los gobiernos comienzan a desarrollar procesos institucionales, en los que se gastan muchísimos recursos, que finalmente quedan en absolutamente nada. Recordemos que durante el último gobierno de Michelle Bachelet se desarrolló todo un proceso institucional de participación para una reactualización de la Constitución, el que quedó en nada.

Entonces, pienso que van a llegar hasta el fin de la consulta y van a desarrollar un proceso institucional, los recursos ya están dispuestos para eso(…) Pero es muy probable que cuando esto se deba traducir a cuestiones políticas, el gobierno se vera entrampado, pues hay ciertos sectores de la oposición que se dan cuenta que efectivamente la consulta ha sido profundamente ilegitima.

La movilización mapuche -y la movilización indígena en general- ha rechazado la consulta ya que ésta no está fundada en la buena fe, como también porque se ubica críticamente frente a uno de los grandes dilemas de las poblaciones indígenas, no sólo en Chile, sino que en toda América Latina, que tiene que ver con la tierra y el territorio.

¿Cuáles son los elementos más conflictivos de la consulta indígena?

Permanentemente, durante todo el siglo XX y posterior a la ocupación chilena del territorio mapuche, los distintos gobiernos y sectores de la política chilena han buscado tomarse lo poco de tierra que quedó tras la ocupación bajo la institución legal de títulos de merced. Por ejemplo, a fines de los XX ya había sectores, sobre todo liberales, que buscaban dividir esa tierra con la finalidad de la venta. También hay que recordar, por ejemplo, que en 1979, el dictador Pinochet gestó un decreto ley que buscaba exactamente lo mismo: hacer desaparecer las tierras indígenas con la finalidad de estimular la venta.

Entonces, lo que estamos viendo hoy es lo mismo. Claro, bajo una especifica coyuntura que tiene que ver con dos cosas al menos. Por un lado, un sector latifundista que ha visto que la compra de tierras al menos de parte de Conadi no tiene fin, es decir, este organismo no tiene hectáreas delimitadas -lo que tiene son poco recursos para hacerlo-. (…) Por lo tanto, lo que creo que hay detrás de esto es que el latifundio de la Araucanía y ciertos sectores empresariales, dicen “bueno hay que ponerles un freno”. Y, por otro lado, quieren legitimar compras de tierras que están mal habidas. Por ejemplo, no hace muchos meses apareció la noticia de que Rodrigo Ubilla – subsecretario del Interior- tenía tierras en Pucón, las que eran indígenas, por lo tanto, él no debería ser propietario de ellas.

Es decir, lo que buscan es delimitar la proporción de hectáreas que puede comprar la Conadi y además, legitimar las compras ilegales que ha desarrollado una importante porción de la élite chilena, sobre todo en sectores lacustres que actualmente son uno de los suelos más caros en la Araucanía producto del turismo.

El turismo también puede llegar a ser depredador, en ese sentido, creo que está ley, una de sus patitas tiene que ver justamente con legitimar tierras en zonas muy turísticas y que están en posesión de pueblos indígenas, especialmente del pueblo mapuche. Y por otro, el papel del latifundio, de un sector importante de la elite, que son los mismos que señalan el eslogan  de “Paz en la Araucania”, quienes no quieren que la sociedad mapuche siga recuperando sus territorios. 

Escucha la entrevista completa al historiador mapuche Claudio Alvarado aquí:

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